Mañana, en la noche de San Juan, el London Bar cumplirá cien años.

Entre la primera clientela que llenó el London figuraba la gente del circo de Barcelona, que frecuentaba las agencias de contratación de la calle Nou de la Rambla y que también recalaba en el bar al salir de madrugada de sus actuaciones, pues el London a principios del pasado siglo estaba abierto las 24 horas del día.
En los últimos meses, dicen sus propietarios que ha perdido más de la mitad de su clientela.De repente, por una cuestión de licencias municipales, se ha visto obligado a dejar de hacer actuaciones de magos, de cabaret, de malabaristas,... que es lo que venía haciendo los últimos veinte años.
De todas maneras el London Bar hace años que es un hermoso cadáver. Ya casi lo era cuando lo frecuentaba en los primeros años ochenta. El piano en que tocaba Antonio Machín, ya estaba entonces contra la pared lleno de polvo.

Hace años que en los grandes espejos del London solo se reflejan los turistas.
Poco le queda al London bar antes de convertirse en coctelería pija para los turistas del hotel estrellado de al lado.