(...)_De todas formas espero leer mañana un artículo suyo con todas las sospechas y dudas que, a título de opinión personal, acabo de confirmarle.
El Gran Periodista estaba rojo de ira. Dijo:
_ Sabe muy bien que no lo escribiré.
_¿ Por qué tendría que saberlo? ¡ Aún tengo tanta fe en la especie humana!
_ Estamos en la misma barca_ un relampago de renuncia, de fatiga, atravesó su ira.
_ No lo crea: yo ya he desembarcado en una isla desierta.
El caballero y la muerte