Si la BBC no hubiera dado a Sherlock Holmes el rostro de Peter Cushing, bien podría haber sido el del catalán Joan Proubasta: alto, delgado, cejas blancas muy pobladas... Hubiera sido de justicia: a los 13 años leyó en Grenoble Estudio en escarlata en francés. Le encantó. De vuelta a Barcelona, empezó a comprar todos los títulos del detective que publicaba Molino. Ésos, más los heredados de su padre en inglés, configuraron el arranque de su colección de libros de y sobre el detective. Ya hace 50 años.
Hoy, el socio fundador y presidente del Círculo Holmes tiene unos 6.000 de todo el mundo, en 60 idiomas y en ediciones tan surrealistas como en braille o la única editada en Cuba. Y lo que quieran: 1.500 cómics, 300 películas, sellos de hasta Funafuti-Tuvalu, jeringuillas y lupas del XIX... y claro, primeras ediciones, en especial una de Estudio en escarlata firmada por el autor. Las primeras en inglés, castellano y catalán de El perro de los Baskerville las ha prestado para una exposición en la biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. "Qué tipo: de la nada, sacaba luz con su ver, observar y deducir; todo con la cabeza, sin acción", dice de su Holmes/Conan Doyle quien ahora está preocupado sólo por saber qué institución podría recoger su legado.