Martes, 10 de mayo de 2011
Publicado por negraycriminal @ 16:41
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NOVELA NEGRA | Entrevista

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/09/novelanegra/1304943434.html

La no dama y la bestia

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Laura Fern?ndez | Barcelona

Ella nunca ser? una dama del crimen, "porque es una etiqueta rancia que no le pega nada", dice ?l. Y ?l nunca dejar? de alimentar a la bestia que lleva dentro, "porque no puede evitarlo", dice ella. Ella es Cristina Fallar?s, y ?l es Juan Ram?n Biedma, dos buenos amigos, y autores 'negros', que se entienden tan bien que no s?lo comparten copas de vino y mejillones en la m?tica librer?a Negra y Criminal, sino un esp?ritu "diferente", que les lleva a crear y despu?s colorear, en rojo sangre, detectives "rabiosos, extra?os", en palabras de Fallar?s. "En nuestras historias, el manso tiende a ser el malo", a?ade. Y no miente.

Victoria Gonz?lez, la protagonista de 'Las ni?as perdidas' (Roca Editorial), flamante Premio L'H Confidencial, es una bomba de relojer?a con aspecto de detective embarazad?sima y mirada de chica de barrio que no teme a los malos porque se sabe, en parte, tan mala como ellos. Se extirpa la violencia cometiendo asesinatos, s?, mata, pero mata mascotas, porque si no lo hiciera, explotar?a.

Ha montado un despacho (con altillo y cama para conquistas) en El Raval (ex barrio chino) de Barcelona y parece que odia a todo el mundo y a veces lo hace. Ahora se ha metido en un caso de ni?as desaparecidas que fueron hijas de una madre con pasta que se dio a la mala vida y se permiti? el lujo de huir enloqueciendo, o fingiendo que lo hac?a. Una de ellas ya ha aparecido muerta (y violada, y torturada, y troceada) y la otra sigue sin aparecer.

"Cristina no se limita a estudiar el esquema de la novela negra para tratar de desmontarlo despu?s, sino que aprovecha todos sus t?picos para construir una gran historia, en la que los que mandan son los personajes", dice Biedma. "Y lo hace habl?ndonos de cosas que no encontramos en la narrativa contempor?nea, como es la diferencia entre los barrios pobres y los barrios obreros; de la maternidad y sus contradicciones, y del mundo de los pederastas, de la pederastia como un negocio en el que a veces se ven involucradas personas que s?lo piensan en sobrevivir, a cualquier precio", a?ade el escritor, que resulta de lo m?s gr?fico cuando asegura: "Esta novela es lo m?s parecido a arrancar un trozo de cuero cabelludo de la realidad y d?rselo al lector para que le eche un vistazo".

Sobre Biedma, Fallar?s asegura que siente su narrativa, en parte, como propia. Habla de la bestia que los dos alimentan y que acaba dotando de vida (y odio) a sus personajes principales y admite que en un primer momento, aunque siempre ha sido fan del escritor sevillano, tuvo miedo de que su ?ltima novela no le gustara "porque no me gustan los zombis".

'Antiresurrecci?n' (Dolmen) es una novela negra ambientada en una Sevilla infestada de zombis. "Hay un polic?a que tambi?n es militar porque en esa situaci?n de epidemia todos los polic?as lo son y este encima lleva una bala en la cabeza pero no sabe por qu?, y tambi?n hay una detective, que en vez de una bala, lleva siempre encima una 'papela' de hero?na", explica. "Y hay funcionarios que se comen entre ellos y un barrio que se llama Sudario, y por en medio, un asesino en serie que est? acabando con miembros de la Iglesia", dice. "El anticlericalismo de Biedma es siempre tan radical que me fascina", a?ade. Y tambi?n hay una historia de amor, dice Fallar?s, "de amantes que a la vez son monstruos".

Dicho esto, uno y otro se miran y se preguntan para cu?ndo una novela a cuatro manos, "porque estamos destinados a entendernos, ?no?", pregunta Biedma. Fallar?s sonr?e y dice: "?Te imaginas?". Detectives embarazadas y zombis sevillanos, a?ade. Y luego, en serio, aseguran compartir el inter?s por la pederastia. "Biedma tiende a ponerse del lado del desfavorecido, coloca a su protagonista monstruo justo ah?, y luego hace que todo se le vuelva en contra al aut?ntico malo, como hago yo", dice Fallar?s. Si la oferta es buena, prometen pensarse lo de escribir a medias. Mientras tanto, seguir?n en sus mundos paralelos


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