Jueves, 08 de febrero de 2007
Publicado por negraycriminal @ 13:51
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LA CR?NICA
Mankell no hizo teatro
CARLES GELI 08/02/2007
El Pa?s- Catalu?a


Henning Mankell, m?s confundido como Kurt Wallander, el nombre de su c?lebre y exitoso comisario, s?lo hizo una vez teatro. Esa vez, hace muchos a?os, le toc? encarnar al dictador portugu?s Salazar. "La verg?enza esc?nica que pas? fue tal que me dije que nunca m?s har?a de actor", confes? ayer en el escenario del Teatro Romea de Barcelona, donde ante cerca de 600 de sus lectores (m?s de un centenar se quedaron sin poder entrar: los m?s previsores se les avanzaron en casi una hora de cola), se mostr? un excelente seductor de bambalinas: lo llen? sin moverse de su sill?n gris.

Y, sin embargo, Mankell, en ese ba?o de masas que le organiz? el tercer Encuentro de novela negra BCNegra con sus lectores, no impost?: todo fue a base de fin?simo humor y de una sinceridad desbordante, en verdad dos aspectos que rezuma su obra. Y eso que lo hizo en un contexto de exigencia extremo: actores-teloneros de lujo -Pere Arquillu?, Carles Canut, Mingo R?fols...- para una lectura dramatizada de un fragmento de su La quinta mujer y, como implacables interrogadoras, dos veteranas periodistas culturales, Maria Eug?nia Ib??ez y Rosa Mora. No era una elecci?n gratuita: estaban en sinton?a con un p?blico le?do, maduro, donde predominaban las mujeres y que lo hab?a devorado todo del autor sueco, como comprobaron los vendedores de un puesto en el hall del teatro con la obra de Mankell: "No, no, que ?ste no es de la serie de Wallander", instru?a un asistente cuando se le ofrec?a El cerebro de Kennedy, su ?ltima obra publicada en Espa?a por Tusquets.

Mankell tiene tablas, igual heredadas de su labor como ayudante de direcci?n en el Teatro Avenida, de Maputo (Mozambique), "donde soy el ?nico blanco y a nadie le importa". Empez? disculp?ndose por no hablar en catal?n -aunque col? alguna palabra pedida al traductor- y emparej? r?pido a su Wallander con Pepe Carvalho, el detective de Manuel V?zquez Montalb?n que ahora da nombre al premio que ?l recibi? el martes. "Uno no deber?a comer tanto y el otro, m?s, y ninguno de los dos jugar?a en el Bar?a, como James Bond, del que est?n muy distanciados". Y as? fue acariciando al personaje y al p?blico. "Tras la cuarta novela, habl? con una amiga m?dico y le pregunt? sobre qu? enfermedad podr?a tener Wallander. Y me dijo: 'diabetes'. Y es que la gente normal tiene diabetes. ?l y Carvalho evolucionan y viven como nosotros, por eso son tan populares".

Impresionado por el acto del d?a anterior y por la actitud rendida del p?blico -"es la primera vez que le hemos visto tan abierto", admit?a su editor sueco, presente en la platea- Mankell confes? compartir cuatro caracter?sticas con su criatura: la edad, la pasi?n por la ?pera italiana, trabajar much?simo y so?ar: "Wallander necesita de sue?os, como el del perro y la casa y el viaje que nunca tendr? o har?; yo tambi?n soy un so?ador con los ojos abiertos", se dibuj? po?ticamente.

Entre tanta sinceridad, tambi?n hubo suspense, anunciado por la musiquilla impertinente de un m?vil, que le interrumpi? cuando hablaba sobre ?frica. Segundos de silencio. Alguien temi?, con lo serio que es, lo peor. "?Saben una cosa?". Que se levanta y se va, seguro, temi? la platea. "Me apasiona escuchar detr?s de las puertas y en los bares. Se pueden imaginar que el m?vil ha cambiado mi vida. La gente cuenta cada cosa... El otro d?a, en un tren, un ejecutivo le dec?a, seguramente a su esposa: 'Entramos ya en Coopenhague'. Y est?bamos lej?simos. Me dio ganas de gritarle: '?Se?ora, que le miente!". (Risas y aplausos).

Dominando el tempo dramat?rgico, salt? del humor a la seria humanidad para reclamar que se reconquiste la buena relaci?n con ?frica. "Habr?a que construir un puente en Gibraltar que deber?a financiar la UE y no Espa?a, que ya ha hecho mucho dando papeles a los inmigrantes, pol?tica que espero que siga toda Europa: nunca entender? qu? es un ni?o ilegal". (M?s aplausos). Tambi?n reclam? solidaridad -"era la piedra angular de la sociedad sueca que debe recuperar ella y todo el mundo; la solidaridad es un buen sistema pol?tico"- y justicia -"si no funciona al cien por cien, el sistema democr?tico se tambalea: eso lo saben ustedes y lo sabe Wallander, que es portavoz de esa preocupaci?n". Y hasta pidi? escuchar "un sonido nocturno de ?frica, el de los teclados y el del l?piz rozando un papel: su literatura nos obligar? repensar muchas cosas", dijo quien ayuda a editar obras de autores africanos en Europa.

Mankell fue tan sincero en el escenario que al final, tras sortear otro m?vil -"alguien que acaba de llegar a Coopenhague"-, pidi? por favor, tras intentar el imposible de responder el m?ximo de preguntas de sus lectores ("la investigaci?n policial del asesinato de Olof Palme fue lo m?s chapucero que he visto en mi vida"; "no, claro, no existe el pasaje de Cristo en Barcelona que cito en El cerebro de Kennedy, pero busquen cerca de la Casa Fuster") que le comprendieran, pero que s?lo firmar?a libros con el nombre, que no har?a dedicatorias. No se equivoc?. Unas 200 personas estaban haciendo cola antes de que dejara un escenario donde, curiosamente, no hizo nada de teatro.

Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 23 de febrero de 2007 | 14:08
Personalmente pregunt? lo de O.Palme y me sorprendio la contundencia de la repuesta. Una vez m?s "chapeau" por Mankell

P.F.