jueves, 27 de octubre de 2005
¡Nos sienta tan bien ser personajes de novela !
“(...) No se le ocurre la solución al asunto de los libros hasta que la tiene delante de sus narices: deambulando sin rumbo por el barrio el sábado por la mañana pasa delante de Can Ramonet y enfila la calle de la Sal, que la han hecho peatonal en ese tramo y parece un buen lugar para vivir , quizá hasta demasiado bueno para él y la gente con un bolsillo como el suyo, porque hasta la Barceloneta empieza a estar cercada por los especuladores. Aunque si el negocio marcha, quién sabe.
Y entonces pasa por delante de esa pequeña librería rara que abrieron unos meses atrás: Negra y Criminal se llama, pero lo que están haciendo es darse un atracón de mejillones. Se queda un momento parado como un pasmarote viendo cómo se eleva el vapor de los mejillones a la marinera por encima del cartelón de Agatha Christie que tienen en la puerta y es en esas que aparece un tipo despeinado, con unas gafas más gruesas que las suyas, con cristales de culo de vaso de whisky que colocan sus minúsculos ojillos vivaces detrás de un acuario. Lo invita a pasar y le dice que empezaron con lo de la mejillonada cuando lo del chapapote del Prestige y ya se ha quedado crónico. Paco le habla más de moluscos que de libros, pero sabe también de libros, y cuando Lalo le cuenta, le entusiasma el negocio que lleva entre manos y se ofrece a ayudarlo_gran novedad_sin querer ni comisiones ni nada, sólo porque le parece divertido."
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(...) Algunas tardes se va a visitar al librero de las gafas de cristal antibalas de la calle de la Sal y Paco le aconseja títulos que no pagan ya derechos para ampliar su negocio: las obras completas de Sherlock Holmes que todavía tiran mucho o las intrigas de Fu-Manchú que escribió Sax Rohmer, que ésas seguro que le encantan a Pacheco. Y Paco le va recomendando todo mientras beben uno de esos combinados exóticos que prepara su mujer y que le hacen sentirse a uno una persona de mundo, sentados a la puerta de la librería en una mesita baja y medio morisca con vistas a la calle la Sal.”
Rectos torcidos de Antonio Iturbe
Y entonces pasa por delante de esa pequeña librería rara que abrieron unos meses atrás: Negra y Criminal se llama, pero lo que están haciendo es darse un atracón de mejillones. Se queda un momento parado como un pasmarote viendo cómo se eleva el vapor de los mejillones a la marinera por encima del cartelón de Agatha Christie que tienen en la puerta y es en esas que aparece un tipo despeinado, con unas gafas más gruesas que las suyas, con cristales de culo de vaso de whisky que colocan sus minúsculos ojillos vivaces detrás de un acuario. Lo invita a pasar y le dice que empezaron con lo de la mejillonada cuando lo del chapapote del Prestige y ya se ha quedado crónico. Paco le habla más de moluscos que de libros, pero sabe también de libros, y cuando Lalo le cuenta, le entusiasma el negocio que lleva entre manos y se ofrece a ayudarlo_gran novedad_sin querer ni comisiones ni nada, sólo porque le parece divertido."
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(...) Algunas tardes se va a visitar al librero de las gafas de cristal antibalas de la calle de la Sal y Paco le aconseja títulos que no pagan ya derechos para ampliar su negocio: las obras completas de Sherlock Holmes que todavía tiran mucho o las intrigas de Fu-Manchú que escribió Sax Rohmer, que ésas seguro que le encantan a Pacheco. Y Paco le va recomendando todo mientras beben uno de esos combinados exóticos que prepara su mujer y que le hacen sentirse a uno una persona de mundo, sentados a la puerta de la librería en una mesita baja y medio morisca con vistas a la calle la Sal.”
Rectos torcidos de Antonio Iturbe
Antonio Iturbe en el quicio de la librería

