Jueves, 25 de octubre de 2007
Publicado por negraycriminal @ 9:29
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Ayer aparec?a en el suplemento CULTURAS (279) de La Vanguardia
una excelente entrevista que la periodista Lilian Neuman le hizo a Andrea Camilleri, hace unos pocos d?as, en su casa de Roma. La entrevista se titul? El Mediterr?neo es una ba?era.
Esta es la versi?n completa sin los cortes necesarios para encajar en el espacio del peri?dico
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Entrevista a Andrea Camilleri

(28-09-2007)



Andrea Camilleri regresa con ?La luna de papel? (Editorial Salamandra, y en catal?n en Edicions 62), una nueva entrega de la serie del comisario Salvo Montalbano.
Cultura?s lo ha visitado en su casa en Roma, en donde el escritor siciliano nacido en Porto Empedocle en 1925 habla tambi?n de otro de sus recientes libros: la biograf?a de Luigi Pirandello y ?Las ovejas del pastor? (Ediciones Destino).



Andrea Camilleri dej? alguna vez su pueblo natal en Sicilia y lleg? a Roma en 1949 con una beca de estudios. Y aqu? est?, sentado en su despacho que se vuelve peque?o a medida que desarrolla sus ideas, con su hablar culto en el que aparecen en el momento exacto las ?escasas- palabras vulgares, con sus gestos de hombre poderoso y elegante, sus cambios de tono de voz que, cuando se refiere a ?su hijo? el comisario Salvo Montalbano, lo hace como si realmente fuese de carne y hueso, con la misma generosidad y comprensi?n que dedica a muchos de sus queridos amigos y escritores admirados.
La serie de este sagaz comisario ?que debut? en 1994- se convirti? en un gran ?xito que fue creciendo como una marea, entrega tras entrega. Es posible que muchos a?n desconozcan otros importantes libros fuera de la serie de Montalbano: ?La ?pera de Vig?ta? (1995), ?La concesi?n del tel?fono? (1998), ?El curso de las cosas? (1998) o la m?s reciente ?Privado de t?tulo?. Novelas ?de car?cter hist?rico- en donde arriesga distintas formas narrativas y que, en todos los casos, son piezas ?nicas ?y preciosas- que construyen ese gran universo llamado Sicilia, una isla atravesada por todas las desdichas, glorias y calamidades. Fascistas, rebeldes, mafiosos, bur?cratas e intrigantes, herederos de la gesta de Garibaldi, ingenuos o resentidos. Andrea Camilleri los comprende a todos o, como afirmaba su admirado Pirandello, ?comprendo a quienes no me comprenden?. Raz?n ineludible para sumergirse en este gran teatro que constituyen sus libros, tambi?n y por supuesto la serie de su comisario de un pueblo llamado Vig?ta que todo lo contiene: tragedia, alta comedia, todos los lenguajes y dialectos y gran literatura en la literatura:
Montalbano se encuentra ante situaciones ?pirandellianas?, un cuento de Faulkner lo acompa?a a punto de resolver un caso y se hace amigo de un ?sin techo? que lee a los cl?sicos. Montalbano es fuerte y tenaz como Camilleri, profesor en la Escuela de Arte Dram?tico durante muchos a?os: ?Eso para mi fue fundamental. A no ser que t? seas un imb?cil que est?s encerrado en tus propias ideas, es inevitable que recibas de ellos: los j?venes alumnos te dan una lectura diferente de una misma cosa?.
En ?La luna de papel?, Montalbano empieza a darse cuenta de que se hace viejo y se despierta cada ma?ana con terror a la muerte. Su ?padre? a sus ochenta y dos a?os, bien se debe re?r de las neuras a las que ha condenado a su criatura literaria.



Entrevista.

Andrea Camilleri examina con inter?s el libro que acabo de entregarle. No es parte de la serie de Salvo Montalbano, sino del Camilleri menos popular, sin embargo brillante. Se trata de su biograf?a del tambi?n siciliano Luigi Pirandello, hijo de la misma provincia de Agrigento.
?No sab?a que se hab?a traducido al espa?ol. Me da una gran alegr?a? En ese momento se asoma su esposa y le cuenta la grata noticia.
El t?tulo del libro ??Biograf?a del hijo cambiado? (Editorial Gadir)- proviene de un relato escrito por el mismo Pirandello. Esa historia -que nos acompa?ar? durante toda la entrevista en esta tarde nublada y al fin lluviosa-, es la que recoge Camilleri en el libro y la que el peque?o Luigi Pirandello escuch? de su ni?era. La historia de una madre a la que le roban su hijo de tres meses. Aquel ni?o ideal era ?blanco como la leche y rubio como el oro?, y resulta que en su lugar le han dejado una criatura muy fea, negra, ?m?s sucia que un chimpanc?. Sin embargo, la madre debe cuidarlo, a la espera de un d?a en que aquel hijo robado regresar?. En tanto, debe cuidar de este.

- Ya que tiene en sus manos a Pirandello, debo decirle que siempre veo a un autor dram?tico en sus novelas.

-S?. La observaci?n es correcta. Esto nace de una extensa experiencia de director teatral. Y nace adem?s de una extensa experiencia como director de comedias en la radio ?much?simas-, donde la palabra no se ve ayudada por el actor, ni por la escenograf?a. Esta experiencia hace que yo escriba los di?logos de mis novelas de un cierto modo que no encontrar? en Petros Markaris ni en Manolo (su amigo Manuel V?zquez Montalb?n).

-Usted adapt? novelas de Simenon para la televisi?n. Y Simenon es importante para usted.

- Cuando yo comenc? a escribir novelas de intriga (giallo, en Italia,) en el 94, lo primero que pens? era en el protagonista, en c?mo deb?a ser el personaje que deb?a resolver el enigma. Y llegu? a la conclusi?n de que ten?a que ser un polic?a institucional. No pod?a ser un polic?a privado, porque en Italia, cuando yo comenzaba a escribir estas historias, exist?a una severa reglamentaci?n sobre el campo de actividad del detective privado. Por lo tanto, este personaje institucional exclu?a toda la tradici?n angloamericana. Y la europea no pod?a ser m?s que dos. O Georges Simenon o Friederich D?rrenmatt. No hab?a otra salida, ni Conan Doyle ni Agatha Cristie, que a m? no me ata?en.

-?Friedich D?rrenmatt por qu??

-Coja una novela policial de D?rrenmatt como ?La promesa? en donde el investigador se enfrenta al crimen de una ni?a y promete a la madre que encontrar? al culpable. Y en esta promesa se jugar? la vida. Este tipo de empe?o era el que me interesaba en un policial. Ahora bien, en aquel tiempo, claro que Maigret estaba en primer plano. Por lo tanto, gracias a ?l llego al investigador con todas las caracter?sticas europeas: le gusta comer, conversar, un hombre normal de cada d?a, sin caracter?sticas particulares. Y en Simenon, adem?s, me interesaban las otras novelas, fuera de Maigret: la importancia de su provincia, sus novelas de car?cter hist?rico.

-Montalbano es normal y corriente. Pero tambi?n se resiste a los cambios. El juez Giovanni Falcone dec?a que esto es propio de la mentalidad siciliana.

-Necesita mucho tiempo el siciliano para aceptar una novedad.

- Ha declarado hace muy poco ?lo tengo aqu? entre mis papeles de prensa de estos ?ltimos d?as- que a ra?z de que los industriales han decidido dejar de pagar el pizzo (el impuesto a la mafia) el ej?rcito debe ir a Sicilia. ?Me ratifica usted que el ej?rcito debe ir a Sicilia?

-Ah?. Hablemos de este problema: El ej?rcito ya hab?a estado en Sicilia a causa de la mafia. Antes de los asesinatos de los jueces Falcone y Borsellino, en 1992. ?Por qu? es ?til el ej?rcito? No contamos con mucha fuerza policial. Se presume que tenemos mucha, pero en realidad no tenemos tanta. Le voy a dar un ejemplo: para detener al mafioso Bernardo Provenzano fueron movilizados cuarenta hombres durante ocho a?os. S?lo por esta persona. ?Entiende entonces por qu? no hay tanta? Entonces, el ej?rcito puede controlar el territorio liberando a las fuerzas de polic?a, que as? puede dedicarse con mayor empe?o a la caza de mafiosos.

-Usted dijo: ?el ej?rcito es hijo nuestro?.

-Exacto. Esto ahora lo pide la Confindustria Agrigento y yo estoy de acuerdo con esto porque no encuentro nada de ofensivo en que lleguen a Sicilia los hijos de nuestra tierra. No estoy hablando de espa?oles ni de franceses. No se trata de una invasi?n extranjera. Es el ej?rcito italiano que, si va a ayudar a otros pueblos, por qu? no ayudar al propio pueblo

-Cuando Falcone y Borsellino la gente sali? a la calle para gritar basta. ?Ahora sucede algo parecido?

-No. Hay una diferencia fundamental. Atenci?n: en aquel momento, cuando Falcone y Borsellino fueron asesinados, entonces era verdaderamente la gente que protestaba. Hoy no es la gente. Son los industriales. Soy yo. Es decir, es una cierta categor?a de gente. Yo, porque me averg?enzo de la Sicilia de la mafia. M?s que avergonzarme, mas que avergonzarme?mi incazzo (me cabreo) ?ha sonre?do levemente, para paliar su cabreo- . Pero la verdad es que la gente est? decepcionada, descre?da. Pero los industriales pueden ayudar. O ayudarse a ellos mismos.

-Volvamos al ?hijo cambiado?. La relaci?n de Montalbano con su padre es dif?cil. Creo que Montalbano es un hijo cambiado.

-Es una excelente observaci?n. Creo que Montalbano no es realmente un hijo cambiado. Pero es cierto que no se aviene a la categor?a mental de su padre. En Pirandello el caso era mucho m?s dram?tico, porque el joven, el peque?o Pirandello, fue testigo de la traici?n del padre. El padre comienza a tener una relaci?n con una prima, y el joven Pirandelo descubre esta relaci?n. La criatura sorprende al padre con ella. Y le escupe en la cara a su padre. A mi me interesaba el hecho que, despu?s de haberse mostrado adverso hacia su padre durante toda su vida, ?por qu? en el ultimo a?o lo tiene en su casa, y lo cuida? Y la respuesta est? en el padre de los ?Seis personajes en busca de un autor?, ese padre que le hace ver a su propio padre de otra manera. El padre de esta obra de teatro dice: ?No se puede emitir un juicio sobre un hombre, para toda la vida, porque lo hayamos sorprendido en una escena cr?tica?. Y hay un precedente literario de esta idea. Sin saberlo, el autor llev? a cabo un hecho psicoanal?tico al escribir ?La raz?n de los otros?, que es la historia de su padre y la prima. ?Entiende?

-Perfectamente.

- Porque en verdad su padre comenz? a relacionarse con esta prima, antes de relacionarse con su esposa. La prima un d?a le escribe al padre de Pirandello y en ella le dice que tiene problemas, pero la carta es interceptada por la madre. Y ella le dice a su esposo: ?Has respondido a esta carta de tu prima? ?Tienes que ir a ayudarla! Y el padre va y se enamora. Y adem?s ella est? embarazada. Esta es la tragedia de Pirandello, y este es el sorprendente transfer psicoanal?tico. ?Entiende? ?Yo nunca habr?a podido escribir una historia sobre mi padre y mi madre tan tranquilamente!
-Usted dice en este libro que sus padres ?los de usted- tuvieron un matrimonio concertado entre las dos familias, con la correspondiente dote de la esposa.
-S?. Se llamaban el matrimonio ?di zolfo? (del azufre). Eran todos comerciantes de azufre: Pirandello, Portolano, Camilleri. Fragapane?Y en ese tiempo la mujer siciliana no era que si el matrimonio no funcionaba se iba de casa. Estaba condenada a sufrir. Pero el matrimonio de mis padres fue un matrimonio verdaderamente feliz. Y en cuanto a Luigi Pirandello, amaba realmente a su esposa, la amaba f?sicamente.
En realidad, eso hacen los sicilianos. Cuando Agnelli, presidente de la Fiat, ve?a que en Sicilia invad?an las grandes empresas extranjeras, alemanas e inglesas, se preguntaba por qu? estos sicilianos no se asociaban. Pero los sicilianos, no, esto de asociarse, individualistas como son?La ?nica cosa era armar estos matrimonios y formar peque?as defensas contra estos colosos.


-En ?Luna de papel? habla de la operaci?n ?Manos limpias?. El gran proceso que puso en tela de juicio la conducta ileg?tima de miles de sospechosos y que intent? sanear la corrupci?n institucional italiana. ?Aquello fue efectivo?


-?Manos limpias? fue exactamente esto: yo veo ahora una vieja casa de campo. Y justo debajo de la ventana, veo una grieta. Ma?ana vamos a arreglarla, me digo. Y apenas meto mano, la pared entera se me viene encima. Esto fue ?Manos limpias?. Pillaron a un tipo que estaba qued?ndose con treinta millones y se encontraron con una enorme corrupci?n, ingobernable. Pero aquello fue un buen est?mulo. Se esperaba que a partir de eso los partidos se renovasen, pero en lugar de expandirse se retrajeron, Decir que ?Manos limpias? fue una revoluci?n tiene tanto de? sciocco (est?pido) si nos ponemos a pensar? No pudo ser una revoluci?n porque la pol?tica no supo aprovechar la ocasi?n, me refiero a la pol?tica sana, la pol?tica verdadera.


-Y no puedo evitarlo, quiero preguntarle sobre Berlusconi.

-Berlusconi no es un pol?tico. Es otra cosa, es?
-Un marciano.

-Un marciano. ?l ha creado su propio diccionario y en ese diccionario las palabras son intercambiables con sus significados. En el caso de un fascista como Giangranco Fini, ?l utiliza el mismo diccionario que yo, lo que pasa es que ?l emplea palabras que yo no uso. Pero todas las palabras, todas est?n en el diccionario. En el diccionario de Berlusconi las palabras no pueden entenderse, ni yo ni Fini aunque se esfuerce. Berlusconi? Es mejor no hablar de ?l porque total volver? al poder en cualquier momento

-En ?La luna de Papel? Montalbano se habla a ?l mismo, se escribe una carta a s? mismo ?Esto es pirandelliano?

-No, no. Aqu? la cosa es menos literaria. A Montalbano le disgusta terriblemente hacer de investigador que toma apuntes. Pero, cuando empieza a encontrarse con que pierde memoria, entonces encuentra la soluci?n de escribirse una carta. Una manera de dialogar con ?l mismo. Es un escamotage.

-Las mujeres que Montalbano encuentra a su paso, y ni hablar las de esta novela, son siempre sospechosas. Dejando de lado a su novia Livia.

- Hay una novela todav?a no traducida de Montalbano, en donde?(asiente satisfecho) ?por fin Montalbano va con otra mujer! He recibido decenas de cartas de mujeres pidi?ndome esto, que Montalbano ?por fin fuera con otra! Ocurre que en ese momento Montabano hace un balance. Yo cito, sin decirlo, el cat?logo de mujeres que hace Montalbano, que es el cat?logo de Don Giovanni de Mozart ??belle done que am? el signor mio?- porque ?l hace esto, cuando est?n en Espa?a, en Francia, etc..?Pero, claro, Montalbano tiene un cat?logo muy escaso. Una o dos mujeres antes de Livia, Livia, una o dos y despu?s? Por lo tanto ?l se dice: ?De las mujeres, qu? entiendo yo? Nada. O eran mujeres sospechosas de ser culpables o de ser inocentes. Es decir, siempre bajo la luz de la investigaci?n, bajo la luz de su trabajo de polic?a. Que a ?l le gustan las mujeres creo que no ha habido jam?s ni la m?s m?nima duda, que ?l es un hombre al que no le gusta andar con otras mujeres porque es fiel, dir?a yo, a una palabra dada, m?s que a una mujer, de esto no hay duda. Pero tambi?n puede caer de cabeza en la tentaci?n, consciente tambi?n del tiempo que pasa.

- Su producci?n novel?stica es muy grande. ?Cu?ntas horas al d?a escribe usted?

-Me levanto muy temprano, a las seis. seis y media. Y trabajo tres horas y media, o cuatro. Pocas, pocas veces por la tarde.

-Me parece extra?o, teniendo en cuenta su gran producci?n.

-La verdad es que paso todo el tiempo pensando, elaborando. Continuamente. Mientras hablo con alguien?Siempre. Al d?a siguiente, a la ma?ana, escribir? y pondr? en orden lo que ya de alg?n modo he elaborado en el momento en que llega la noche, la hora de dormir, durante esos quince minutos antes de conciliar el sue?o.
Pero la verdad es que yo siempre he sido bastante veloz escribiendo. Y claro, en el momento de comenzar a usar ordenador, esta velocidad ha aumentado. El ordenador me ha concedido una peligrosa velocidad. Vea, tengo dos ordenadores?


(En este momento, Camilleri se sienta erguido y gira elegantemente hacia uno y otro lado, hacia las dos mesas enfrentadas. Y lo hace con tal gracia que me recuerda a un gran pianista que deposita sus manos sobre sus respectivos ordenadores port?tiles).

-Este ordenador es lent?simo. Y este otro es veloc?simo. Pero este me va muy bien que sea as? de lento?me detiene ?r?e nuevamente- est? muy bien que sea as?, ?Eso me est? muy bien! Antes yo escrib?a con m?quina el?ctrica. Y cuando encontraba un error arrugaba el folio y lo arrojaba a la papelera (el gesto que hace recuerda a Montalbano tirando cosas al suelo cuando est? furioso) y comenzaba otro nuevo. Y naturalmente, luego encontraba otro error en otro lugar y de nuevo.

-El car?cter de Montalbano, sus arranques de furia, de rabia. ?En esto se parece a usted?

-No. - lo ha dicho con gran seguridad, pero ahora piensa y, al cabo de un momento concluye: Corresponde a mi car?cter de joven.

-?Que lee ahora?

-Todo. Novela, ensayo hist?rico. Revistas. Todo.
Filosof?a contempor?nea?De los autores italianos leo casi todo, si tiene un m?nimo de importancia leo todo.
En este momento estoy leyendo un libro muy bello de Simenon, ?El presidente?. Es la primera vez que se lo publica en italiano. No pertenece a las novelas de Maigret. Es una novela sobre viejo presidente de la rep?blica francesa, una gran novela.


-?Y novela negra?

-Petros Markaris me gusta much?simo. Los autores mediterr?neos. Jean-Claude Izzo era?un ?ngel. Nos conocimos muy bien. Y Manolo, claro. Y el inspector Ali, un polic?a magreb?, me estoy divirtiendo mucho con ?l, es una delicia. Su autor es Driss Chra?bi? Hay una cosa que me gusta mucho decir: que el Mediterr?neo es una ba?era. No es un mar. Es una ba?era. Y estamos todos all?, los autores de novela negra mediterr?nea, sentados en el borde, riendo y conversando.

-?Y entonces a Mankell lo dejamos fuera?

-?Mankell entra! ?lo ha dicho con alegr?a y esp?ritu magn?nimo- ?Entra de invitado!. Los suecos son brav?simos para el giallo. Comenzaron Maj Sj?wall y Per Wahl?o,,,y luego vinieron otros m?s, Bella fioritura con los novelistas negros suecos?Es una novela negra muy diferente, pero es fascinante. Fascinante. Mankell creo que se equivoca. Sus novelas son muy buenas pero ?l se recrea tanto en lo que escribe; le falta un editor que le diga ?corta aqu? y corta all?. Sus novelas son laaargas. ?Ah! Y la Gim?nez Bartlet. Ha dicho que yo tengo un sentido anticuado de las mujeres (se r?e y se r?e sin parar, desde luego no puedo parar yo tampoco de hacerlo, ?l con la fuerza de su imaginaci?n ha organizado esta gran fiesta). No la conozco personalmente

-Ella es muy amable, y tal vez sea?

-Batallera?.ja, ja.

-Sciascia dijo ?Sicilia es el mundo?. ?Vig?ta es el mundo?
-Vig?ta es un pa?s imaginario y a trav?s de sus muros puede entrar todo.

-?Hay alguna pregunta que no le formulado?

No. Pero?A ver? ?y con gran agilidad se hace con mis papeles. -?Quiero ver que es todo esto que tiene aqu?, todo este papel?informativo!

-Es mi dossier Camilleri. All? consta que usted dijo ?No al petr?leo en Val di Noto?. Y que intervino como actor en un film, en 1998. Tambi?n consta que no quiso formar parte del Senado de Agrigento?
(Camilleri sigue examinando mis papeles, como si todos esos art?culos de prensa que demuestran su activa participaci?n en la vida p?blica, pol?tica y cultural no tuvieran nada que ver con ?l).
-Se?or Andrea Camilleri. ?Usted es un hijo un cambiado?

-No. Jam?s. Jam?s. Con mi padre, pol?ticamente est?bamos en lugares contrapuestos. Pero yo siempre era su hijo, esto siempre fue as? y de esto no hubo jam?s la m?nima duda (ahora Camilleri sonr?e, pensando). Ellos? Ellos s? que me han amenazado con que yo no era hijo de ellos. Pero esto fue cuando yo era peque?o, porque era totalmente terrible. Un malcazone (sinverg?enza) que era hijo ?nico. Entonces actu?bamos: a la noche yo hac?a de cuenta de que dorm?a, y ellos sab?an que yo estaba fingiendo que dorm?a. ?Este no debe ser hijo nuestro, deber ser hijo de un carretero. Basta o?r como habla.? Porque yo desde peque?o habla muy mal, dec?a muchas palabrotas. Y me mandaron a un colegio.

-Y hoy es padre de tres hijas y tiene cuatro nietos.

-As? es. Gracias por el libro de Pirandello. Escr?bame una dedicatoria.

-?Qu? yo le escriba a usted una dedicatoria de su libro?

-S?, s?. Escr?bame una dedicatoria (sonr?e, pero lo dice totalmente en serio).

Y luego se alejar?, antes se ha despedido con una reverencia. Al fin de cuentas, la vida es esto: es curiosa, es seria y es una comedia de absurdos intercambios de papeles. Esto es parte de la gran lecci?n recibida durante esta lluviosa tarde.



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