S?bado, 01 de marzo de 2008
Publicado por negraycriminal @ 6:51
Comentarios (1)  | Enviar

 

El Periódico 28 de febrero 2008

LIBROS: LA TRASTIENDA

LA CROQUETA : POR ANTONIO BAÑOS

 

Mejillones y bel canto

 

DONNA LEON SE ESCAPA AL LICEO

Y APROVECHA PARA FIRMAR NOVELAS
EN LA LIBRERÍA NEGRA Y CRIMINAL

 

 

 Eramos unas 40 personas esperando en la

calle. Dentro, en la librería, se concentraban

otras tantas. Había amanecido

un sábado soleado y en esas horas, sobre el mediodía,

la temperatura invitaba a estar precisamente

allí, en plena Barceloneta. La librería

Negra y Criminal celebraba una de sus kermeses.

La cosa consiste en repartir vasos de vino

acompañados de mejillones para abrir boca. En

el interior del establecimiento sonaba música y

se proyectaba una vieja película de cine negro.

Los aficionados al género y los amigos de Paco

Camarasa y señora se conjuran para pasar la

hora del aperitivo hablando de lo suyo y en presencia

de escritores del ramo que firman, dialogan

y pasean entre su público.
Son estas veladas

uno de los raros actos culturales

realmente auténticos

de esta ciudad de postal. Fue

un momento tan agradable,

tan normal, tan íntimo, y por

ello tan importante, que uno

temió que en cualquier momento

viniera la Urbana a

prohibirlo o el Ayuntamiento

se empeñara en celebrarlo en

la explanada del Fòrum.
Pero
mientras, la gente negra y criminal se

apostó en la calle de

la Sal a la espera de la escritora

Donna Leon. Esta gran dama del crimen, como

se suele decir, es residente en Venecia y allí

ambienta todas sus novelas. Pero Donna Leon,

y ahí estaba la gracia, no vino a Barcelona en

acto promocional sino porque la mujer es una

hooligande la ópera. Según me contaron, se

dedica a viajar para ver a los cantantes o montajes

que más le interesan. La noche anterior se

pasó por el Liceu a ver una Lucrezia Borgiaen

versión concierto cantada por Edita Gruberova,

lo cual parece confirmar el gusto belcantista de

la escritora. Lo que no sé es si, además, buscó

inspiración en la trama para crear el personaje

de alguna posible envenenadora que se enfrente

a su comisario Guido Brunetti.

Leon, americana y calcetines de color butano,

se topó en la librería con

Willy C. Gordon, escritor norteamericano

con sombrero,

que también firmaba. Así que

a ambos se les ofrecieron sendas

mesitas y los sentaron,

uno en el portal y la otra en la

misma calle. Como las abuelas

del barrio, que salen al

fresco para hacer ganchillo,

así parecían los dos tejiendo

dedicatorias con parsimonia y

cariño, como si fuesen tapetes

para encima de la tele.


Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 09 de marzo de 2008 | 19:26
Donna Leon encantadora y ?nica. Gracias pr hacer posible tenerla tan cerca.