No nos cansamos de decirlo, las "pequeñas librerías especializadas con librero incluído", son una rara avis que habría que cuidar y proteger!!!
Luego viene las lamentaciones y las fotos del "cadáver".
Como muestra, la que nos envían los amigos Sofía y Ricardo
que hicieron frente a los restos de Murder Ink. en Nueva York.
La librería que fue el templo alternativo de libros negrocriminales durante 34 años estaba en el 2486 Broadway (entre las calles 92 y 93).
