Mi?rcoles, 20 de febrero de 2008
Publicado por negraycriminal @ 11:13
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Cultura/s La Vanguardia miércoles 20 de febrero 2008

 

  

BCNEGRA 2008


Destacados nombres como Petros Márkaris, Philip Kerr o Andrea maria Shenkel, entre otros muchos, han vuelto a animar el invierno barcelonés. Fiel a la cita, el Encuentro de Novela Negra que organiza el Institut de Cultura de Barcelona , celebrado este año entre el 4 y el 9 de febrero, cerró sus puertas con nuevo éxito de participación. Recogemos aquí una tendencia que se hizo palpable, la de una nueva ola de autores que llegan al thriller desde la lucha contra la delincuencia en distintas facetas profesionales ( fiscalía, organismos internacionales, gestión política), y presentamos la crónica del encuentro.

 

Por Lilian Neuman

 

 

DE LA LUCHA ANTICORRUPCIÓN AL THRILLER

   

Reyes Calderón y el escalofrío intramuros

  

 Reyes Calderón no duerme en los aviones. Y  los aviones son parte de su vida. Durante esas eternas horas que le aguardan antes de llegar a Washington o a México D.F (y a otros lugares que no revelaremos, por respeto a su trabajo), esta profesora  de Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Navarra, doctorada en Filosofía y Economía, formada también en la Sorbona y en Berkeley, se dedica a planificar y escribir. Quienes la rodean –sus compañeros-, pensarán que está preparándose de cara a la dura tarea que le aguarda ni bien aterrizar: Reyes Calderón es miembro de una comisión de expertos que, vaya a donde vaya –y no todo nos lo revela, no todos los lugares ni grandes empresas- lleva adelante un trabajo que tiene que ver con la transparencia empresarial. Directamente, y desde el punto de vista académico, con el buen gobierno y la anticorrupción de las grandes corporaciones, tema que conoce muy bien. Uno de sus artículos se refiere a las tácticas, dentro de la gran empresa, “de camouflage para evadir responsabilidades”.

 Autora de libros de economía, en el avión planifica y escribe los próximos capítulos de su novela. En su vida diaria, en tierra,  duerme pocas horas, escribe de noche, y así publicó sus novelas anteriores. En Las lágrimas de Hemingway, aparecía por primera vez esta carismática pareja investigadora. En esta nueva historia ella es juez y él miembro de la INTERPOL. El lugar de los hechos, el  monasterio Benedictino de Leyre, un maravilloso edificio al que sólo en parte pudo acceder –no entran mujeres–, y del que examinó los planos con gran atención.

A lo largo de su vida profesional, Reyes se ha sorprendido con algunos de sus compañeros –dos-, que un buen día se despedían para retirarse a un monasterio. Esto acrecentó su interés por este mundo intramuros, en el que el cándido e inteligente fraile Chocarro (también matemático) descubre una madrugada que han profanado el Santo Sagrario y que el padre abad no está por ninguna parte para oficiar la primera misa. Uno siente el mismo escalofrío que él y se ve allí dentro, entre la oscuridad, la piedra milenaria, el silencio y el temor. Y se pondrá en el lugar del Arzobispo de Pamplona, cuando encuentre entre su correspondencia un dedo cercenado.

     Al cabo de una semana de su lanzamiento, Los crímenes del número primo llevaba vendidos 6.000 ejemplares. Tenían razón en RBA al entusiasmarse con aquella obra de una autora casi desconocida, una mujer que, en persona, emite y provoca “transparencia personal”.

 Asesorada por forenses, jueces y policías, sabe que su jueza no claudicará ante el poder de seducción de su compañero investigador (aunque la lleve a una tremebunda discoteca de ligue inmediato). Pero sus aventuras continuarán.

 

 

“Los crímenes del número primo”

Reyes Caderón

RBA

496 páginas

18,50 Euros

 

 

 

DE LA FISCALÍA AL THRILLER

Carofiglio, defensa sagaz

 

  

El último caso que el fiscal de la ciudad de Bari, Gianrico Carofiglio (1961) tuvo que resolver fue “el crimen de la noche de Halloween”. Un individuo que irrumpió en un restaurante, a los gritos y cubierto por una máscara. El dueño pensó que era una broma, pero el asaltante lo mató de un disparo.

  Gianrico Carofiglio ya no es fiscal, de modo que ya no tiene que pasar noches en vela, interrogando a sospechosos. Tampoco, como en aquel caso, no dormir hasta dar con los presuntos  culpables, hacerles repetir ante una grabadora las  mismas frases dichas por aquel criminal del restaurante y, gracias a eso, -una vez que la voz fue identificada por los que cenaban allí aquella noche- encarcelar al asesino. En cambio, ahora forma parte de una comisión parlamentaria que, por supuesto, no lo ha alejado de la ley ni de su principal preocupación: la mafia.

 Como el juez Falcone, Carofiglio se encontró más de una vez encarcelando a antiguos compañeros de la infancia, a quienes, afirma él, trató con respeto y naturalidad. Pero en sus novelas no todos los jueces son impecables –al contrario- y el abogado Guido Guerrieri se enfrenta a oscuros personajes del bando de la ley.

 En Testigo involuntario, este abogado lleva a cabo una sagaz defensa, basándose en la sutil manera en que un testigo puede afirmar que vio lo que en verdad no vio, inducido por la tendenciosidad de los interrogatorios, y por su innegable xenofobia, condenando así a un inocente. Pero en los juicios reales pocas, muy pocas veces, este escritor que ahora goza de gran popularidad –sus novelas son todo un éxito en Italia- se topó con una defensa semejante. Y lo lamenta.

  Guido se ha reinventado a sí mismo. En Con los ojos cerrados su vida es mucho más sana –este tipo tiene gran carisma- que el tiempo que le ha tocado vivir.


“Testigo involuntario”

“Con los ojos cerrados”.

Umbriel.

Traducción de Valentí Gómez Oliver

Traducción de Maria Antonia Menini

248 páginas

218 páginas

14,00 Euros.

  

 

MISTERIO Y THRILLER

 

Anne Holt y el mal

 

Anne Holt fue Ministra de Justicia, cargo que abandonó hace doce años. Pero no la vida política, en la que esta abogada firme y disciplinada interviene activamente.

 Los medios de comunicación de su país no quedan bien parados en esta novela, pero ella afirma que mientras fue ministra no reparó en ellos. Actualmente, en Noruega  hace oír su voz en diversos debates: su país no forma parte de la Unión Europea por “provincianismo y egoísmo”. También se pronuncia sobre medio ambiente, racismo y las futuras elecciones en Estados Unidos (país que conoce muy bien y del que espera que su presidenta sea Hillary Clinton).

  Crepúsculo en Oslo es parte de una serie en donde una pareja -en la vida real y profesional- se enfrenta a un caso de asesinatos con meditada violencia y espeluznante puesta en escena. En su país “no se aceptan los sentimientos de odio”, pero el mal está al acecho. Mientras la esposa y ex profiler del F.B.I. amamanta a su bebé, sabe que algo se le está diciendo en la maraña de pistas, como si alguien –muy inteligente- le enviase un mensaje, o un desafío. 

  Reconoce -con vehemencia- que su protagonista investigadora –como infinidad de personajes femeninos en la literatura- tiene una enorme deuda con el personaje de Nora de Casa de muñecas, de su coterráneo Henrik Ibsen. Si se reflexiona un instante sobre la lógica de este matrimonio de investigadores –y si se observa el rotundo perfil de su creadora-, se reflexiona también sobre la evolución de la mujer.

 

Crepúsculo en Oslo

Anne Holt

Roca Editorial

Traducción de Cristina Gómez Baggethun

361 páginas

20,00 Euros

 

 

 

CRÓNICA DEL ENCUENTRO

 

CIERRE LOS OJOS Y ESCUCHE

 

 

Golpes en la puerta, pasos, chirrido de la puerta que se abre:

-¿Es usted el detective Taxi Key?

-¿Pues quién otro le parece a usted que estaría a estas horas de la noche, en mi casa y con mi esposa?

   Desde 1948 y durante veinte años, estas historias ejercitaron la suspicacia de miles de oyentes de Radio Barcelona, obligados a adivinar quién era el asesino de la mano de aquel abogado convertido en taxista e investigador.

  Con un Auditori lleno, comenzó este año el encuentro barcelonés, con la escenificación de aquel programa radial de sábado por la noche y con la frase para la posteridad del comisario Paco Camarasa: “Si es febrero, si es Barcelona, es novela negra”

    El último día de estas intensas jornadas, editores, encargadas de prensa, lectores y escritores se encontraron en la cita informal –ineludible- en la librería Negra y Criminal de la Barceloneta. Carmen Corral (Tusquets) observó: el sol se confabula también, cada año, para brillar como en pleno abril, para que el mundo negro que no cabía en el pequeño local inundase la calle de la Sal. “Qué guapo es Carofiglio”, se oyó, “Qué carácter tan fuerte tiene Anne Holt”.  “Estoy muy contento de estar aquí, pero sucede que estos días han sido un break en la escritura de mi novela, y eso me preocupa” (Petros Márkaris, Tusquets).

  Este break en la inteligente imaginación del creador de Jaritos puede resumirse así:

  Él mismo, en su brillante discurso sobre la corrupción, en un mundo de ladrones en que ya no sabría a donde poner al protagonista de La ópera de dos centavos de su admirado Brecht, fue la estrella de una de las mesas más concurridas y aplaudidas de estos días. El inteligente Philip Kerr (RBA) encandiló con el demencial relato de sus peripecias en Rusia, cuando se le ocurrió hacerse pasar por espía.

  BCNegra abrió sus puertas al talento del inglés Andy Oakes (Alianza), al potente bilbaíno Willy Uribe (El Andén) y al argentino-mexicano Rolo Diez (Sirpus). También reveló las  intrincadas relaciones entre policía y medios de comunicación: Carlos Quílez y la inspectora de policía Margarita García Gómez (gran admiradora de Petra Delicado) –y también Márkaris- ofrecieron sus puntos de vista. Criminólogo y profesor de policías, el sueco Leif Persson (Paidós) desató carcajadas hablando de su tarea pedagógica y las dudosas cualidades de su alumnado.

  Y el break de Márkaris incluyó también la hilarante penuria de un manual forense que dedica cinco páginas a las diferencias entre un pelo de perro y un pelo de gato (Mark Billingham, Algaida), y el saludo desde su país de la dama del crimen por excelencia, la británica P.D. James, distinguida con el Premio Pepe Carvalho.

  “Los autores de novela negra son como los autores de músicas de película. Hablan bajo, y muchos creen que no son grandes músicos de verdad”. Esto lo dijo, en la penumbra de la fiesta y con un piano de fondo –cierre los ojos y escuche; es la hija de Cachao la que está tocando, tan apasionada- el erudito en polar Claude Mespléde.


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