Lunes, 25 de enero de 2010
Publicado por negraycriminal @ 6:41
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Leído en Ecos de la costa. Colima. México.22 enero

El Arte de Novelar
por Élmer Mendoza




Paco Ignacio Taibo II 
         
    
    Maestro indiscutible de la novela negra, Paco Ignacio Taibo II, se desenvuelve hábil, incisivo y misterioso en la novela de personaje real, un género donde la ficción y la realidad se complementan, se confunden y producen algunos alaridos. De paso, publicada por Ediciones B en octubre de 2007, es una fusión interesante en que una parte nada queda a deber a la otra.
    Paco tiene una virtud: no se va de sus novelas; ese tono suave, seguro, bromista, inteligente y sensual, termina por crear un ente adicional a los protagonistas de la historia que flota con fineza en la mayoría de las páginas. Parece conversar con los personajes, participar en sus acciones y las dudas en relación con ellos se convierten en parte de los hilos en que se sustenta la trama. “¿Por qué persigue uno las sombras? ¿Para poder hablar con ellas?” Cuestiona desde su privilegio de creador, pero lo deja tal cual porque, ¿quién puede saber tanto de sombras?
    Sebastián San Vicente es un anarquista asturiano que vive en México de 1921 a 1923. Participa en la formación de organizaciones sindicales y es objeto de represión. Sabe mucho de calderas y mecánica: “no se puede vivir como hombre si no se tiene un oficio”, y poco de amores: “¿Usted, San Vicente, qué hace con el amor?...”Yo, lo que puedo.” Más adelante agrega: “Las ideas sin personas son mierda.” Es un héroe transparente que tiene gusto por el cine y la poesía de Góngora y Quevedo. Paco explica que topó con él cuando buscaba referentes funcionales para izquierdistas: “abuelos rojos”, dice; pero San Vicente, el personaje histórico, resultó demasiado escurridizo y el de la ficción no le va a la zaga. Al final es un aspecto que se siente adecuado y que contribuye a crear una novela en la que la gama de intereses que provoca crece con las páginas.
    Aunque la política es parte de las motivaciones de la novela y el personaje principal es un “anarquista de acción” que interviene en la lucha de clases, el aspecto humano prevalece sobre lo demás, los hombres y mujeres que aparecen impulsan una transición sindical pero más que los manifiestos y las detenciones las que se revelan son las heridas y la miseria en que se hallaban y luchaban en esa época. El único traje de San Vicente, su corbata que no puede usar porque al salir huyendo deja la camisa, o las vicisitudes que le toca resistir al militante que pretendió rescatarlo cuando lo llevaron a Veracruz y se tuvo que robar unos caballos. O la chica que llega herida y cuando la van a curar pide que no le rompan la blusa porque es la única que tiene, o la veracruzana que conduce al militante a muchos lugares incluida su cama. Es una novela donde todos están en movimiento y donde la esperanza, duele.
    Paco Ignacio Taibo II, nacido en Gijón, España, en 1949, reparte las voces narrativas. Crea interesantes derivaciones, como la primera persona o la conversación del capítulo 41 donde un editor cuestiona la existencia de Sebastián San Vicente: “¿…este hombre existió o no existió?” Pero no es el único cuestionamiento; cuestionar es punto importante en De paso. Alessandra Luiselli cita a Maurice Blanchot: “…la literatura empieza en el momento en que la literatura es pregunta”, ¿acaso no es el eje alrededor del que giran los qué, por qué, cómo, dónde, cuándo, quién, del relato policiaco? Esta crítica mexicana ubica además a la nueva novela histórica como un discurso posible por la mixtura de sentidos, ficción y realidad en un cuerpo literario. Como he señalado, una de las habilidades del autor y que en esta obra queda patente.
    La magia de De paso, radica en la suavidad con que se desliza la historia. No hay trampas, sólo belleza. El lenguaje es preciso, el personaje esforzado y el material para reflexión abundante: “Los muertos hacen cosas raras”, dice un sicario; “El valor es hacer lo que dicen que uno no tiene que hacer cuando dicen que no hay que hacerlo”, expresa San Vicente, a quien Taibo II buscó en archivos en México, España y otros sitios, sin encontrar información segura, quizá sólo para continuar con las preguntas: “¿Por qué San Vicente? ¿Qué encarna San Vicente?” La buena literatura contiene siempre adivinanzas.
    A lo largo de 55 capítulos de todas dimensiones, vemos crecer un personaje. Lo deportan a Guatemala pero al mes se deja sentir en México. También se asoma una ciudad que asombra: “hay una suave fragancia de flores en el aire”, una ciudad que se convirtió en una de las más pobladas e increíbles del mundo. De paso, es una novela, aunque no nos ayude excesivamente a dilucidar la tremenda duda que inquieta a su autor y que la manifiesta al principio: “¿Qué demonios es una novela?”. 
    
    
   


Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 31 de enero de 2010 | 11:42
veo y leo con placer que los dos protagonistas de la balada de las stars y de paso, son dos anarquistas, hombres de acci?n, que no se andan con remilgos, si hay que tirar de pistola se tira y sobre todo son dos justicieros, ponen su vida y sus ideas al
Publicado por Invitado
Domingo, 31 de enero de 2010 | 11:46
angel del hierro( el angel negro)y sebastian san vicente, anarquistas, hombres de acci?n, ponen su vida y su salud al servicio de la causa y de las ideas. que pocos quedan, que tiempos aquellos, que epoca de cobardes nos ha tocado vivir.viva la anarquia.