Primero nos regaló la baraja, luego, Charo García Diego, la arquitecta artífice de nuestro "movil del crimen" ha construído con ella un nuevo escaparate criminal.
Del cristal cuelgan gangsters, atracadores, agentes del FBI de los años treinta y cuarenta, de cuando en Estados Unidos todavía no había llegado la industria de los "asesinos en serie".