miércoles, 16 de mayo de 2007
UN DETECTIVE QUE NOS HA DEJADO HUELLA...
Fallece Eugenio Vélez Troya, el primer detective español.
Venía muchas veces a Negra y Criminal desde que se enteró de nuestra existencia. Es gracias a él, que el Colegio de Detectives Privados de Catalunya (Col.legi Oficial de Detectius Privats de Catalunya) nos dió un diploma en reconocimiento a nuestra labor de difusión del buen hacer
(casi siempre) de los detectives de papel.
Nos contaba su ilusión por crear un museo del detective. Estaba obsesionado con ello.
Se empeñaba que fuera en plena Castilla, en Torre de Juan Abad, Ciudad Real. Allí donde nació el 12 de febrero 1921 y desde dónde emigró a Barcelona cuando apenas tenía diez años. Pero al parecer allí, en la Mancha, topó con los molinos de viento (no fue el primero) en forma de autoridades no interesadas en el proyecto. En el museo hubiese ido a parar su "prehistorico" detector de mentiras que se trajo cuando viajó a Estados Unidos en los años cincuenta ( de allí, aparte de una diplomatura en Criminología, se trajo un carnet como los que veímos enseñar a los detectives del cine negro) y sus sacas con miles de casos en copias de papel carbón que se le fueron acumulando desde que consiguió, de las autoridades gubernamentales, permiso para abrir la que sería la primera agencia de detectives de España. La agencia de detectives Vélez Troya.
80.000 casos, resueltos y sin resolver. La auténtica crónica negra de la ciudad de Barcelona. Casos como el de Carmen Broto, o tantos otros que aparecen en su libro de memorias detectivescas llamado
Las otras huellas.
¿Dónde irán a parar ahora las sacas con todos "sus" casos? Era algo que le preocupaba sobremanera al entrañable y elegante detective.
Quizás algún compañero de profesión se ponga a averiguarlo.
Lo que es seguro, es que su rigor profesional ha hecho que todos los secretos que había que guardar se fueran con él.

Venía muchas veces a Negra y Criminal desde que se enteró de nuestra existencia. Es gracias a él, que el Colegio de Detectives Privados de Catalunya (Col.legi Oficial de Detectius Privats de Catalunya) nos dió un diploma en reconocimiento a nuestra labor de difusión del buen hacer
(casi siempre) de los detectives de papel.
Nos contaba su ilusión por crear un museo del detective. Estaba obsesionado con ello.
Se empeñaba que fuera en plena Castilla, en Torre de Juan Abad, Ciudad Real. Allí donde nació el 12 de febrero 1921 y desde dónde emigró a Barcelona cuando apenas tenía diez años. Pero al parecer allí, en la Mancha, topó con los molinos de viento (no fue el primero) en forma de autoridades no interesadas en el proyecto. En el museo hubiese ido a parar su "prehistorico" detector de mentiras que se trajo cuando viajó a Estados Unidos en los años cincuenta ( de allí, aparte de una diplomatura en Criminología, se trajo un carnet como los que veímos enseñar a los detectives del cine negro) y sus sacas con miles de casos en copias de papel carbón que se le fueron acumulando desde que consiguió, de las autoridades gubernamentales, permiso para abrir la que sería la primera agencia de detectives de España. La agencia de detectives Vélez Troya.
80.000 casos, resueltos y sin resolver. La auténtica crónica negra de la ciudad de Barcelona. Casos como el de Carmen Broto, o tantos otros que aparecen en su libro de memorias detectivescas llamado
Las otras huellas.
¿Dónde irán a parar ahora las sacas con todos "sus" casos? Era algo que le preocupaba sobremanera al entrañable y elegante detective.
Quizás algún compañero de profesión se ponga a averiguarlo.
Lo que es seguro, es que su rigor profesional ha hecho que todos los secretos que había que guardar se fueran con él.


