Jueves, 26 de noviembre de 2009
Publicado por negraycriminal @ 19:54
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LA DOBLE VIDA DE ANDRES RABADAN

Andrés Rabadán

152 Páginas. Blanco y negro.

Norma Editorial

 







     El comic parece haber llegado a un nivel en el que, como media de expresión, está comenzando a transitar por caminos a los que no nos tenía acostumbrados.

     Tras los docudramas de “Arrugas” y “María y Yo”, el documental de “11 M, la novela gráfica”, nos llega una autobiografía sorprendente.

     Andrés Rabadán, para aquellos que no lo recuerden saltó a la prensa por haber asesinado a su padres con cuatro flechas de ballesta. Se le llamó el “asesino de la ballesta” y cuando fue voluntariamente a entregarse, confesó haber sido el responsable de 3 descarrilamientos de trenes, ocurridos en los meses anteriores, y con los que la policía difícilmente lo hubiera relacionado de no ser por su propia confesión.

     Fue condenado a 20 años de internamiento en módulos psiquiátricos, en los que lleva 15 años. Desde hace diez años no se le administra ninguna medicación por considerar que ha superado su esquizofrenia delirante paranoide. En estos años no le han concedido ni un solo permiso para salir al exterior, ha intentado fugarse tres veces, ha intentado suicidarse otra, ha sido condenado a un año extra de prisión y una multa por enviar una carta amenazante a una funcionaria, se ha casado con una ex-funcionaria, ha escrito dos novelas, ha realizado tres exposiciones de sus dibujos y se ha convertido en protagonista del documental que cuenta su caso y que se estrenará en breve.

     Cuando se preparaba el documental el director le pidió que realizase una “story-board” en el que se pudiera apreciar como eran el interior de la prisión.

     Andrés Rabadán comenzó a dibujar... y superó la mera descripción del escenario para adentrarse en el mundo de la vida diaria y de sus pesadillas recurrentes. Convirtiéndose a la vez en protagonista en primera persona y narrador en tercera persona, realizó una novela gráfica sumamente interesante sobre la vida de alguien que no encaja en los cánones habituales de los presidiarios... y del que no se sabe que hacer con él.







     Se trata de 136 páginas (no pudo conseguir mas DIN-A 4), realizadas con boli negro (que le robó a una monja, ya que no puede tener otros materiales para dibujar) y en los que Andrés Rabadán se vacía complétamente.

     El resultado es una sorpresa inesperada e impresionante, que se lee de un tirón.

 

                                      JuanJo Sarto

 

 

 

 

 

 


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