miércoles, 05 de septiembre de 2007
Publicado por negraycriminal @ 7:07
Comentarios (0)  | Enviar

----- Original Message -----
From: Fernando Fantova
To: 'Negra y Criminal'
Sent: Monday, September 03, 2007 8:46 AM
Subject: Mucho mojo


Queridos amigos de la librería Negra y Criminal:

Tal como le prometí a Maurizio cuando estuve comprando libros por allá a comienzos de julio, os comento lo que me han parecido algunos de los leídos este verano entre los que me llevé de allá.

Y empiezo por "Mucho mojo", de Joe R. Lansdale por dos razones, porque Maurizio me dijo que os gustaba especialmente este autor y porque el libro me ha encantado. Es el que más a gusto he leído de estas vacaciones. Pienso que es de esos libros que parecen sencillos y que te hacen pensar eso de que hacer que parezca tan sencillo debe de ser muy difícil. También me gusto, aunque no tanto como el anterior, "Ojos azules" de Jerome Charyn.

También he disfrutado mucho "Siempre la misma música", de Raúl Argemí (este, aunque lo comentamos, no lo compré allí sino que me lo prestó mi amigo Enrique Sacanell) y "Nadie ama a un policía", de Guillermo Orsi. Supongo que los años que he vivido en Latinoamérica y los vínculos que mantengo con aquella tierra me predisponen positivamente. El caso es que me encantaron los dos.

De los que compré allá y comenté con Maurizio también me ha gustado mucho "Las calles de nuestros padres" de Francisco González Ledesma. Me transportó a Barcelona y para mi colección he anotado un diálogo que os copio abajo.

De los que he leído, el único que no me ha gustado es "Perro viejo", de Leo Coyote. Creo que pretende construir un mecanismo de relojería perfecto y no lo consigue. Creo que hay muchas cosas que no resultan creíbles, que no encajan.

Sólo comencé y dejé pronto "Cuando la noche obliga", de Montero Glez. Me pareció que se recreaba excesivamente en un lenguaje y en unos ambientes sin que yo conectara ni con el uno ni con los otros. Igual me pasó con "El oficial polaco" de Alan Furst (Maurizio me lo desaconsejó y creo que tenía razón).

En fin, este es el primer balance, como veis muy positivo, de mi primer expedición no virtual a "Negra y Criminal" (por cierto, al decir esto me acuerdo de una nota que escribí hace algunos meses y que os adjunto). Me faltan por leer algunos de los que me recomendó Maurizio, pero es que también tenía que leer otros que tenía acumulados.

Un abrazo y hasta pronto.


Fernando Fantova
Bilbao



Mi mapa íntimo de librerías

Por oportuna y certera provocación de mi amigo Txetxu Barandiarán dedico unos agradables minutos de mi libre vida a repasar algunas librerías que algo o mucho han significado y significan para mí.

Debo decir, en primer lugar, que las librerías son el único comercio que no tiene, en mi caso, un carácter meramente instrumental. Son el único tipo de tienda en el que disfruto aunque salga de vacío. Ir a comprar ropa o acercarme al mercado son trámites obligatorios que intento abreviar en lo posible. Sin embargo, pasar un rato en alguna librería es una actividad que realizo incluso cuando sé que no debo comprar ningún libro. (En esos casos, cuando salgo con alguno en la mano, al placer anticipado de la lectura, se añade el de haber pecado o, al menos, caído en la tentación…)

En mi mapa íntimo de librerías debo mencionar, sin duda, Herriak. En aquellos finales de los setenta en los que yo me iniciaba en la lectura adulta, librerías como Herriak conservaban todavía un halo de la clandestinidad en la que se desarrollaba el trasiego de ciertos libros en los todavía no tan lejanos tiempos del franquismo. Recuerdo que tímidamente solicitaba consejo a José Luis o a Raquel, siempre amables y sugerentes. Junto a Herriak solía visitar, en aquellos años setenta y ochenta, Verdes, Galería del Libro y también Tango.

En los noventa viví por algunos años en el Ecuador, concretamente en Quito. Quien haya estado fuera de su tierra por algún tiempo sabe que de vez en cuando se necesita algún estímulo que a uno lo anime cuando le entra la nostalgia. Para esos momentos yo tenía mi fórmula mágica, pues en la calle Juan León Mera están situadas, puerta con puerta, una tienda denominada “El Español”, en la que pueden adquirirse bocadillos de chorizo o jamón que pueden recordar a los que comemos por aquí, y la librería Librimundi, a la que entraba con verdadera unción y de la que salía siempre reconfortado. Siempre que vuelvo a Quito visito Librimundi, también con un poco de tristeza, al comprobar hasta que punto los libros son, cada vez más, un artículo de lujo para las economías de la mayor parte de la gente ecuatoriana.

En estos últimos años, tras regresar de allá, la librería a la que más acudo es la Casa del Libro, tanto en sus sedes de Bilbao como en la de Madrid. He disfrutado, además, de la hospitalidad y eficiencia de Txema para poder presentar un libro allá, en un acto que recuerdo con mucho cariño. También acudo a otras en Bilbao y siempre busco librerías en los lugares a los que viajo, pero para terminar este mapa con una nota acorde con los tiempos me quiero referir a una que sólo he visitado de forma virtual pero que intentaré conocer físicamente en cuanto me sea posible. Me refiero a Negra y Criminal, de Barcelona *, en cuya página web suelo buscar referencias sobre el tipo de literatura al que me he ido enganchando cada vez más, sobre todo en la medida en que he ido asumiendo mi placer personal como principal criterio a la hora de leer un libro, huyendo cada vez más de cánones supuestamente universales.

Me gusta mucho vivir la vida en directo y exprimirla con intensidad, pero, conforme pasan los años, creo que soy más consciente de los miles de vidas que no he podido, no puedo y no podré vivir. Leer me permite vivir esas otras vidas, me ayuda a dar a la mía otra dimensión, otra profundidad. Me sirve para hacerle un pequeño quiebro a las leyes del tiempo y el espacio. La lectura me parece un ámbito mágico en el que no hay contradicción entre el acto individual y la vida compartida. Por eso leer, ir a librerías, hablar sobre libros o escribir se van convirtiendo para mí en actividades cada vez más entrelazadas, necesarias y placenteras.



Fernando Fantova
Bilbao, 27 de octubre de 2006



* Nota de N y C:
Fernando, pasó por Negra y Criminal el pasado mes de julio mientras los libreros habituales estabamos en la Semana Negra de Gijón.
Comentarios