Viernes, 21 de octubre de 2005
Publicado por negraycriminal @ 8:00
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----- Original Message -----
From: tatioviana
To: [email protected]
Subject: Un recuerdo negrocriminal


Estimados amigos,
esto que os env?o no pretende ser m?s que un peque?o homenaje a vuestro esfuerzo, una versi?n simp?tica y espero que entra?able de nuestra visita a vuestro local.
Un saludo muy fuerte y hasta la pr?xima,

Ver?nica y Jos? Ignacio.




UN RASTRO DE SANGRE



Hab?amos llegado a Barcelona esa misma tarde. La ciudad, tan esperada por los dos, nos dio la bienvenida con una tormenta de las de ?rdago. Los t?neles de Vallvidriera ni los vimos. Empez?bamos bien la cosa. Me explico: ?bamos a Barcelona de vacaciones. Mi chica no conoc?a la ciudad. Y adem?s ten?a amigos por ver. Yo conoc?a la Barcelona pre-ol?mpica, pero de reojo. Y, en los huecos que me dejaran nuestros paseos tur?sticos, me propon?a pasar ( oler, tocar ) por ciertos lugares para m? casi m?ticos; Vallvidriera el primero de todos. Pero la cosa se pon?a fea desde el principio.

Una vez hecho el desembarco en el hotel, las duchas obligadas tras el viaje en coche, el amago de orden que permite toda habitaci?n de hotel, nos lanzamos a una primera escapada nocturna: el Born, ?el Chueca barcelon?s?, y, para m? adem?s, la tentadora cercan?a del Raval.

Pero antes necesitaba hacer una parada. Un recuerdo de mis visitas a Barcelona en viajes de trabajo, el ?nico respiro que me tomaba cuando iba a esa ciudad: un margarita en Boadas. No parece muy carvalhiano el asunto ( ni muy negrocriminal, ya que estamos ), pero uno tambi?n tiene deudas imaginarias con otros y ese margarita era un homenaje debido a otros tiempos. ( De todas formas, y sin conocer la historia ni la ideolog?a que lleva ?pegada? el Boadas, a m? me sigue pareciendo un lugar de lo m?s negro, quiz?s sea el olor a decadencia, el toque a carcoma que me trasmite el lugar. )

Sin darnos cuenta, nos hab?amos empujado tres margaritas cada uno, se nos hac?a tarde para cenar algo, y tuvimos que salir de nuevo a la noche barcelonesa. All? ocurri?. Justo delante nuestro estaba el cad?ver, como puesto all? para nosotros. ( El que la gente pasara de largo haci?ndole caso omiso nos confirm? esa sensaci?n. ) El cad?ver era nuestro, s?lo para nosotros.

Intent? ponerme en situaci?n ( mi chica no es para nada una negrocriminal, aunque se est? espabilando de a poquitos, as? que era a m? a qui?n tocaba el marr?n ), pero tuve serios problemas para ello. Mis lecturas estaban ?ltimamente muy lejos de la Barcelona carvalhiana. Acababa de dejar al Conde tarareando el Vete de m? y me hallaba justo respirando el smog del DF junto al Belascoar?n. ( Por supuesto no me imaginaba ni a Ohayon ni a Montale ni a Montalbano ni a Brunetti, y mucho menos a Wallander, trajinando a la puerta del Boadas. ) Estaba jodido, verdaderamente.

Lo m?s que se me ocurri? fue seguir el rastro de sangre que ?sal?a? desde el lugar donde yac?a el interfecto ( que, por cierto, es un precioso palabro, que tiene su gracia, y que jam?s he encontrado en ninguna novela negra y criminal? ) y segu?a calle abajo hacia vete t? a saber d?nde.

Seguir un rastro de sangre. ??Ya hubiera preferido yo el cherchez la femme!! Pero es lo que hab?a, y no era cuesti?n de ponerse pejiguero encima. Pues eso, a seguir el rastro. Y rastro arriba, rastro abajo, nos vimos metidos casi de pleno en la Boquer?a, que s? es un hito del universo carvalhiano, vaya si lo es, pero estaba cerrado, claro. As? que, borde?ndolo, el rastro de sangre sigui? gui?ndonos, esta vez hasta la puerta de Casa Leopoldo. No paraba all? el rastro, pero era tarde, ten?amos hambre, y quiz?s, pens?, don Manuel nos podr?a haber dejado alg?n mensaje ( alguna pista, alg?n consejo ) escondido entre los platos del restaurante. Y pegaditos a su foto cenamos, estupendamente, para qu? negarlo. Pero? ni mensaje ni leches. Lo m?s, esa mirada de don Manuel en la foto, esa mirada que ten?a. ( A m?, la mirada de don Manuel me ha recordado siempre a la mirada de otro don Manuel, ?ste profesor m?o en el bachillerato, un maestro de los de toda la vida, que, entre otras cosas, me inici? en la novela negra cl?sica ?Hammett, Chandler, Himes-, y que miraba as?, que no sab?as muy bien si se estaba descojonando de ti o te iba a echar una bronca del carajo. )

As? que, cenados y bien cenados, pero sin idea de por donde seguir, decidimos retirarnos al hotel, recargar pilas, estirar las piernas y seguir al d?a siguiente nuestro rastro de sangre. Todo esto pensando que, al fin y al cabo, si estaba all? ?puesto? para nosotros, all? seguir?a al d?a siguiente.

All? segu?a, desde luego. Aunque para no hacerle un feo ni al rastro de sangre ni a mi memoria sentimental carvalhiana, decidimos entrar antes en la Boquer?a y avituallarnos de unas buenas setas, unas buenas butifarras y de mejores frutas para seguir el camino. Que a saber qu? nos ten?a preparado el rastro de sangre. Y as?, Raval abajo y Moll de la Fusta arriba, acabamos en una barriada que llaman la Barceloneta. Y digo acabamos, por que el rastro acababa all?, en una calle peque?ita, peatonal, con aromas a barrio de pescadores de toda la vida, justo enfrente de unas puertas verdes que, en unos carteles blancos y en una tipograf?a que imita a las de las m?quinas de escribir antiguas, rezaban: negra y criminal, junto al nombre de muchos de los personajes que llevan lustros d?ndome los mejores momentos literarios. ( Si mi don Manuel me hubiera visto? )

Tras esas puertas verdes, esos carteles y esos nombres m?ticos, aguardaba don Paco Camarasa, escribiendo en el ordenador alguno de esos boletines que recibimos cada semana. Y el m?vil del crimen, y el dibujo a tiza del cad?ver, y su m?sica, esa deliciosa m?sica que te acompa?a entre los estantes. Y all? aguardaban mi asalto algunos maravillosos libros en los que me perd? durante un rato eterno, mientras mi chica, muy obediente ella, hac?a caso al cartel de que ?est? terminantemente permitido fumar?.

Y como no llevaba la c?mara de fotos en ese instante, pues me quedo con el recuerdo del momento, el recuerdo de tantos bombones a mi alcance, el recuerdo de las explicaciones de Paco a cada una de las preguntas que saltaban al ritmo de mis descubrimientos, y, c?mo no, con algunos libros que, seguro, no hubiera encontrado si no es all?.

Gracias por todo, amigos de negra y criminal. Espero seguir otros muchos rastros de sangre hasta vosotros, cada vez que me acerque a Barna.

Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 18 de febrero de 2010 | 11:04
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