El blog de Negra y Criminal

miércoles, 25 de octubre de 2006

Fallece el escritor Rafael Ramírez Heredia




El autor mexicano ha fallecido víctima de un cáncer pulmonar que padecía desde hace tiempo. Nació en Tampico, Tamaulipas, en 1942.
Lo conocimos el año 2005 en la Semana Negra de Gijón. El año que ganó el Premio Dashiell Hammett a la Mejor Novela por La mara. Una novela que forma parte de una trilogía que aborda la sordidez del México actual.

La Mara, novela ubicada en el centro del territorio que domina con sangre y terror la banda de los Mara Salvatrucha, es producto de ocho viajes del escritor a El Salvador, Ciudad Hidalgo, Tecún Umán y Tapachula, donde afirma, “vi a las prostitutas de 17 años bailando en lupanares horrendos, a los asesinos pululando en las calles, a la gente sin piernas y brazos en Ciudad Hidalgo… ¡se me enchina el puto cuero cuando lo digo carajo! Eso es literatura”

Rafael Ramírez Heredia tenía un bigote largo y espeso. Un bigote a lo Emiliano Zapata. A Ramírez Heredia, le gustaban los toros y las canciones de José Alfredo Jiménez.
De su página web http://www.rafaelramirezheredia.com.mx/ hemos extraído algunos fragmentos de una entrevista realizada por Carlos Rojas.


-Capricornio, nací el 9 de enero en la ciudad y puerto de Tampico - de río inmenso, de playas blancas, de muchachas hermosas, de calor suntuoso, de lagunas de atardecer sin paralelo – y dicen que nací ahí porque por esos años mi padre, don Rafael Ramírez Coronado, abogado sindicalista y profesor, andaba en esas tierras ayudando a crear y mantener sindicatos. Mi padre era alto, blanco hasta el deslumbre, muy delgado, de bigotillo lineal, de gran talento, de revires verbales agudos, solitario, silencioso y muy tímido sin es que no había tomado algún trago.


-Rafael Ramírez Heredia es un aficionado a los toros, a los amigos, a la literatura, al ron con refresco del Valle (de preferencia servido en alguna cantina), y al canto popular por igual.
Ramírez Heredia ha escrito cientos de relatos, algunos inspirados en su pasión por los boleros, otros por el clima tropical del suelo que lo vio nacer, otras veces, por el afán de narrar con su estilo directo y sin adornos los mundos que subyacen en medio de la vorágine urbana.
Además, ha incursionado en la novela negra, con su personaje Ifigenio Clausel, policía mexicano que ha sido protagonista de tres aventuras.


-—Recibió un importante premio en la Semana de la Novela Negra en Gijón. Hace más de una década, afirmó que a partir de los 60 años el escritor comienza a declinar, pero usted se ve en mejor forma que nunca, ¿qué ha ganado y perdido en su quehacer literario en esta etapa de su carrera?

- Pues me siento más fuerte que nunca; mis libros se venden en muchas partes del mundo y tengo cada vez mayor número de lectores. Eso es lo que siento. He crecido lo suficiente para poder ahora negar todas esas pendejadas que alguna vez dije.


—- A pesar de que tiene pocos libros que evoquen a las novelas negras, se le ha encasillado en ese género, ¿Ve a La Mara como parte de ese universo literario?

-Hay algunos seudocríticos mediocres que dicen que la novela negra es un subgénero, pero eso no es cierto, no creo que existan los subgéneros. La literatura sólo se puede clasificar en buena y mala literatura. Este Premio Dashiell Hammett que recibo, es para una novela negra, pero sobre La Mara se han escrito muchas cuartillas alrededor del mundo, que hablan de ella como una gran novela independientemente del género en que se coloque, porque una buena novela debe tener la cualidad de poder ser abordada desde distintos puntos de vista. La Mara es una novela amorosa, social, geográfica, de personajes, con interés social, selvática, de misterio, de aventuras, de migración…y una más puede ser la novela negra, pero yo no la coloco en ningún lugar en especial; que eso lo hagan los críticos.
Como soy un escritor cuyo pensamiento es taurino, y cuando uno está en el ruedo, no hay nada más que la lucha entre el toro y el hombre, pienso que cuando uno está sentado frente al escritorio no hay argumentaciones ni aparatos mercantiles que rodeen al escritor, eso es después, cuando se publica el libro, que lo pasean a uno en muchos países y le dan premios en todos lados…eso está bien, eso es el producto literario. Yo lo único que pretendo es escribir una buena cuartilla, eso es todo
.


Ramírez Heredia ha estado en el ruedo un total de 122 veces, ha recibido serias cornadas en el abdomen y ha escrito como tributo a esa pasión, Tauromagias, una compilación de recuerdos taurinos y crónicas.



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Y allí frente al toro, es donde me siento más yo que nunca, porque me cae que antes de torear me estoy muriendo de miedo, pero ya adentro, cuando de veras me estoy jugando la vida, cuando sé que antes me mata el animal de un pitonazo a que yo me haga a un lado, es entonces cuando me siento más lleno de vitalidad. Y así es la vida, como el toreo, porque uno tiene que estar dispuesto a la muerte y así entregarse a la vida”.



Camándula (1970), Tiempo sin horas (1972), En el lugar de los hechos (1976); y el libro de relatos El rey que aguarda (1973).Con la publicación de Trampa de metal (1979), donde se narran tres asesinatos que ocurren en Coyoacán, aparecería Ifigenio Clausel, un policía mexicano mujeriego, borracho y vulgar, que sería la incursión de la literatura de Ramírez Heredia al género policiaco.
Después publicaría El sitio de los héroes (1983) , donde aborda desde ocho puntos de vista distintos la diferencia entre los ricos y los pobres, así como la colonización de norteamericanos a la zona de Valle de Bravo en Guanajuato. De viejos y niñas (1980),
Recibió, en Paris, el Premio de Cuento Juan Rulfo por su relato El Rayo Macoy, escrito a partir de una nota roja del periódico, sobre un boxeador de la Colonia del Valle que antes de alcanzar la fama, repartía medicinas por la colonia montado en su bicicleta.
Muerte en la carretera (1985) sería la segunda incursión seria en el género policiaco de Ramírez Heredia y la nueva aventura de Ifigenio Clausel (apodado If por sus amigos), que hace justicia de un crimen por su propia mano. If reaparecería en 1992 en la última novela dedicada al policía mexicano. La Jaula de Dios (1989), ubicada en la Ciudad de México, desde donde 13 personajes hablan en planos narrativos distintos con problemáticas urbanas. Los territorios de la tarde (nueve cuentos precisos y con finales inesperados), Paloma Negra (once relatos de soledad y situaciones límite), De tacones y gabardina (de danzones y vida suburbana) y Del trópico (relatos de personajes que habitan sus recuerdos de infancia) .En 1997 M de Marilyn, que narra desde la realidad literaria los once días en que Marilyn Monroe permaneció en México y sostuvo un romance con el joven cineasta mexicano José Bañuelos, en una historia llena de intrigas y suspense. La Mara, 2004. El Mestizo de Salgari, 2005.

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