El blog de Negra y Criminal

viernes, 03 de julio de 2009

COMPAÑEROS DE AFICIÓN...



De:
Mercè
Enviado el: viernes, 03 de julio de 2009 12:10
Para: info@negraycriminal.com
Asunto: Re: La dama de Cahemira.


Hola Negras y criminales,

 

 Estoy encantada de recibir vuestras opiniones sobre los libros que tanto me gustan y de los que a veces no tengo ni idea de que existen.  

No he venido a veros nunca a la Barceloneta, pero os he comprado mucho en Sant Jordi. 

Ojala viviera en este barrio tan jugoso, os vendria a ver cada día y siempre, de eso estoy segura caeria algo. 

Bueno, compañeros de afición, os quiero dar ánimo por todo el trabajo que hacéis, personalmente os estoy muy agradecida.

Un abrazo

 

Mercè  


CARTA DEL LIBRERO - LA DAMA DE CACHEMIRA



Una de las excelentes noticias, y ha habido muchas en lo que llevamos de año, ha sido la reedición,¡ Por fin! de La Dama de Cachemira, que era incontrable incluso en el mercado de segunda mano. RBA Serie negra, que ya nos recuperó Historia de Dios en una esquina, nos trae de nuevo a Méndez y sus calles. Publicada en 1986, se sigue leyendo estupendamente. González Ledesma es absolutamente moderno porque es un clásico. Y Méndez es uno de esos personajes que dan matices a nuestra mirada. Citando a Andreu Martín. “ Nunca una ciudad ha sido tratada con una crueldad tan cariñosa”.

 

Ya se pueden bajar el pdf de Punto 38, la revista digital del género, con relatos, información de novedades, criticas de libros y dvds, canciones asesinas,un relato, etc.. Puntual como cada inicio de trimestre. Y es fácil descargarse el pdf, hasta los libreros pretecnológicos son capaces de hacerlo. También se pude hacer por ebook, pero eso ya es mucha modernidad para el librero. http://www.punto38.es

 

Leemos en la Prensa que grupos fascistas italianos proponen patrullas ciudadanas y nos acordamos de Sjöwall y Wahlöö, y su novela El hombre del balcón ( se llamaba El Maníaco en la edición de Noguer) que ya en 1977 nos explicaban como terminan estos “ciudadanos”. Martin Beck, qué gran personaje; sin él la novela negrocriminal europea sería diferente… Las cuatro novelas reeditadas hasta ahora esta en RBA Serie Negra.

 

No dormiremos, de Anne Perry, es la quinta y última entrega de las novelas protagonizadas por los hermanos Reavley, en los años de la I. Guerra Mundial.

 

Nos ponemos a saltar como niños en Noche de Reyes, cuando el mensajero-mago nos trae paquete de Argentina. Lo abrimos y entre otras muchas joyas que les iremos explicando, nos encontramos con 77, la novela de Guillermo Saccomanno, que es uno de los finalistas del premio Hammett de la Semana Negra de Gijón. El terror patrulla las calles. Pelos quemados y sapos muertos intimidan un edificio. Un vecino desaparece. La represión acorrala. Astrólogos, videntes, profecías y maleficios. El ocultismo impera sobre la razón aniquilada. Un estudiante secundario chupado en una clase sobre el Facundo. Hijos de gorilas en la lucha armada peronista. Un montonero, su compañera embarazada y su amante envueltas en una relación lésbica. Es el invierno del 77. El momento más cruel de la dictadura...

 

Guillermo Saccomano estará en la Semana Negra de Gijón.¿ Desean un ejemplar dedicado por él?

 

Y nos dice un lector que no explicamos ayer de qué va Tiempo de Alacranes. Es difícil explicarla sin quedar muy por debajo de lo que depara su lectura. La sordidez de una realidad mexicana vista a través de los ojos de un sicario del narco que un día decide no matar a una de sus víctimas... "El güero", es el alias del protagonista por su referencia a los alacranes de color amarillo tan frecuentes en la zona limítrofe de Coahuila y Durango de donde es originario, en el Norte de México. Pero es mucho más. Escribe Bernardo Fernández y edita Pamies.

 

Buenas noticias. Para el año que viene habrá nueva traducción de una novela de Leo Malet y su Nestor Burma, el detective protagonista de Niebla en el puente Tolbiac.

 

Buenas noticias, para Septiembre, nueva novela de Leonardo Padura, con el chandleriano título El hombre que amaba a los perros. No es de Mario Conde, pero es de Padura. Naturalmente, en Tusquets

 

Por menos de lo que cuesta una cerveza en un chiringuito de playa, y proporcionando mucho más placer, en nuestra sección de ofertas pueden conseguir, en tapa dura, ¿Acaso no matan a los caballos?, de Horace McCoy, la más rara y una de las mejores novelas negras. Y No hay orquídeas para Miss Blandish, de James Hadley Chase, un plagio descarado de una obra de William Faulkner. Pero ojalá que todos los plagios fueran así… No lo duden.

 

¿ Ustedes creen que un banco, o caja,  daría un préstamo para un Suicidio a crédito?

 

Saludos negrocriminales y buena lectura

 



jueves, 02 de julio de 2009

EL ESPERADO NÚMERO DE JUNIO DE .38 YA ESTA ON LINE





http://www.punto38.es/3801.html













UN LUNES MUY ESPECIAL




El lunes
( DIA 6 ) por la tarde ( A LAS 19,30 )  a la hora en que  “ la marinada”  

( la brisa que viene del mar ) comienza a soplar y los vecinos sacan sus sillas a la calle ,..

a Negra y Criminal 
no vendrá  Sunny Pascal  el detective mitad mexicano, mitad gringo; mitad alcohólico, mitad surfer; mitad vivo, mitad muerto, al que encargan que haga de niñera de un grupo de estrellas de Hollywood durante el rodaje de La noche de la iguana;  ni vendrán Ava Gardner , ni Sue Lyon ,...

en realidad no estaremos en Puerto Vallarta ( ya nos gustaría)  si no en la Barceloneta.

Pero sí vendrá F.G. Haghenbeck  a tomarse un trago, para nada amargo, con nosotros y con los lectores que quieran acompañarnos...y, evidentemente, firmará su excelente libro  

TRAGO AMARGO a todos aquellos que lo deseen .

 

 

 

 

 

 


CARTA DEL LIBRERO - La otra vuelta de tuerca



Así se llama uno de los premios literarios que dan en México. Y para nosotros, vistos los resultados, uno de los más fiables e interesantes. Estos días llegan a las librerías (en alguna gran superficie han dicho que no les interesan) dos de las novelas ganadoras. Las originales, sabrosas, refrescantes, rompedoras y tradicionales, cortas, contundentes, diferentes, sugerentes Trago amargo, de F. G. Haghenbeck y Tiempo de alacranes, de Bernardo Fernández.

 

Ya saben ustedes que en el argot del género se llama pastiche a una novela protagonizada por un personaje pero escrita por otro autor diferente a su creador original. Y, lógicamente, el que más pastiches tiene es Sherlock Holmes. Trago amargo, que Roca editorial, AFORTUNADAMENTE, publica en España, es un pastiche chandleriano. No sale Philip Marlowe pero si Chandler no hubiera escrito El sueño eterno, seguramente no estaríamos hablando de Trago amargo. Sunny Pascal, el prota de Trago amargo, sigue, fielmente su estela. Estamos en Puerto Vallarta, donde John Houston trata de rodar La noche de la iguana, con Ava Gardner, Richard Burton, Deborah Kerr,Sue Lyon, personajes todos también de la novela. Y Sunny Pascal es el detective encargado de cuidar ( y lavar los trapos sucios) a la troupe. 26 capítulos. Y cada capítulo comienza con la forma de preparar un coctel, los más famosos. Pero no solo la formula sino donde y cuando se creó y nos sugiere la música adecuada. Este es un libro de multiplacer sensorial, pues. 26 capítulos que saben a poco, y que se lee en una tarde aunque no se empeñen en beberse las introducciones en sólo una tarde.

 

Haghenbeck estará el lunes dia 6, por la librería. Un buen motivo para romper la norma de Los lunes, cerrado. Acompáñennos si están por Barcelona, podremos hablar de Marlowe, de Ava Gardner y de Belascoaran Shayne;  y si no pueden venir háganse un favor, solicítennos un ejemplar dedicado. Con lengua más o menos estropajosa, nos darán las gracias.

 

En el 2006, llegaban a la Semana Negra de Gijón unos pocos ejemplares de Tiempo de alacranes, la novela con la que Bernardo Fernández había ganado el Una vuelta de tuerca, en México. Y cuando los primeros la leyeron y la fueron recomendando comenzó la disputa por conseguir uno de los pocos ejemplares que quedaban. Una novela diferente, con diálogos vivos y jugosos que recordaban a Soriano, unas carreteras que tenían el aroma de Kerouac, unos personajes que emparentaban con los de Siempre la misma música de Raúl Argemí, pero en México. Ese México vivo pero cabrón, donde Kafka sería un pinche escritor costumbrista. Tiempo de alacranes, una novela corta, sólo 150 páginas, te la echas en una tarde de éstas de pegajoso verano, llena de imágenes sugerentes, de diálogos inteligentes que piden la resurrección de Houston o de Walsh para ser llevada al cine. Pero de momento léanla. Y quedense un rato, antes de comenzar a leer, contemplando la excelente portada. Edita Pamies.

 

No se pierdan el Babelia del próximo sábado. Si es Julio toca novela negra y las recomendaciones de Rosa Mora. Y una amplia entrevista con la autora de Muerte en la clínica privada

 

Martes 30 de Junio. Si se perdieron la entrevista que Miguel Mora le hacía a Roberto Saviano en El Pais, la pueden recuperar en Internet o pedirnos fotocopia. Nos sigue admirando el coraje cívico de hombres como él.” No sólo existe el que mira hacia otro lado, hay gente magnífica”.

 

Diez negritos. Edición especial para el 70 aniversario de la primera edición de este clásico.Con la portada original. RBA nos propone que juguemos a finales. La propuesta y el concurso en www.dieznegritos.rbalibros.com

 

“El thriller del año. Gran éxito de ventas en USA”. ¿ustedes creen que para decir eso que no es nada, vale la pena malgastar papel, hacer una franja y fastidiar la portada?.Cada día nos dan más motivos para despreciar las franjas.

 

Ciudad santa, de Guillermo Orsi. http://www.granadablogs.com/pateandoelmundo/?p=2852 aquí pueden leer los comentarios de ese empedernido lector que es Jesús Lens. Vale la pena la reseña y, sobre todo, el libro.

 

Si como a nosotros les gusta mucho Arnaldur Indridason, tengan en cuenta que Silencio Sepulcral, que está en Circulo de Lectores es el mismo libro que La mujer de verde, publicado por RBA en su espléndida Serie Negra.

 

¿Se puede uno o una, suicidar a crédito?

 

 

 

Saludos negrocriminales y buena lectura

 

 


QUE LEJOS QUEDA PARÍS , SEÑORES PROFESORES...

 

 

Un día del pasado  invierno llegó a Negra y Criminal una invasión de “liceens” parisinos.

Venían con sus profesoras de literatura ( habían concertado la visita previamente) en busca de información sobre las novelas negrocriminales que transcurrieran en Barcelona y sobre sus autores.
Eran más de treinta y tuvimos que dividirlos en dos grupos para contarles...  ya que “el volumen espacial” de los jóvenes de 16 años franceses, bien alimentados pertrechados de bolsas, era abrumador.


Traían un proyecto fantástico y envidiable. Un trabajo para el curso que consistía en hacer una serie de pequeños relatos policíacos de los que más tarde se publicarían los mejores. Además irían ilustrados con fotos de la Barcelona más “canalla” hechas por ellos.

Habían conseguido algunas pequeñas subvenciones para financiar el proyecto.

 

El proyecto ya es una realidad. Nos ha llegado la publicación que se inicia con una frase de Francisco González Ledesma





la frase

 
la cubierta

 




nos sentimos orgullosos y privilegiados
por figurar en los agradecimientos





miércoles, 01 de julio de 2009

HABRÁ QUE ESPERAR A OTOÑO



NOS GUSTÓ MUCHÍSIMO LA NOVELA

NOS GUSTA QUE SE HAYA LLEVADO AL CINE

PERO HABRÁ QUE ESPERAR A OTOÑO PARA VER

Celda 211 LA PELÍCULA...




" Mis muy queridos amigos y amigas, tengo el placer de invitaros a ver el primer trailer oficial de Celda 211, película basada en mi novela que se estrenará en otoño de 2009. Espero que os guste.

Besos y abrazos para todos


Paco Pérez Gandul "





http://www.celda211.com/

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CAFÉ PORTEÑO - Para mí, cortado (Guillermo Orsi) el 6/24/2009 06:30:00 AM



"La última caravana" de Raúl Argemí


Tal vez no haya nada nuevo en literatura, tal vez todo haya sido contado y, en definitiva, la historia del hombre y la mujer sobre esta tierra no es tan original e inagotable como pretendemos quienes la vivimos. Lo raro, lo atractivo de este solitario oficio es que, pese a tanta obviedad con pretensiones de profunda innovación que se publica, una novela que no cuenta nada demasiado importante, lo haga con la sencillez de las buenas e inolvidables fábulas, con recursos limpios y personajes que se las arreglan muy bien para independizarse del autor y presentarse ante el lector como si vinieran de otra parte, como si Argemí no tuviera nada que ver con ellos y su rol fuera el de simple introductor, un viejo amigo que a su vez nos presenta a sus viejos amigos y se retira, o se quita del primer plano, de la omnisciencia a la que son tan afectos muchos escritores, como si temieran que sus tramas y personajes les robaran protagonismo.

En "La última caravana", sin embargo, Raúl Argemí está más presente que en todas sus anteriores novelas. Porque la fábula que allí se cuenta despliega personajes y situaciones que son señales de identidad: de una generación, de una pertenencia territorial e histórica intransferibles, la de quienes creyeron haber encontrado en la revolución una suerte de piedra filosofal. Aquellos alquimistas regresan, al paso de los años, para encontrarse en una encrucijada del tiempo, Fiske Menuco, un desangelado pueblo de la Patagonia profunda, y prepararse, como náufragos que rescatan los restos del buque encallado, para fundar o ir al encuentro de una nueva Atlántida, el Polo Somuncurá.
De la conversación entre Laura, que hurga en aquel naufragio para encontrar los fragmentos que le permitan armar el rompecabezas de su memoria, y Roque Pérez, testigo casi marginal de aquel protagonismo, se van tejiendo los hilos de esta historia. "La última caravana" es esa crónica serena, triste pero también hilarante, es el grotesco -género nacional por excelencia- que Armando Discépolo fundó en el teatro rioplatense, impregnando la novela de Argemí. La peripecia de un grupo de exiliados de su propia historia, de quienes han sobrevivido para ser testigos y cronistas de sus derrotas y, en una suerte de sublevación de los sentidos, buscan recapturar aquellas sensaciones, el aire rozagante, el enjambre de sueños que alguna vez formaron, la amenaza latente de que todo podría volver a suceder pero ya sin la sorpresa ni la magia de lo desconocido, del final abierto.
Porque lo saben, o lo presienten, la aventura esta vez será distinta y el rumbo estará más librado al azar y a la locura, que a sextantes y brújulas que la historia ha desechado.
Leer "La última caravana" es como encontrar en el arcón de los recuerdos aquella bitácora en la que supimos registrar nuestra intrépida navegación de juventud. Hay páginas fieles a lo sucedido, otras que parecen arrancadas y reescritas por sucesivos "descubridores" ocasionales, curiosos que se atrevieron a subir al altillo nada más que para espiar, corregir levemente, disfrutar de otra visión de los mundos posibles.
La crisis argentina del 2001, el recurrente descalabro nacional, es apenas una referencia, un cuadro de situación equivalente a las camisas de fuerza que se usaban en los manicomios, suplantados luego, o reforzados, por electroshocks o cócteles químicos devastadores. Luchando contra ese desquicio, desafiándolo con imaginación y tozudez, los personajes de "La última caravana" nos permiten asomarnos otra vez a la garra narrativa de Raúl Argemí, acompañarlo en su intento -logrado, por cierto- de levar anclas de nuevo. Aunque hacia adelante el horizonte no coincida con el mar sino con la polvorienta y fría oquedad de la Patagonia.


Guillermo Orsi





DUELO DE PACOS





Teresa(junto a un cariñoso saludo),
nos envia esta fantástica foto
del pasado Encuentro en Negro en la Besteiro
en la que se ve a dos Pacos
( Taibo II y Camarasa)
discutiendo apasionadamente
( lo que más les gusta)
mientras el otro Paco
actua de arbitro
del encuentro dialéctico.












LISBETH LLEGA A LA ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS EMPRESARIALES

   


El Periódico
 1/7/2009  

 

¿Quién teme a Lisbeth Salander?

• El personaje de ‘Millennium’ es un daguerrotipo oscuro, inesperado, del futuro que podemos tener

 

 

MIQUEL ZUERAS GERARD Costa*





Lisbeth Salander será un icono audiovisual durante los próximos años, y una apuesta ganadora si se produce la versión de Hollywood de Millennium con Lucy Liu de protagonista. Ha sido calificada como la nueva Jason Bourne, una posmoderna James Bond; es la representante del nuevo género negro schwedenkrimi, y pululará por nuestros medios, carpetas de adolescentes y videojuegos familiares. Ya ha generado un Millennium tour en el barrio de Södermalm, en Estocolmo, donde podemos visitar su bloque de apartamentos y aquel callejón donde ejecuta su venganza con inusual violencia. Es uno de los efectos colaterales de vender millones de copias que desde la rural Umea agradecerán el padre y hermano del fallecido Stieg Larsson.

Pero Lisbeth Salander es, al mismo tiempo, un daguerrotipo oscuro, inesperado, del futuro que podemos tener, de cómo hemos moldeado a las próximas generaciones: más allá de un personaje de novela negra es un retrato de la siguiente generación, lejos del estereotipo que Pepsi utilizó durante años en su publicidad, y demasiado cercano a la frase del sociólogo Alain Touraine: «Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro». Y cualquiera de los lectores de la trilogía de culto (es curioso que ya seamos capaces de acuñar como de culto una obra que no estaba ni publicada) deberá reflexionar sobre dos factores que ayudan a perfilar este escenario futuro como estremecedor: quién lo ha dibujado, y cómo lo ha perfilado.

Larsson describe la sociedad bajo una pátina hiperrealista de seres que viven bajo el patrón de tomar café, copular y volver a tomar café. Un autor nacido pobre en Suecia, tan pobre que vive con sus abuelos en el campo hasta los 8 años, idealista fundador de una publicación permanentemente deficitaria donde los periodistas trabajan gratis para poder contar cosas que no les permiten los grandes medios.

Y que logra ser rico solo tras su muerte, para finalmente acabar entregando su fortuna a sus aburridos familiares (uno se los imagina como aquella melancólica familia de William Hurt en El turista accidental, la antítesis del carácter de Lisbeth Salander) por no realizar un testamento para su pareja de hecho durante 30 años. Larsson se cuidaba tan poco, se alimentaba tan mal y fumaba tanto, que muere quizá por un ascensor estropeado que le obliga a subir a pie los siete pisos hasta su despacho profesional. Sencillamente, un hijo de su época, uno de los nuestros.

 

Pero Larsson, al mismo tiempo, tiene la capacidad de sintonizar con los jóvenes, aquel filo de la navaja donde nos movemos aquellos que interactuamos constantemente con ellos. Larsson no observa en la sociedad lo mismo que los demás. Alguien ha descrito su obra como la voluntad de enseñar el sótano de la sociedad, mirando debajo de la alfombra, aunque sea el perfumado, envasado al vacío, detritus escandinavo.

Larsson ha sido capaz de anticiparnos una Lisbeth Salander de 25 años, una sociópata que no sabemos si ha perdido la noción de la importancia de las normas sociales, o simplemente no las reconoce como tales. Una ciudadana que está en el proceso de encontrar su propia identidad, pero de entrada siempre sospechando de las motivaciones de aquellos que la intentan ayudar a encontrarse. Una representante de la primera generación en décadas que piensa que va a vivir peor que sus padres, una mutación no deseada de Pippi Calzaslargas, una generación que cuando llegue a la jubilación empezará a percibir que este mundo será inhabitable (como acaba de predecir Stephen Hawking).

La misma tristeza, rebeldía y violencia del replicante Roy de Blade Runner, pero sin necesitar el romanticismo de haber visto ya naves en llamas más allá de Orion. Lisbeth ha generado su sociopatía desde una sociedad sueca basada en el bienestar, donde las adolescentes planifican su embarazo hacia los 17 para poder acceder a los servicios sociales de apartamento y sueldo gratuitos durante varios años. Pero también una sociedad que ha generado una de las mayores tasas de delitos de la UE, sea violencia doméstica o acoso escolar.

 

La rebeldía de Lisbeth proviene de ver lo mismo que nosotros: la prostitución forzada, la violencia machista, el hambre del tercer mundo; unos políticos esperpénticamente populistas, los desastres humanitarios de Bosnia o Sudán, donde intervenimos cuando solo quedan cadáveres, o el retransmitido en directo fin de los polos. Seguro que ella haría suya, como la pareja de Larsson, la frase de Lillian Hellman ante McCarthy: «No puedo acortar mi conciencia para acomodarla a la moda de hoy».

Quizá Lisbeth atrae porque ha sido capaz de vehicular una respuesta a la impotencia que la mayoría de los humanos sentimos ante una realidad incontrolable, de dar salida a tamaña perplejidad. Y quizá deberíamos temerla porque simboliza una generación que no especula, que no juega a la política para enriquecerse, que ni tan siquiera lo contempla robar para acceder a nuestro paraíso consumista. Ni el propio Larsson supo si calificarla de autista, de sociópata o de futuro. Lisbeth, por un lado, es una lejana escandinava de ficción a quien ya le podemos poner un rostro moreno de artista. Pero ha sido engendrada por nosotros, por nuestra educación, porque su motivación vital, la razón de su fuerza, es la venganza.

 


*Profesor de ESADE  Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas.