Viernes, 12 de noviembre de 2010
Publicado por negraycriminal @ 17:59
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De:?amelia
Enviado el: mi?rcoles, 10 de noviembre de 2010 11:49
Para: [email protected]
Asunto: Re: Primeras frases

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Hola, librera y librero, soy una lectora empedernida del g?nero y me gusta mucho recibir vuestros comentarios, siempre que he seguido vuestras recomendaciones no lo ha lamentado.

Os env?o un relato que ha resultado ganador en un concurso que hacemos en Asturias y que premia los mejores relatos cortos y carteles que presentan personas que tienen problemas de salud mental. Tengo autorizaci?n del autor para difundirlo (literalmente me ha dicho que cuanta mas personas lo lean, mejor).

De verdad creo que no perdeis el tiempo si dedicais dos minutos a leerlo.

Un abrazo

Arturo

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Entusiasmada como estaba, d?ndole gracias a este espl?ndido cuerpo m?o, por haber atra?do la mirada de un millonario, que me brindar?a la oportunidad, durante el resto de mi vida, de hacer lo que m?s me gusta (nada), tard? un tiempo en darme cuenta de que no me hab?a casado con un hombre, sino con un sombrero que llevaba un hombre debajo.

? ????????? Paco adoraba aquel sombrero. Lo cuidaba como oro en pa?o. Estaba tan nuevo que siempre parec?a que lo hab?a comprado el d?a anterior. S?lo se lo quitaba para ducharse y para dormir, y lo hac?a con pesar, como si pudiera o?r el llanto de aquel trozo de fieltro. Lo llamaba Arturo. El d?a que me lo dijo lo tom? a broma y solt? una carcajada. Ofendido, tard? un mes en dirigirme la palabra. Estoy segura de que si le hubiera dado a escoger entre el jodido sombrero y nuestro matrimonio, me hubiera dicho: ?Arturo y yo te echaremos de menos, querida?.

? ????????? La liturgia diaria de mi marido frente al espejo era digna de verse. El corte semanal le daba a su cabello la uniformidad de una moqueta, algo indispensable para que la cabeza penetrara en el sombrero hasta un punto determinado, en un acoplamiento suave y pendular cuasipornogr?fico, tras el que se observaba de frente y de perfil, con una est?pida sonrisa de aquiescencia, mientras sobaba con sus dedos enguantados en hilo las alas de su tesoro, antes de despedirse con un: Arturo y yo nos vamos a la oficina, Arturo y yo nos vamos al f?tbol o, Arturo y yo nos vamos al club. Y all? que se iba Paco, tieso, con el culo apretado y el paso cauteloso de un funambulista, como si en vez de sombrero llevara sobre la cabeza la Sant?sima Trinidad.??

? ????????? Un d?a le pregunt?: ?Paco, mi amor, el d?a que te mueras, que Dios quiera sea dentro de muchos a?os y que yo no lo vea, pero Paco, mi amor, cuando te mueras, ?querr?s que te entierren con Arturo??. Lo recuerdo mir?ndome con aquellos ojos de besugo mientras me dec?a: ?A ver, Irene, ?la Tierra es redonda??.

? ????????? Mi subconsciente debi? de hartarse de Paco antes que yo, porque sin propon?rmelo, un d?a me encontr? comprando un sombrero id?ntico al de ?l, pero media talla menor, detalle que camufl? pegando la talla del suyo en el nuevo. Cuando se lo puso aquella ma?ana frente al espejo, rumi? un rato hasta que dijo: ??No notas distinto a Arturo?? Vi?ndome perdida, respond?: ?En eso se basan las relaciones duraderas, Paco, en descubrir cosas nuevas del otro?.??

? ????????? En tres meses, tres sombreros, cada uno media talla menor que el anterior, pero en todos ellos pegada la talla del suyo.

? ????????? Empez? una peregrinaci?n por m?dicos, psic?logos y curanderos; y aunque todos le aseguraban lo contrario, ?l se empe?aba en que le estaba creciendo la cabeza.

? ????????? La ma?ana que estren? el cuarto sombrero regres? antes de doblar la esquina, p?lido como el m?rmol y con ?l en la mano. Dijo tartamudeando que un golpe de aire se lo hab?a arrancado de la cabeza ??cosa inaudita!?, y que ?sa era la prueba definitiva.

? ????????? Se encerr? en casa y dirig?a sus negocios por tel?fono. Se negaba a salir porque no quer?a que la gente lo se?alase por la calle como a un monstruo cabezudo. Con el cuadro de ansiedad llegaron las cefaleas y comenz? a atiborrarse de analg?sicos y antiinflamatorios por el d?a, y luego no dorm?a por las noches, midiendo la casa a pasos largos y apret?ndose la cabeza con un cintur?n, como si intentara comprimirla. Las verificaciones continuas del per?metro del cr?neo con el metro costurero hubieran convencido al m?s hipocondr?aco, pero no a Paco, porque su cabeza no entraba en Arturo, y Arturo no ment?a, ?l no. Pobre angelote. La verdad es que, de tanto como se lo o?a decir, hasta yo le empezaba a ver cabez?n.

? ????????? Un d?a me despert? en plena madrugada y lo encontr? en el cuarto de ba?o, frente al espejo. El alma c?ndida se hab?a afeitado la cabeza como un monje tibetano y trataba de enroscarse el sombrero en ella como si fuera una tuerca, llorando a moco tendido y diciendo: ??Por el amor de Dios, Arturo, pon algo de tu parte, co?o!?.

? ????????? Una semana despu?s lo encontr? muerto en la cocina. Desesperado, hab?a pedido por Teletienda un garraf?n del brebaje de esos j?baros reductores de cabezas y se lo hab?a bebido de una sentada.

? ????????? Que Dios me perdone, pero no cumpl? su deseo. Y es que nadie puede culpar a una apenada viuda de querer conservar un recuerdo de su marido. Por eso, el d?a que lo enterraron, Arturo se qued? en el perchero.

? ????????? Ya hace un a?o de esto. La vida sigue y me he vuelto a casar. Ernesto es un encantador vicepresidente de no s? qu? empresa petrol?fera. Y aunque al principio era reacio, acab? por convencerlo de lo guapo... de lo guap?simo que est? de sombrero.

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