Asesinato en la Rambla
Acto multitudinario del encuentro BCNegra
El Periódico
6-2-06
Edwin Winkels
Agentes, médicos, un forense y un juez simulan el hallazgo y la investigación de una muerte violenta
"Es imposible resolverlo tan rápido como en CSI", dice un policía
Son poco después de las cinco de la tarde cuando la secretaria, Montse, encuentra a su jefe, Manel del Amo, tendido muerto sobre su escritorio, con una mancha de sangre en la camiseta, por la espalda. Al lado suyo, una pistola y una navaja. Muy nerviosa, Montse llama a un número de emergencias. Al estar en plena Rambla, en un patio interior del número 43, la Guardia Urbana llega rápido, seguida por los Mossos d'Esquadra. "Muerte violenta", confirman los agentes. Alrededor, un centenar de personas observan la escena sin tener ni idea de quién ha sido el asesino.
Los agentes son reales, el juez también, igual que los médicos del 061, el forense y los miembros de la policía científica. Pero la historia es ficción. El simulacro de un asesinato representado ayer en las dependencias de la Guardia Urbana de Ciutat Vella fue uno de los actos llamativos de BCNegra, la semana dedicada a la novela negra.
Después de unos 90 minutos alrededor de un muerto muy vivo, los espectadores se van sin saber cómo ni por quién fue asesinado el empresario. Si hubiera sido un capítulo de CSI Las Vegas, en esa hora y media todo estaría resuelto ya y el asesino entre rejas. "Es la gran diferencia entre la realidad y la ficción", dice Dani Martínez, jefe de la policía científica de los Mossos. "La parte científica del CSI se acerca bastante a la realidad, pero no la rapidez con la que resuelven los crímenes".
Buscar un día entero
Es más, lo que en la Rambla se ha hecho en hora y media --el descubrimiento del muerto, el levantamiento del cadáver y la búsqueda de cualquier pista que puede llevar al asesino--, suele durar un día entero cuando el escenario del crimen es tan reducido.
Los aficionados a escenas como esta, que normalmente solo se ven en televisión, aprenden algunos detalles curiosos de una investigación de un asesinato. Por ejemplo, el camino sucio, el pasillo entre cintas de no pasar donde los agentes, médicos e investigadores con monos blancos pueden pisar sin destruir posibles pruebas. O la diferencia entre la zona primaria, donde se encuentra el cadáver, y la secundaria, el entorno donde podría haber pistas. Estas se pueden hallar con lupas, con luces especiales, con líquidos y un largo etcétera de herramientas.
También está la necrorreseña, con la que a través de las huellas dactilares se identifica al muerto. O la manera en que el forense toma la temperatura del cadáver. "Debe de llevar entre 12 y 14 horas muerto", concluye Santiago Crespo, médico forense del Instituto de Medicina Legal de Barcelona. En un cenicero hay colillas, algunas con restos de pintalabios. "En el informe ponemos que hay colillas de una persona que usa pintalabios, pero somos objetivos, no decimos si es hombre o mujer", dice Dani Martínez.
Una botella de agua, un vaso, los zapatos del muerto: los agentes analizan y se llevan todo lo que puede ser interesante. Y todo es fotografiado --sin flas-- y grabado en vídeo, para poder recordar la escena del crimen. Como si fuera un libro de Philip Marlowe, una periodista logra acceder al escenario del asesinato mientras el cadáver aún yace ahí, cosa poca probable, según informa el juez, Eduardo Navarro, que la echaría a patadas.
Nadie quiere darle detalles a la reportera intrépida, que explica a los espectadores qué son "las fuentes próximas a la investigación" que siempre se citan en las informaciones: "Un policía, un abogado o un juez que nos cuenta algo". "Pues de los Mossos no sale nunca nada", le replica Dani Martínez, sonriente. Y se acaba la función, pero no el trabajo. De la escena del crimen se pasará al laboratorio y largas y tortuosas investigaciones. Tal vez, en el próximo encuentro de BCNegra desvelan quién asesinó el 5 de febrero del 2006 a Manel del Amo.