Lunes, 19 de mayo de 2008
Publicado por negraycriminal @ 5:22
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LA MIRADA DEL OBSERVADOR
Marc Bhem

PRÓLOGO

 

 

Final de la década de los ochenta del siglo pasado. Había desaparecido Bruguera y su colección Novela Negra, donde muchos descubrimos a los «clásicos». Pero aún gozábamos de la existencia de bastantes colecciones: Alfa 7, Destino Suspense, Black dirigida por Javier Coma, Crim Novela Negra, Crimen & Cia, Cosecha Roja de Héctor Chimirri, La Negra de Jaume Fuster, La Cua de Palla de Xavier Coma y Etiqueta Negra dirigida por Paco Ignacio Taibo II.

            Los lectores y los adictos a la narrativa negrocriminal estábamos de enhorabuena cada semana. Autores y propuestas nuevas y diferentes hacían que sufriéramos de estrés lector. Leíamos mucho, compulsiva y desordenadamente. Nuestros bolsillos, en todos los sentidos, lo notaban. Y en aquella época las bibliotecas públicas aún estaban en proceso de cambio. Algunas, desgraciadamente, continúan en la actualidad sin entrar ni siquiera en el proceso.

            En Etiqueta Negra, la mítica y nunca suficientemente añorada colección, nos proponían rescates de malditos, de Thompson, Chester Himes, Julián Ibáñez y David Goodis; traducían a Thierry Jonquet, Lawrence Block y Stuart Kaminsky, de los que habíamos oído hablar mucho y bien pero no habíamos podido leer; aparecían dos títulos de Westlake, al que habíamos conocido en la excelente traducción que Alberto Cardín hizo de Dosmassié, para Laertes. Y entre ellos, el número 15 de la colección fue La mirada del observador, de Marc Behm, del que no sabíamos nada.

            ¿Marc Behm? ¿Quién es Marc Behm? Es difícil imaginarlo, pero entonces no había Google, ni siquiera existía la Semana Negra de Gijón, y ese nombre no salía ni en el Larousse ni en el Espasa. Si tenías la suerte de conocer a alguien del mundo del cine —yo era amigo de los valencianos de Cartelera Turia— te explicaban que era el guionista de directores como Stanley Donen en Charada o Richard Lester en Help, entre otros.

            Pero no importaba mucho. Es bueno conocer cosas de quien te seduce y te fascina, pero no es fundamental. Lo importante, lo realmente importante, es la seducción, la fascinación. Y ésas son las dos palabras que recordaba de aquella extraña novela de ese autor raro de quien no sabía nada. El propio Paco Ignacio Taibo II reconocía en el escueto prólogo: «Si para los lectores de habla española Marc Behm resulta un desconocido, no lo es menos en los Estados Unidos, su país natal».

            Quizá nos habría pasado desapercibida entre la avalancha de libros por leer, pero Silverio Cañada, uno de los tres mejores editores del tardofranquismo y la transición, nos la recomendó efusivamente, con su pasión habitual.

            Después supimos algunas cosas más de Marc Behm: había nacido en 1925 en Trenton, New Jersey, y había estado por Europa no como turista adinerado sino como miembro del ejército en la Segunda Guerra Mundial. Después fue actor de teatro, de televisión, de doblaje. Trabajo que dejó por considerarlo agotador. Se trasladó a Francia, donde fijó su residencia. Y escribió y publicó. Poco, pero contundente.

            La mirada del observador, según el enciclopedista Claude Mesplède, es una de las joyas de la colección Serie Noire de Gallimard y Behm «uno de los autores más sorprendentes y renovadores de los últimos años».

            El Ojo, no sabremos su nombre, es detective de una agencia. Languidece tras una mesa de despacho, contemplando una fotografía de un aula escolar. Sabe que una de ellas es su hija Maggie, a la que busca y con la que sueña desde hace más de veinte años. Su jefe, Baker, le encarga un trabajo sencillo. Los señores Hugo, de Zapaterías Hugo, casa fundada en 1867, tienen un solo hijo, que «tiene una novia. Sus padres quieren averiguar algo de ella. Quieren saber hasta qué punto el chico está comprometido». Y de esa forma El Ojo conoce a Lucy Brentano.

            Ella era una asesina a sangre fría que liquidaba maridos tan pronto como le llenaban la cuenta bancaria. Él era un detective que en cualquier momento podía detenerla, pero se limitaba a seguirla con obsesión, silenciosamente…

            Es posible que piensen que no es un argumento muy original. No hay apóstoles extraños, ningún tipo de catedral, ni de código, la sangre no llega al río y lo hace desbordar, no salen forenses ni la policía científica. Un viejo argumento: una asesina y un detective que la sigue. Pero la maestría de un narrador, la genialidad de Marc Behm, hace que nos seduzca y fascine, que le acompañemos suavemente en la contemplación de algo bello, pero monstruoso e inocente a la vez. Le acompañamos, seducidos y fascinados, sin ninguna consideración ni juicio moral o ético. El Ojo, es también nuestra mirada que lee, pero que, mediante la magia de la palabra, nos transmuta en el observador.

            En 1983, el suplemento literario de Le Monde calificó La mirada del observador como la mejor historia policíaca de la última década. Pero ya se sabe que los críticos tienen la memoria ligera y los gustos cambian, y lo que importan son los lectores. Los mejores lectores negrocriminales de Francia se agrupan en la Asociación 813, y ellos decidieron darle su premio en 1982 a la mejor novela traducida.

            El 12 de julio de 2007, en Gijón, durante la Semana Negra que celebraba alborozada su vigésima edición (los milagros existen), como casi cada año, en alguno de los lugares donde los negrocriminales nos intercambiamos lecturas, pasiones, rechazos, quejas y deseos, hablaríamos de La mirada del observador. Alguien preguntaría cómo conseguirla. Estaba agotada, la editorial había desaparecido y no dábamos con ella en el mercado de segunda mano ni por casualidad. Quién tiene un libro de Behm no lo presta a nadie; mucho menos lo vende.

            El 12 de julio de 2007, en un pequeño pueblo de Francia, fallecía, triste, solitario y final, Marc Behm. Un narrador raro, sugerente, original, distinto y próximo. Un hombre al margen.

            El próximo 12 de julio de 2008, en la Semana Negra de Gijón, uno de los deseos del año pasado se habrá visto cumplido: la reedición de La mirada del observador. El Ojo y Lucy-Joanna podrán tomar contacto de nuevo con sus lectores y lectoras y seducir de la forma en que sólo las grandes novelas pueden hacerlo. Redescubrir el viejo placer de la lectura.

            Pasen y lean.

 

PACO CAMARASA,

librero



Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 19 de mayo de 2008 | 16:44
Un buen pr?logo, s?, se?or. (Francisco Ortiz -novelanegraycinenegro.blogspot.com)
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 28 de mayo de 2008 | 20:48
Ai, olvid? el Librero mencinar las dos pel?culas basadas en "La mirada"-"Mortelle Randonn?e"(Claude Miller)y "Ojos que te achan"(Stephan Elliot)-y la existencia de un volumen de Behm con Paco Ignacio Taibo-"Hurler la lune"-pendiente de traducir.
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 28 de mayo de 2008 | 20:54
Buen prologo...
Pero se olvidaron peliculas basadas en "La mirada..."-"Mortelle Randonn?" y "Ojos que te acechan"-e in?dito de Behm/PIT II:"Hurler ? la lune".
Publicado por Invitado
Jueves, 18 de febrero de 2010 | 19:06
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