lunes, 15 de noviembre de 2010
Publicado por negraycriminal @ 12:37
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El MUNDO.ES

15/11/2010

NOVELA | Andreu Martín, Premio Pepe Carvalho 2010

por Marga Nelken

El 'Jim Thompson' barcelonés

El visionario escritor, uno de los puntos de referencia del género criminal Le cae, de golpe y porrazo, el Premio Pepe Carvalho a Andreu Martín. Galardón tan merecido como prestigioso. Lo hace por unanimidad. Feliz, oportunamente. Como si se tratase de un macetón de plástico lanzado desde un quinto piso por el payaso listo. Estamos por ello de enhorabuena.

Coincido con el jurado. "Desde su primera novela, 'Aprende y calla' (1979), Andreu Martín se ha convertido en uno de los puntos de referencia del género criminal en España y en todas las lenguas a las que se ha traducido".Se suma así su nombre a la lista encabezada por Ian Rankin y Francisco González Ledesma, galardonados en otras ediciones. Andreu Martín y sus novelas negras, puras y previas a los tiempos de los alardes pirotécnicos, de los bestsellerizados a rebufo de Stieg Larsson, de los aluviones de estupidez que trajeron los guionistas de series tipo CSI. Andreu Martín y sus descarnados relatos en los que a cada balazo se le llama balazo, en los que nadie da gato por liebre al atribulado lector. Es decir, lo infrecuente en estos tiempos que corren. Por eso, y por su violencia descarnada, lo equiparo con el puto amo. O sea, con Jim Thompson.Todavía conservo aquel ejemplar de 'A martillazos' de 1992, de Plaza & Janés, de Barcelona, novela de 222 páginas basada en un relato corto escrito por el propio Andreu Martín 10 años antes. Siempre siento la misma calidez cuando vuelvo a hojearlo. Cuando yo era una adolescente de provincias y él ya constaba en las baldas de las librerías como escritor 'noir' contante (de contar) y sonante. Una trama redonda, repartida en nueve capítulos, que arranca así, como un directo al hígado: Cuando Sánchez ganó 426 millones de pesetas en la Lotería Primitiva, creyó que se volvía loco.A partir de aquí, la historia del multimillonario transcurre a borbotones. Sin complejos. Como el bebedor de DYC antes de atusarse la cogorza para acudir a la reunión de Alcohólicos Anónimos. El psychokiller, en este caso, no atiende por un contundente nombre a lo Eberhard Munck af Rosenschol o, ya en plan netamente yanqui, a lo Patrick 'American Psycho' Bateman, sino por el algo mucho más sencillo, más de aquí, más nuestro. Lo cual es muy de agradecer. Benito Sánchez Muzas, natural de Villanueva de Campeán, provincia de Zamora. Así se llama nuestro 'Espanis Sico'. De Campeán, en Zamora. Parado de la contrucción. Andreu Martín deja hueco para pocos 'exotismos' más.

Paratitulando a Jim Thompson, el asesino no está en este caso dentro de mí. Qué va. Ni de Andreu Martín, Eberhard Munck o Pat Bateman, sino de todos nosotros, los lectores de lo 'negrocriminal'. En realidad, Benito Sánchez tiene miedo de su propia rabia. Le horroriza pensar que los demás puedan hacerle lo que él tiene ganas de hacerles a ellos. Por eso induce, con el 'pastizal' ganado a la Primitiva, a tarados y desesperados que cometan actos execrables. A martillazos. A base de esos martillazos que dejan, junto a la víctima, un reguero de sangre, güisqui, farlopa y bacile. Identificación proyectiva. Así es como se conoce el marrón del pobre Sánchez en psiquiatría.Vermú de grifo, gambas rebozadas y Mahou caliente Lecciones de sociología en la barra del bar de la esquina. Vermú de grifo, gambas rebozadas y Mahou caliente. Suciedad, mugre, amargura. Paisajes del periférico barrio adornado con sus mendigos habituales, con sus sórdidos 'puticlús', con su humilde vecindario de siempre a la gresca con la vida. Manual de historia reciente a bordo de un R-11 por Rambla de Cataluña Diputación. Crónica de los (supuestamente-nada-difíciles) años previos al tardofelipismo. Neorrealismo a granel para narrar de forma desesctructurada, a lo chef destroyer, la entrada por la puerta de atrás en la Nueva Vieja Europa que no tardaría en vapulearnos. En las pensiones o en los bares más cutres de una Barcelona preolímpica, fea y sentimental.Se compraría una pistola. El Muro, seguramente, tendría alguna para vender. Al Muro no le diría que había sacado la Primitiva. Negra y lumpen. A martillazos, como el resto de las novelas ochenteras de Andreu Martín, es negra como el sobaco de un grillo y la protagoniza, ejerciendo de psicópata patrio, un lumpen sin complejos. Desaforado, desquiciado, hilarante, Sánchez, Benito Sánchez, el protagonista, utiliza los millones del premio para cuestionar, ridiculizar y destruir la realidad. El rencor cañí. La mala folla nacional. Ese calentón que a menudo asalta al macho alfa celtibérico, siempre dispuesto a convertir una apacible partida de dominó, por culpa de un tropezón, en un baño de sangre desproporcionadamente feroz. Todos se iban a enterar. Todos los que le habían jodido la vida se iban a encontrar con un buen montón de sorpresas: escribe Andreu Martín, adelantándose en casi 30 años a Bret Easton Ellis. Metáfora negra del novorriquismo rampante y visceral, abocado a la catástrofe, transmutado en despropósito criminal. Andreu Martín, escritor visionario, se anticipa algunas décadas a la hora de plasmar sobre el papel lo que estaba por venir. Eso sí, sin estridencias. Con el mismo espíritu con que el inspector Domingo Leyva, el policía encargado del caso, soporta una de sus resacas o se pone al frente de un operativo. Leyva disparó. No pudo evitarlo. Ni "manos arriba", ni "dese preso", ni leches. Disparó cuatro veces contra el hijo de puta asesino de niñas y le divirtió ver cómo salía catapultado contra la pared, se descomponía su gesto de abyecta dignidad y caía pesadamente sobre la cama. Lo dicho. El 'Jim Thompson' barcelonés. Un puto amo a la española. En estado puro. Sólo queda confiar en que las reediciones de sus viejas novelas no se hagan esperar demasiado.

 

 

 

 


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