El blog de Negra y Criminal

martes, 18 de octubre de 2005

Anecdotas y evocaciones de MVM/ Javier Rioyo

Original Message -----
From: jrioyo
Sent: Monday, October 10, 2005 7:28 PM
Subject: Re: Manolo



Te cuento dos momentos vividos con Manolo, hay otros mucho más privados que no puedo- o no debo- contar en público, al menos por ahora...

En Madrid, en los días de sus paseos por la Corte del Rey Juan Carlos. Me empeñé que fuera a Costa Polvoranca, lo hizo pero sin mi compañía. Lo sentí por muchas cosas pero no pude estar.
Antes quiso hacer una cena en algún lugar que no conociera. Se me ocurrió un lugar de efímera moda, de dudosa gastronomía y de más dudosa decoración, pero fue uno de esos espacios de modas efímeras que duró lo que tenía que durar...incluso, un poco más.
El restaurante- o lo que fuera- se llamaba, espero que ya no sea como fue, "Samarkanda". Estaba en le remodelada estación de Atocha. Un espacio que pretendía recordar a los restaurantes de lujo colonial, al exotismo de esos lugares a los que un tren de antaño te podía llevar. Más allá de las intervenciones de Rafael Moneo, de la decoración de los tiempos de las colonias y de lo "moderno" de su servicio, cenamos regular, tirando a mal e incluso a peor...Bien acompañados por Carlos Boyero, en su mejor papel de negador de chorradas modernas, y con un sonriente amiga pelirroja, lista, culta, guapa, pelirroja y de la familia de Gil de Biedma...Eso fue lo mejor, Manolo, que además del tamizado interés por nosotros, estaba más contento, más interesado por Leticia Gil de Biedma, pagaba la cena, aperitivos incluidos.
Pedimos cervezas, un whiski y un fino, antes comenzar con la cena. Todo llegó, de manera lenta pero sobria. Mientras esperábamos la comanda, para no hacerlo a palo seco, Manolo pidió a uno de los modernos camareros alguna cosa para entretener nuestros aperitivos...La oferta no era muy atractiva. Lo dejamos, nos conformábamos con unas aceitunas. Al cabo de un rato, como no llegaban ni las aceitunas, ni la cena, volvimos a repetir aperitivo líquido y a reclamar las aceitunas...Después de un rato nos comunicaron que no tenían aceitunas. A Manolo, amante de las aceitunas y sus laberintos, le pareció tan insólito, tan inaudito, que pensó que eso definía perfectamente el vacío de algunos restaurantes de efímera moda....Para no quedar muy mal, al día siguiente nos desquitamos con aceitunas de varias procedencias desde Kalamata a Camporeal...antes de tomar unos callos. Madrid, el tradicional, quedó a salvo gracias a una taberna ilustrada y cara en las cercanías de Cuatro Caminos.

Otra. Pocos meses antes de su último viaje, le invité a un programa sobre/contra Franco en Canal Digital, en Tres Cantos. El motivo era la publicación de una novela antifranquista de Juan Luis Cebrián. En el programa también estaban, Manuel Rivas y Fabiá Estapé. La cosa transcurrió bien, con prisas de Cebrián y con prisasd del tranquilo Estapé, que tenía que tomar un avión de regreso a Barna antes de comer. Estapé tuvo un ataque de tos, un ataque que no tenía fin...Manolo pensó que le había sentado mal alguno de sus muchos colores. Que se atragantó cuando tuvo que recordar el color azul o el gris de Franco.
Al terminar teníamos dos opciones: Comer o ver entre pocos un concierto "desenchufado" de Lou Reed. Eligió un excelente restaurante, un asador clásico...Aunque en el restaurante me dijo, lo de Lou Reed no estaba mal, la comida tampoco, pero lo mejor del día de hoy ha sido conocer en el maquillaje a Marta Fernández( la espectacular morena de CNN)...Manolo era siempre una fiesta de inteligencia, ironía malignidad y buenas intenciones. Madrid le sentaba bien. Casi nunca quería cobrar. O era poco y era un lío con Hacienda o era bastante, y también era un lío con los mismo.

Todavía sigo birndando por las caídas del régimen y los regímenes.

Abrazos en negro y algo de rojo



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