Viernes, 29 de enero de 2010
Publicado por negraycriminal @ 17:30
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El Mundo-domingo 24 de enero 2010

Una tarde con los acólitos del Círculo Holmes

La librería Negra y criminal de Barcelona acoge las reuniones de los 'fans' del detective

DANIEL VÁZQUEZ SALLES / Barcelona

 

En círculo se reúne el consejo directivo del Círculo Holmes, justo en el epicentro de la librería Negra y Criminal de la calle de La Sal en la Barceloneta. Nueve miembros que responden a nombres canónigos sacados de los libros de Conan Doyle. Ellos son John Hector McFarlane, FJ Rey de Bohemia, Louis LaRouthier, Harold Stack Hurts, Stanley Hopkins, Jack Crocker, Aloysius García y el Profesor, el único, cuyo apellido es innombrable. El noveno, se preguntarán, es ni más ni menos que la librería, con sus dueños Paco Camarasa y Montse incluidos, y que ha sido rebautizada bajo el seudónimo La pequeña librería de la esquina de Church Street. Los apellidos Holmes y Watson mantienen el celibato por una devoción casi mística de los hombres del Círculo.

Detrás de estos ocho nombres se esconden ocho fanáticos del detective más mediático de la historia de la literatura, Sherlock Holmes, a pesar de que en la época no existía la televisión y el cine era un invento destinado al populacho.
El círculo que dirigen, con 71 miembros repartidos por España, está de nuevo en el candelera. Sus corazones, forrados como las carpetas de los adolescentes idólatras de iconos del nuevo milenio, están de enhorabuena, ahora que Guy Ritchie y los actores Robert Downey Jr. y Jude Law han vuelto a convertir a Holmes y a Watson en pareja de hecho del celuloide.

Sherlock Holmes ha batido récords de taquilla en EEUU y Reino Unido, y a pesar de las tibias críticas recibidas en los tabloides, los hombres del círculo están tan felices que se pondrían a cantar You'll never walk alone en homenaje a su dios pagano. Unos opinan que la película es insuficiente para conocer a Holmes. Otros destacan la interpretación de Law
en el papel de Watson. El resto aplaude el esfuerzo de documentación que ha hecho el director, con homenajes sólo interpretables por los doctos que han leído las novelas de Doyle sin pestañear y han visto las versiones cinematográficas con una lupa.

Adictos a Baker Street, durante los 15 años que llevan rindiendo culto al detective de Baker Street han portado a Doyle y a sus hijos en, procesión por toda España. Una historia con madre, Cristina Macia, antigua traductora y editora de la Editoral Valdemar, la cual, a principios de los 90, tuvo la idea de reunir en el antiguo Bar Velódromo de Muntaner a los adictos a Holmes y crear, entre el sonido de las carambolas de billar, la primera asociación de España dedicada a fomentar las historias de Doyle. Actas de Baker Street fue el embrión del Círculo.

Los ocho de la calle de La Sal se reúnen un viernes de cada mes. Dos de ellos son tan jóvenes que fueron devotos de La bola de cristal antes que de Holmes. La diferencia generacional es la prueba irrefutable de la inmortalidad del dios de los detectives que basan su pericia en la observación y la deducción.
Paco y Montse, mientras, sirven vino y cerveza, el combustible que carbura las tertulias y facilita el intercambio de nuevos descubrimientos. Stanley Hopkins muestra el paraguas que ha tuneado cosiendo las siglas de S.H.. Jack Crocker exhibe la placa colgada en su solapa, copia de la del Regimiento en el que sirvió Watson. Eloysius García habla de la edición de la Carta Escarlata, firmada por Doyle, que consiguió por 9.000 euros. Harold Stackhurts está orgulloso de su nueva adquisición, las agujas que utilizaba Holmes para inocularse cocaína y morfina.
Por la manera apasionada, casi infantil, con la que explican sus hazañas como miembros del Círculo Holmes, es una falacia pensar que alguna vez traicionarán a su querido detective. El tema candente de la tede es decidir el lugar donde van a celebrar la próxima convención anual, cuyo leu motiv versa alrededor de las obsesiones de Holmes. El año pasado la sede elegida fue Valencia, una ciudad que quema fallas en honor del perseguidor de Moriarty.

Las horas dedicadas a saciar su pasión están reflejadas en la revista trimestral Jezail, título que parece extraído de una novela rosa, cuando en realidad es el nombre del rifle que hirió a Watson en Afganistán. Los estatutos son el libro de estilo. Jezail es la Biblia.
Los hombres del Círculo hablan con pasión, aunque adoctrinados por el inquilino de Baker Street, sus palabras no pierden el compás del jazz que armoniza la velada. Cocoç. invitado circunstancial es mejor escuchar que opinar por miedo a que te suelten a la mínima sandez un «elemental, querido Vázquez».




 


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