Viernes, 19 de septiembre de 2008
Publicado por negraycriminal @ 17:09
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Leemos los periódicos. Memoria histórica. Y vemos que nadie recomienda Memoria y Resistencia. El maquis literario de Alfons Cervera, de Georges Tyras. Nosotros lo hacemos.

 

Más prensa.” Un acusado de apropiarse 28.563,73 euros cuando dirigía una oficina de Correos será condenado a cuatro años y seis meses de prisión, y devolverá lo sustraído. Javier de la Rosa reconoció haber robado 68 millones. Será condenado a tres años como máximo. “. ¿ Quien dice que la novela negrocriminal es superflua e innecesaria?

 

Los de BCNegra, las jornadas que a principios de Febrero, cada año, se organizan en Barcelona, andan contentos por que uno de los objetivos que se marcaron se va cumpliendo: ayudar a que se conozcan autores y se vendan sus libros.  Un ejemplo: dos autoras noruegas: Karin Fossum y Anne Holt, publicaron Una mujer en tu camino y Crepúsculo en Oslo casi al mismo tiempo. Fossum no quiso o no pudo venir a BCNegra, Holt sí lo hizo, a pesar de algunos problemas personales. Y conectó con sus lectores. Crepúsculo en Oslo va por la 5ª edición y, creemos, que Una mujer en tu camino aún no agotó la primera. Deseamos que no termine como los otros libros de la autora: descatalogados y guillotinados. Roca Editorial publicará a principios del 2009, un nuevo libro de Anne Holt.

 

En Argentina, Emecé publicó Bajo Mundo, una novela de Andrew H. Vachs. La misma traducción de Daniel Zadunaisky, se titulo Bajos fondos, cuando en España fue editada por Martínez Roca.

 

La pentalogía de Belleville de la que hablábamos la conforman La felicidad de los ogros, El hada carabina, La pequeña vendedora de prosa, El señor Malaussêne, Los frutos de la pasión. Todas traducidas, afortunadamente para los lectores, por Manuel Serrat Crespo.

 

Teresa nos escribe:” No os disculpéis, no os falta objetividad al hablar de Markaris. Decir que es brillante y que nunca defrauda no es pecar de parcialidad, es constatar un hecho”. Su última novela: El accionista mayoritario, editada por Tusquets. Traducen Joaquim Gestí y Montserrat Franquesa.

 

Hay una novela que nos ayuda a entender una de las vergüenzas de la “vieja Europa”, la guerra de los Balcanes: El barco de los grandes pesares. Su autor, Dan Fesperman, uno de esos estadounidenses que no votarán nunca a ningún Bush, nos proporciona en una excelente novela pistas para ayudarnos a entender una de las mayores vergüenzas  actuales: Guantánamo. Revere Falk es un investigador del FBI que cree posible conseguir más información de un presunto terrorista tratándolo bien que empleando métodos más «enérgicos». Se atiene a un código de honor. Eso sitúa a Falk en una minoría en la Bahía de Guantánamo (Cuba), pero él se da por satisfecho desempeñando su trabajo y disfrutando de una relación que podría resultar seria con la capitana Pam Cobb. Cuando el cuerpo sin vida de un soldado estadounidense aparece en misteriosas circunstancias en la playa, y llega en avión un equipo de investigadores de alto rango, Falk debería estar por encima de toda sospecha. Pero Falk tiene un secreto, un secreto que creía completamente olvidado, y que surge de su pasado ahora en los bloques de celdas húmedas y sofocantes, iluminadas por luces de vapor de sodio, de esta fábrica de rumores claustrofóbica, y las repercusiones son mayores de lo que él podría haber imaginado jamás

El prisionero de Guantánamo. Dan Fesperman. RBA Serie Negra. Traducción de Ángela Pérez

 

La próxima semana el librero negrocriminal estará por Friburgo ( Suiza ) en cuya Universidad dará un curso sobre Novela Negra Española, y en  especial la obra de Francisco González Ledesma. ¿Se lee a González Ledesma en las Universidades españolas?

 

Página 2, el programa de libros de los domingos por la tarde,que dirige y presenta Oscar López, en la 2 de Televisión Española,el próximo domingo  con una mirada sobre la novela negra.

 

«Desde el primer momento le había caído gorda.» Era joven rubia, guapa, rica y odiaba a los perros. Su némesis, por así resumirlo. Toda sofisticación, si no fuera por ese tatuaje, tan fuera de lugar, como una herida abierta a lo posible por hacer una burda referencia a Kierkegaard. Pero ni siquiera con el tatoo, Bianca De Lenchantin, gélida blonda hitchcockiana, encajaba en el Instituto Técnico donde ella (habrá que recurrir al pronombre, puesto que en toda la novela no se nos dice cómo se llama) da clases de literatura a una pandilla de adolescentes de nombres imposibles y ambiciones limitadas.

«Ella» sí estaba en su sitio. Al borde de los cuarenta, su vida era un ir y venir desde la zona laboral (una profe con una misión), a la familiar, ambiente éste ocupado por su marido, su hija, su madre y un perro salchicha. En ese ir y venir, la lectura y la ironía se han convertido en dos aliados indispensables para sobrevivir al día a día.

Pero, ¿y Bianca? Casada con un rico y fofo industrial, conduce un todoterreno, luce un Rolex... Le había caído gorda, sí, aunque pronto deberá revisar sus esquemas: justo cuando la De Lenchantin aparezca asesinada, su cadáver arrojado a un vertedero.

Y es llegados a este punto cuando la curiosidad (propia) y la casualidad (no tan inocente) se alían para hacer de nuestra protagonista una improvisada detective. Tras encontrar en un armario del colegio la agenda de la fallecida, agenda que por supuesto hojeará (y, menos evidente, fotocopiará ), asume como sin querer un reto: encontrar al asesino, decisión a la que no es ajena el hecho de que el policía encargado del caso sea un treintañero apuesto e inteligente.

¿Sus armas? Su convicción de que «la vida imita siempre la literatura», de que —como decía Pavese— Turín es una portería («no ha sido difícil conseguir datos, en parte porque yo no soy policía y conmigo se puede soltar carrete sin miedo» )e incluso, por citar a Ionesco, de que «la filología conduce al crimen». Y, claro, su inteligencia. Y su buen humor. Y su desenvoltura.

Al final, ella y el poli llegan... a nada en lo amoroso, pero sí a la misma conclusión casi al mismo tiempo. El asesino ha sido identificado. Ha nacido una detective.

                                                                

  La colega tatuada. Margherita Oggero. Roca. Colección Roca Criminal.

 

Saludos negrocriminales y buena lectura



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