Martes, 20 de noviembre de 2007
Publicado por negraycriminal @ 11:29
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Cuando hablamos de novela negrocriminal sueca el nombre de Henning Mankell y su Kurt Wallander nos invade y lo ocupa todo. Es como si al hablar de novela negrocriminal en Espa?a, nos limitaramos a Manuel V?zquez Montalb?n y su Carvalho. Nos perder?amos asi la amplitud de registros, temas,silencios, ritmos, personajes,p?lpitos,... que las novelas de Gonz?lez Ledesma, Alicia Gim?nez , Andreu Mart?n, Lorenzo Silva, o Juan Madrid entre muchos otros ( cada vez m?s ) aportan al buen lector.

Hoy queremos presentarles una nueva protagonista, que deseamos y esperamos, que tenga larga vida en nuestras estanterias. Y en las suyas.Helen Tursten ha creado a la inspectora Irene Huss. Uno ochenta de estatura, con dos gemelas adolescentes, es una veterana policia que trabaja en el grupo de Homicidios de Goteburg, qu? esta cerca de Dinamarca, m?s cerca de Oslo, que de Estocolmo.Casada con un chef de cocina ( ? por fin alguien come bien en Suecia ? ), se ve envuelta en una complicada investigaci?n.

En una desapacible tarde de septiembre, sobre las ocho, varios testigos vieron a Thomas Bonetti zarpar desde la ?ltima pasarela del embarcadero de L?ngedrag con su Storebro Royal Cruiser. Hac?a tres a?os de aquel d?a, el ?ltimo en el que Bonetti fue visto con vida. Ni el barco ni su tripulante volvieron a ser vistos. Ahora, el asesinato aparentemente inconexo de tres hombres, obliga a la inspectora de polic?a Irene Huss a reabrir el caso Bonetti. Las tres v?ctimas eran amigos de Thomas y socios en un fraudulento caso de estafa de internet. Del grupo de amigos que en su d?a organizaron la quiebra de ph.com s?lo queda con vida Sanna Kaegler-Ceder? ?Ser? ella la pr?xima v?ctima, o por el contrario estar? implicada en los asesinatos?.Irene Huss , y su compa?ero Tommy Persson,se ver? envuelta en una compleja trama, donde las vidas de lujo y ostentaci?n de los tr?gicos protagonistas ocultan algo m?s que castillos en el aire

Sospecha, es la primera novela de esta antigua enfermera y dentista a la que una enfermedad apart? de su profesion para reciclarla en novelista negrocriminal.Y tanto si le gusta Mankell como si le gusta P.D. James, le gustar? esta Sospecha.



Les adjuntamos el prologo que Val McDermid ha hecho para la reedici?n de El hombre que se esfum?, de Sjowall y Wahl??, que RBA Serie Negra acaba de editar.



Colegio Oficial de Detectives Privados de Catalunya. Dias 12.13 y 14 de Diciembre. Curso de Prob?tica. Para los y las que esten interesados, m?s informaci?n en el tel?fono 93.487.04.94 o en www.collegidetectius.org. Y las clases, muy centricas en Barcelona, en el Paseo de Gracia.



1987.En Ediciones B, en la colecci?n Libro Amigo Policiaca, se publica El demonio pintado. Buena traduccion de Damian Alou, del texto original: To Fear a Painted Devil.

1995. En Jet, la coleccion de bolsillo de Plaza Jan?s, se publica La Estampa del diablo. La misma buena traducci?n de Damian Alou, del mismo texto original, To Fear a Painted Devil. Y en estos caso nos asalta una duda ? Es torpeza, es desinformaci?n o mala f? ?

Ayer se hizo p?blico el ganador del Premi Nestor Lujan de nove.la hist?rica.Y lo ha ganado una novela que nos encantar? tener en nuestra librer?a. Por el autor, Rafael Vallbona, y porque es una novela negrocriminal que comienza en la agitada Barcelona de 1915 y termina en la Cerdanya en 1943. Forasters, se titula este amplio fresco de la Barcelona de entreguerras. Un periodo apasionante y poco conocido.Una vez m?s lo negrocriminal "contaminando" los premios literarios.


Y mas "contaminaci?n" negrocriminal en premios generalistas. Joaquim Ventura, nuestro "topo" en la literatura en gallego, nos informa que el ?ltimo premio Terra de M?lide, ha sido ganado por Xes?s Manuel Marcos con A l?a dos Everglades. El asesinato brutal de tres viejos, emigrantes gallegos en la Argentina.

Ojo de drag?n, de Andy Oakes, la primera novela protagonizada por el investigador jefe Sun Piao, ya est? en edici?n de bolsillo. Y, en unos d?as, una nueva investigaci?n.



Saludos negrocriminales y buena lectura




pr?logo de Val McDermid



La primera vez que fui a Estados Unidos, en 1979, tuve que comprar otra maleta para traerme todos los libros a casa. Descubrir que hab?a libreros especializados en literatura de misterio fue, de alguna manera, como ir al cielo sin tener que morir primero. Hab?a numerosos autores de literatura negra cuyos libros s?lo pod?an adquirirse all? ?ir?nicamente, algunos de ellos brit?nicos? y, en aquellos d?as anteriores a Internet, la ?nica manera de conseguirlos consist?a, al parecer, en ir all? f?sicamente y comprarlos. Cosa que hice. En cantidades industriales.
Entre los libros de la bolsa de viaje hab?a diez paper-backs, editados en el formato negro de Vintage Press. Se trata-ba del dec?logo de novelas polic?acas escritas por el matrimonio sueco formado por Maj Sj?wall y Per Wahl??.
Hab?an estado en mi lista de libros de lectura obligada desde el momento en que supe de ellos gracias a Bloody Murder, el libro en el que Julian Symonds ofrece una insuperable visi?n panor?mica del g?nero negro. Dice all?: ?Se les podr?a clasificar de novelas polic?acas, pero los autores se interesan m?s por las implicaciones filos?ficas del crimen que por el mero procedimiento policial? Tienen un car?cter marcadamente individual y son muy buenas?. Supongo que fue una jugada un tanto arriesgada comprar las diez novelas sin m?s recomendaci?n que ?sa. Pero es una jugada de la que nunca me he arrepentido.
Cuando se lee la serie de Martin Beck con ojos del siglo XXI, es casi imposible advertir lo revolucionarios que resultaban en el momento de su primera aparici?n, hace m?s de cuarenta a?os. Son muchos los elementos que aparecen por primera vez en estas novelas que luego se han hecho esenciales, hasta el punto de convertirse en lugares comunes del subg?nero del procedimiento policial. Numerosos componentes que damos por descontados y que nos hacen incluso suspirar de tedio, tienen sus ra?ces en la obra de una pareja de periodistas metidos a escritores de novela negra.
A mediados de la d?cada de 1960, cuando Sj?wall y Wahl?? comenzaron a escribir, eran ya numerosos los ejemplos de novela de procedimiento policial. Si retrocedemos hasta la ?poca dorada de la d?cada de 1930, encontramos, entre los pioneros, al inspector Alleyn de Ngaio Marsh y al inspector French, de Freeman Wills Crofts. Tras ellos vinieron, en r?pida sucesi?n, personajes como el Gideon de J. J. Marric y, al otro lado del Atl?ntico, Ed McBain.
Com?n a todos estos ejemplos de roman policier es su compromiso con el statu quo. Su mundo se divide en negro y blanco, el bien y el mal, la raz?n y la sinraz?n, sin perturbadoras ?reas grises intermedias. Hombres malos ?y, excepcionalmente, mujeres malas? hacen cosas malas y, con ello, quedan necesariamente abocados a un mal fin. Los oficiales de polic?a son honrados y respetables padres de familia que creen en el imperio de la ley y en la justicia administrada por su propia mano. Un polic?a corrupto es casi impensable. Un polic?a incompetente, s?lo un poco menos.
El protagonista de la serie puede tener un compa?ero, invariablemente de menos talento y a menudo m?s fornido, pero apenas se hace menci?n del resto de la brigada, cuya labor rutinaria pasa, en su mayor parte, desapercibida (MacBain, m?s adelante, se convirti? en una excepci?n a esta regla, pero en las primeras novelas de la serie sobre el Distrito 87, Steve Carella ocupa invariablemente el centro de la escena). El procedimiento policial era siempre patrimonio de un h?roe particular. No hab?a espacio para compartir el candelero.
Los libros de Sj?wall and Wahl?? son diferentes. Aunque generalmente conocidos como las novelas de Martin Beck, en realidad no tratan de un individuo. Son piezas de coral.
Beck no es una especie de inconformista solitario que act?a enteramente al margen de las reglas y con mal disimulado desprecio hacia los pobres mortales que le rodean. Y tampoco es un genio portentoso dotado de un talento extraordinario, ante el cual los mortales retroceden estupefactos, contemplando c?mo inexorablemente los conduce a la resoluci?n del desconcertante misterio. Tampoco tiene glamour. Ni es v?stago de familia noble, ni marido de una famosa retratista, ni un personaje extravagante que resuelve misterios incomprensibles arqueando una de las dos cejas.
No, Martin Beck no es ninguna de estas cosas. Es un hom-bre incansable, de mediana edad, con problemas de est?mago, cuyo matrimonio se va desintegrando lentamente a lo largo de la serie. Y no por una turbulenta infidelidad o por un choque de los sistemas de creencias, sino m?s bien por la especie de callada desesperaci?n que surge entre dos personas que una vez se amaron pero que de repente ya no tienen nada en com?n, adem?s de los hijos y el domicilio.
Es tambi?n una especie de idealista, obligado por su oficio a afrontar el abismo entre lo que realmente existe y lo que deber?a existir en un mundo ideal. Su vida est? impregnada por la conciencia de este abismo, que le lleva a deprimirse y, en ocasiones, al fatalismo sobre si lo que hace sirve, en realidad, de algo.
Adem?s, forma parte de un equipo cuyos miembros son personajes plenamente caracterizados. Sus fuerzas y flaquezas quedan contrapesadas por las de sus colegas. ?l se apoya en ellos de la misma manera que ellos en ?l. Se trata de un mundo en el que las ideas se ponen en com?n, en el que ning?n individuo tiene el monopolio de la perspicacia, de la ocurrencia brillante. Las tareas mon?tonas, tediosas, no se realizan fuera de escena, encomendadas a subalternos irrelevantes. Martin Beck y sus subordinados comparten la acci?n y la rutina. A lo largo de las diez novelas, se ponen a prueba tanto las amistades como las enemistades, y todos los personajes quedan retratados como individuos dotados de virtudes y vicios, en distinta medida.
Todo esto ser?a, por s? mismo, suficiente para distinguir estos libros, diferenci?ndolos del mont?n. Pero Sj?wall y Wahl?? a?aden adem?s otros elementos que ponen de manifiesto la singularidad de su visi?n.
Las tramas, por ejemplo, no tienen nada que envidiar a las de nadie, tanto en tem?tica como en estructura. A veces es el punto de partida lo que resulta sorprendente: una situaci?n aparentemente an?mala que conduce, sutilmente, al coraz?n de algo mucho m?s tenebroso. Otras veces, en cambio, es la elecci?n de la cuesti?n de fondo lo que nos desconcierta: somos inducidos a creer que estamos ante un determinado tipo de historia, pero, de repente, nos hallamos en un lugar completamente distinto. Sea cual sea el rumbo que tome la historia, Sj?wall y Wahl?? siempre encuentran maneras para coger desprevenido al lector, oblig?ndonos a revisar nuestra forma de ver el mundo.
Y luego est? ese aspecto que Julian Symonds capt? tan sagazmente: su inter?s por los aspectos filos?ficos del crimen. Actualmente, se da por hecho que la novela negra es capaz de analizar la sociedad, de arrojar luz sobre nosotros mismos. La mejor novela negra contempor?nea nos ense?a c?mo funciona nuestra sociedad, poniendo de manifiesto los estratos y patrones sociales. Puede retirar la superficie, dejando al des-cubierto lo bueno y lo malo, y puede valerse tanto de los per-sonajes como de las tramas para fustigarnos por nuestros pecados.
Pero en los tiempos en que Sj?wall y Wahl?? comenzaron a escribir, todas estas tareas estaban encomendadas a los novelistas de la literatura de prestigio. De los escritores de g?nero negro s?lo se esperaba entretenimiento. El d?o sueco demostr? as? que hab?a una forma distinta de escribir sobre el crimen. La mirada de Martin Beck y sus colegas es un espejo en el que se refleja la sociedad sueca de la ?poca, en la que los ideales del estado de bienestar comenzaban a ceder bajo el peso de la realidad de la vida diaria. Tratan incansable e inquebrantablemente sobre lacras y problemas sociales, aunque sin olvidar nunca que est?n escribiendo novelas, no panfletos. Saben revestir sus preocupaciones sociales en tramas de acci?n trepidante, sin perder nunca de vista la necesidad de mantener enganchado al lector.
El resultado final, aunque serio en sus pretensiones, dista mucho de ser l?gubre. Sj?wall y Wahl?? tienen el don del humor. ?ste se pone de manifiesto en el ingenio de Beck, negro y malicioso, pero tambi?n en la farsa disparatada que estalla de vez en cuando, generalmente protagonizada por Kristiansson y Kvant, un par de agentes tan est?pidos como desafortunados. Sus interludios bufonescos resultan tan divertidos para el lector como frustrantes para los detectives. Antes de Sj?wall y Wahl??, una pareja semejante de ?Keystone Kops? hubiera sido impensable, pues vienen a minar la seriedad de la investigaci?n policial, traslad?ndola directamente al ?mbito de la conducta humana normal.
En muchos aspectos, no obstante, El hombre que se esfum? constituye una excepci?n respecto de las otras novelas. En su mayor parte, la acci?n se desarrolla fuera de Suecia, en Budapest, en un momento en que la Guerra Fr?a segu?a siendo un inquietante rumor de fondo en la vida de todo el mundo. En buena parte del libro, Beck est? solo en un pa?s extra?o, sin apoyo y sin una comprensi?n visceral de la sociedad en la que intenta operar. Su investigaci?n sobre la desaparici?n de un periodista sueco parece estrellarse a cada momento contra un muro, y se hace cada vez m?s desconcertante a medida que se producen nuevas revelaciones.
Pronto caemos en la cuenta de que Beck no va a poder resolver el caso por s? mismo. Y para conseguir que las piezas encajen, revelando una verdad que consigue ser a la vez banal y original, se ve obligado a recurrir a la ayuda de sus colegas en Suecia y de fuentes inesperadas en la propia Budapest.
En 1971, con El alegre polic?a, Sj?wall y Wahl?? ganaron el premio Edgar a la mejor novela, concedido por la Asociaci?n de Escritores de Misterio de EE. UU. Sigue siendo, to-dav?a hoy, la ?nica novela traducida que ha obtenido este ga-lar-d?n. Para m?, esto no es particularmente sorprendente. Y les puedo asegurar que, si leen sus libros, acabar?n d?ndome la raz?n. A m?, y a los dem?s escritores de serie negra, que so-mos plenamente conscientes de cu?nto le debemos a esta pareja de periodistas suecos, metidos a novelistas.



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