LEY GARROTE,
DE JOAQUÍN GUERRERO–CASASOLA,
GANA EL PREMIO DE L’H CONFIDENCIAL 2007
ACTA DEL JURADO
Por unanimidad, el jurado del Premio L’H
Confidencial 2007 reunido el 20 de diciembre de 2006
en la Biblioteca la Bòbila, decide conceder el premio a
LEY GARROTE, de Joaquín Guerrero-Casasola
El jurado valora en esta novela tragicómica la
verosimilitud de la descripción y el retrato amargo y
brutal del Distrito Federal de México, la fluidez de la
trama y la creación de personajes creíbles.
La novela es un reflejo de la actualidad latinoamericana,
y mexicana en concreto, por lo que se refiere a la
corrupción como elemento cotidiano y a los secuestros
exprés, con presencia constante en la prensa diaria.
Y para que conste, firman la presente acta los miembros
del jurado,
Blanca Rosa Roca
Juan Luis Moreno
Maurizio Pisu
Paco Camarasa
Jordi Canal
Joaquín Guerrero-Casasola
Ley garrote
No hay nada más arrullador que el ruido sedoso de
un coche recién salido del distribuidor. El modo en
que las llantas se deslizan sobre el pavimento no se
compara con caricia alguna de mujer y si por azar,
cogen un bache, nunca se sacuden como en como
en esas viejas carcachas de mi infancia, años en que
la gente creía que los viajes a la luna se volverían
cosa de tomar un taxi de sitio. Por eso, cuando
Mariano Del Moral me dijo, le daré cinco mil pesos
por sus servicios, estuve a punto de conectarle un
golpe en su mandíbula escondida de castor sarnoso.
Tenía mis razones: el primer pago del Tsuru Nissan,
modelo austero, sin elevalunas eléctrico ni asientos
de velour, costaba quince mil pesos, eso, si no me
perdía las rebajas de septiembre.
—Seis mil, Baleares, no tengo más —Gruñó el tipo.
—¿Eso vale la vida de su hija? —e inquirí—. ¿Seis
mil cochinos pesos?
Me echó una mirada de rata furibunda.
—Precisamente, estamos hablando de la vida de mi
hija.
—Y de que yo soy un profesional.
—Qué trabaja solo, qué no tiene una oficina decente,
que conocí por un compadre, que...
—Nt, nt, nt –lo interrumpí—. La policía trabaja en
grupo, vaya con ellos, arriésguese a que alguno de
ellos esté metido en el ajo. Mire, señor Del Moral,
esa gente le pidió cuatrocientos mil pesos, yo sólo le
pido veinte mil, perdone la expresión, pero es una
verdadera ganga. Otro le pediría al menos la mitad
de los cuatrocientos.
Cuando terminé mi perorata me sentí como el jodido
vendedor de la Nissan, Aniceto Pensado, un tipo sin
escrúpulos que goteó saliva de los dientes mientras
yo hacía cuentas con los dedos dentro de los
bolsillos.
—Esta bien —se rindió Del Moral—, veinte mil. Diez
ahora y el final cuando vea a mi hija viva.
A todo esto, estábamos bebiendo mezcal en una
pocilga de la carretera, en Tres Marías. Quedaba
una cuarta parte de la botella y las moscas,
borrachas de sol, parecían deseosas de ahogarse en
el alcohol.
—Señor Del Moral. Sé que hoy en día, a los
investigadores privados sólo nos contratan mujeres
para enterarse con que golfa se acuesta el marido,
pero puedo decirle a mi favor, y contra la mayoría de
los policías que conozco, que estudié secundaria
completa, segundo, que trabajé en la policía
antisecuestros siete años, lo cual me faculta para
saber cómo se cuecen las habas por dentro, y,
tercero, que no es la primera vez que rescato a
alguien vivo.
Debí parecerle convincente porque sacó la chequera.
Estampó su firma y cortó el cheque de un tirón.
Estrella, su mujer, venía del servicio. Al verme con el
cheque en las manos, encogió un poco la cabeza
como las gatas cuando están por saltarle encima a
alguien. Inicio de Ley garrote, por gentileza de Roca Editorial
L'H Confidencial 3
—Hace poco Paco Ignacio Taibo II decía en unas
jornadas en Bilbao que “una novela negra mexicana
es ésa en la que los policías son unos hijos de puta
y todos los demás son buena gente”. En la suya, de
hijos de puta los hay por doquier. ¿No se habrá
pasado?
—Aumenté la dosis, pero no creo que sea letal.
Ciertamente, me faltó darle fuerza al lado luminoso de la
vida. Es bastante difícil hacerlo sin caer en dar consejos
que ofenden por superficiales. Sin embargo, aspiro a
tener madurez literaria para un día hablar con
honestidad de los altos valores humanos.
—La violencia parece ser un lugar común en la
literatura latinoamericana. El suyo es un retrato
brutal y amargo de la cotidianeidad en el D.F. ¿Tan
violenta es la realidad mexicana?
—Mi novela no es la realidad. Es un libro de bolsillo. Hay
matices, puentes y rupturas entre ambas cosas. La
violencia mexicana es más compleja de entender que mi
novela. La parte más ofensiva es dar gritos y no ser
oído. Ejemplos de ello, las muertas de Juárez. Y el
clasismo despótico de nuestros gobernantes. Sin
embargo, debo decir que ahora que no vivo en Ciudad
de México, echo de menos la calidez de los
desconocidos. Y veo aquí, en Europa, programas de
televisión donde se banaliza el sufrimiento humano y se
premia la impudicia. Pienso en una frase que leí de un
catedrático llamado Pablo del Río: “el drama es que no
hay drama”. Eso me parece violencia de Primer Mundo.
—¿Tiene nuevos proyectos relacionados con el
género negro? ¿Se ha planteado convertir al
detective Gil Baleares en protagonista de una serie
literaria?
—Recientemente, he terminado de escribir una novela
negra que sucede en la época de los aztecas. Estoy
escribiendo una sobre una sicaria mexicana de clase
alta. Y en cuanto a Baleares, me gustaría saber qué
pasó con su padre y qué va a hacer con el dinero si está
tan acostumbrado a traer los calcetines rotos. A veces,
lo imagino en una pantalla de cine, aunque me da miedo
verlo interpretado por un actor cutre y hablando en un
argot mexicano exagerado, y otras, lo veo en un cómic
gótico, pero la mayoría de las veces, lo veo como
siempre ha sido, sin rostro, viviendo a través de las
palabras.
—Un miembro del jurado encontró muy literario
el pseudónimo que usó para presentar esta
novela al Premio L’H Confidencial, y resulta que
en realidad usted se llama como un personaje de
Rodrigo Rey Rosa. ¿Lo sabía?
—No lo sabía. De hecho, yo utilicé el pseudónimo
Isidoro Hebalski por la siguiente razón: Isidoro
(Isidoro de Sevila), He (Hemingway), Bal (Balzac) y
Ski (Dostoievski). Fue un homenaje a algunos de mis
autores predilectos.
—A nosotros, como lectores de novela negra,
siempre nos ha interesado saber qué induce a un
autor a escribirla. ¿Cómo se acercó usted a la
novela negra? ¿Cuáles son sus autores
favoritos?
—Hammett, Chandler, Cain y una pizca de Bukowski
me inducen al hardboiled. Afinar conceptos ha sido
gracias a un taller de Letra Hispánica de Salamanca,
impartido por Javier Sánchez Zapatero, experto en el
género negro. Pero complementando mi respuesta
yo diría que mi infancia tuvo mucho que ver: crecí
encima de un tanatorio, frente a un hospital y cerca
de una delegación de policía.
—En España es muy poco conocida la novela
negra mexicana, hasta el punto que el propio
Taibo es más conocido como director de la
Semana Negra de Gijón que como creador de
Héctor Belascoarán Shayne. ¿Cuáles son para
usted los autores más interesantes de la actual
novela negra mexicana?
—Los autores más interesantes son unos completos
desconocidos, pues publicar es más difícil que
cometer el crimen perfecto. Haciendo a un lado lo
anterior, la culpa la tiene Taibo. ¿Cómo se le ocurre
dejar en un charco de sangre a Belascoarán? Me
decepcionó su muerte. Los únicos personajes que
merecen morir son los de Agatha Christie. La vida
literaria es injusta. Rulfo (en lo suyo) escribió poco y
a Stephen King habría que cortarle las manos...
Élmer Mendoza y Eduardo Antonio Parra son, a mi
juicio, la vanguardia en novela negra mexicana,
ambos autores revitalizan el género abordando el
complejo tema fronterizo.
L'H Confidencial 4
JOAQUÍN GUERRERO- CASASOLA
Ha escrito más de 600 horas de televisión para empresas
como Televisa, TV Azteca y Argos Comunicación (México, El
Salvador) y BK Telekom (Serbia y Montenegro).
Master en Guión de Ficción por la Universidad Pontificia de
Salamanca. Actualmente radica en España, donde cursa el
doctorado en Literatura Hispanoamericana.
Discípulo de Gabriel García Márquez en el curso impartido
por dicho escritor en la Escuela de Cine de Cuba, en
diciembre de 2006.
En 2001 viaja a El Salvador para escribir una serie de
televisión basada en el movimiento guerrillero, coordinada
por la presidencia de El Salvador y la ex guerrilla
salvadoreña.
En 2005 recibió en premio Best Screenplay en la First World
Telenovela’s Tropheis por la telenovela Jelena, la primera
telenovela producida en la ex Yugoslavia. Cabe destacar que
superó en la contienda, entre otras producciones
internacionales, a la “soap-opera” The Bold and the Beautiful
del prestigiado guionista de televisión Bradley P. Bell de la
CBS.
Joaquín Guerrero-Casasola se inició en la industria
audiovisual como analista literario en la empresa Televisa.
Posteriormente fue nombrado Gerente de Recursos
Literarios de Televisa-Radio. Asimismo, fue guionista
asignado a las giras de trabajo del ex presidente de México,
Ernesto Zedillo Ponce de León (1996-1997). Pertenece a la
Sociedad General de Escritores de México desde 1991.
Premios
- Mención Especial. Premio Nacional de Novela “Juan Rulfo”, 2004.
- Finalista del Certamen Internacional de Novela Alfaguara, 2000 y
2001.
- Finalista en certamen internacional de cuento fantástico. (Cuento
publicado. “Trece Ratas”. Antología. Madrid: Parnaso, 2004).
- Premio L’H Confidencial 2007.