De:Rocío de Juan
Enviado el: viernes, 07 de enero de 2011 21:14
Para: info@negraycriminal.com
Asunto: Concurso Primera Frase Florenci Clavé
Buenas tardes:
Adjunto “primeras frases” para el concurso. Les envío un saludo cordial.
1.
Aquella tarde de niebla, adiviné la presencia de Irina por el repiqueteo de sus tacones sobre los adoquines del puente.
—¿Hora de la explosión? —pregunté cuando su rostro se hizo nítido al acercarse.
—A las 21:30 —dijo.
Su taconeo la acompañó de regreso al mar de bruma.
2.
De nuevo ese silencio en la noche. El sopor abandona a Lucía mientras tantea el otro lado de la cama. Su marido ha vuelto a levantarse.
Enciende la lámpara de la mesilla, llenando de sombras los rincones del dormitorio. Ninguna de ellas esconde la conocida figura. Antes dudaba, pero ahora sabe dónde encontrarle.
3.
Están ahí fuera. Oigo el arañar de sus antenas contra la puerta, el rascar de sus patas en los baldosines del rellano. El zumbido crece y crece en volumen, hasta entonar una sinfonía macabra, un réquiem de vibraciones.
4.
Todo comienza en una gasolinera del sur de Minnesota, donde se ha detenido un Buick del 60 frente a un anuncio de Coca-Cola, la chispa de la vida. Hay un puesto de salchichas, y un hombre orondo que contempla tras los vidrios empañados de sus lentes cómo crepitan las longanizas en su grasa.
5.
Ayer volvieron a dejarse olvidado un paraguas. Éste es bastante curioso. Tiene un aire a Gaudí, con dibujos de formas caprichosas y coloridas. Me recuerda la visita que hice al Parque Güell de Barcelona, hace ya años. Le he puesto una etiqueta con el número “48” y lo he guardado en la trastienda, junto al resto.
6.
Todos los sábados se acerca al supermercado de la esquina y compra raviolis. La semana pasada se llevó fusilli, pero es una excepción. El domingo sale a correr por el Parque del Almirantazgo, con gafas de sol y pantalones cortos. Y una vez al mes va a la peluquería para que le afeiten la cabeza al cero.
7.
Esa misma tarde regresará a Cantiga, lo tiene decidido. Aún le quedan dos billetes en el bolsillo derecho del pantalón, enrollados como una papelina de tabaco. Menos mal que no fuma, podría equivocarse en un descuido y liarse un pitillo con el dinero. Sonríe con la idea mientras apura los últimos minutos en el andén, sentado en un banco.