Jueves, 27 de enero de 2011
Publicado por negraycriminal @ 19:35
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Tendencias.El mundo/ Catalunya

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Veraz, no veros?mil

Cu?nto hay de autobiograf?a en una obra de ficci?n es algo que solo le interesa a los periodistas. Sin embargo, no hay escritor que no se apoye en su propia experiencia vital, m?s o menos transfigurada, a la hora de narrar. Y aunque no deje marcas, la densidad de esa experiencia se nota. Mucho m?s en la novela negra. Por MAT?AS N?SPOLO

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?Escribe de lo que sepas?, me aconsej? cuando yo era muy joven un viejo poeta, baluarte de la escuela surrealista argentina. El viejo se hab?a reconvertido en un s?lido narrador, despu?s de amasar fortuna con la publicidad. Lo tom? como una afrenta al largo y ambicioso poema m?o que acababa de leer e interpret? su recomendaci?n a la inversa: ?Nunca escribas sobre aquello que desconoces?.

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No era m?s que una insensatez para censurar mis logros. ?Acaso la gran literatura no era justamente lo contrario? Explorar tierras ignotas: escrutar la noche con la mirada insomne de Kafka o alcanzar lo desconocido por medio del desarreglo de los sentidos, que dec?a Rimbaud.

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Pasaron muchos a?os hasta que comprendiera correctamente aquel consejo sin asomo de malicia del viejo poeta. Entend? hace unos d?as a qu? se refer?a y lo hice no como escritor, sino como simple lector. Como un lector de novela negra que descubre sin propon?rselo la sutil diferencia entre veracidad y verosimilitud, algo en lo que no hab?a reparado. Una clave casi imperceptible que permite discernir sin problemas entre las buenas novelas de g?nero de las simplemente bien escritas. Una suerte de prueba del algod?n bien puede ser de provecho para muchos lectores a las puertas de BCNegra.

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La verosimilitud es un efecto que cualquier novelista conoce (o deber?a) y se llega por una suma de procedimientos: trama eficiente, buen manejo de di?logos, escenas bien ajustadas, el correcto apuntalamiento de los detalles (la sangre del relato, dec?a Nobokov) y cosas por el estilo. La veracidad en cambio es m?s difusa, imposible de precisar. Una suerte de aroma que despide el relato con la certeza de que aquello que se cuenta no solo es cre?ble, sino cierto. Y lo es porque el narrador sabe de lo que habla. Sabe lo que siente un mat?n como Troy Cameron, por ejemplo, al traicionar a su lun?tico compinche Mad Dog y por qu? le tiembla el pulso a descerrajarle un tiro en la nuca en Perro come perro, o cu?les son las penosas reacciones f?sicas y ps?quicas del estafador de bajos fondos Stark al mono de hero?na en la novela hom?nima. Y eso se percibe, aunque no deje marcas visibles en la prosa. El lector lo nota.

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He citado dos obras de Edward Bunker, pero hay una tercera tambi?n publicada en castellano por Sajal?n harto recomendable: No hay bestia tan feroz. Si de algo iba sobrado Bunker, un hombre con un prontuario m?s largo que las barbas de un profeta que pas? m?s de la mitad de su vida tras las rejas y se convirti? en uno de los diez fugitivos m?s buscados del FBI era de veracidad. Y autenticidad se podr?a a?adir, porque en su interpretaci?n de Mr. Blue en la c?lebre Reservoir Dogs de Tarantino no hizo otra cosa que actuar de s? mismo.

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Los feroces narradores de Bunker son veraces porque saben de lo que hablan. Lo mismo sucede con el italiano Massimo Carlotto o, para no irnos tan lejos, con el gran maestro Ra?l Argem?. No es casualidad que ambos conocieran la violencia revolucionaria y pasaran una larga temporada a la sombra.

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No digo que para escribir una buena novela negra sea condici?n sine qua non haber delinquido o ser ex convicto, que no se me malinterprete. Digo que para dotar de veracidad a un relato no hay t?cnica que valga, porque solo se alcanza narrando con honestidad lo que se conoce y se ha vivido. M?s de un correcto y veros?mil autor polic?aco ?mejor no dar nombres? podr?a sacar mucha ventaja de esto, si aparcara un rato el g?nero y escribiera sobre aquella otra historia sin tiros ni maleantes pero que realmente le pertenece.

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