Oxford no es Gijón
La universidad británica convive cada año con la fiesta popular de Saint Giles
La Voz de asturias/ 18/07/2011 00:00 / M.b.
Vista del montaje de la Semana Negra 2011
con el muro de la verguenza que la separa de la Universidad.
Una creación del rector Gotor

No todas las universidades son iguales ni interactúan de la misma manera con las sociedades en que se integran. Eso se deduce de las palabras que pronuncia el escritor británico Ian Watson cuando habla de la feria de Saint Giles, en la muy universitaria ciudad de Oxford, y de cómo la institución académica inglesa se interrelaciona con ella.
Watson hizo pública una carta estableciendo una comparativa entre Oxford y Gijón en cuanto tuvo noticia del vallado de la Escuela de Marina Civil, una iniciativa emprendida por el rector de la Universidad de Oviedo, Vicente Gotor, para “proteger” el recinto universitario de los “desperfectos” que pueda ocasionar la Semana Negra -advierte- que este año se celebrará junto al campus universitario de Viesques y a la que él considera un evento más lúdico o festivo que cultural.
En la ciudad oxoniense, según cuenta el escritor a LA VOZ, se celebra desde el siglo XIII la llamada feria de Saint Giles, una festividad que nació con la consagración de la iglesia puesta bajo la advocación de ese santo y que desde entonces ha venido teniendo una continuidad anual. Si en su origen era una fiesta típicamente medieval, a finales del siglo XVIII pasó a tener un carácter fundamentalmente infantil, y ya en el XIX empezó a albergar también un mercado de comidas y bebidas. La implantación del ferrocarril, tras la Revolución Industrial, no hizo más que incrementar su popularidad y también el número de visitantes, que empezaron a llegar a Oxford desde otros puntos de Inglaterra para disfrutar de los festejos.
En pleno curso La feria de Saint Giles, y esa es la clave, se celebra entre edificios universitarios. Y la Universidad, lejos de protestar por un evento que aúna atracciones y chiringuitos, colabora en su organización y apoya las actividades, especialmente el llamado St John’s College, al que afecta más directamente. La implicación llega hasta tal punto que la institución habilita puestos de primeros auxilios y una suerte de carpas de aprovisionamiento.
“En todo este tiempo”, cuenta Watson, “ni la Universidad ni el City Council de Oxford han recibido ninguna queja ni han tenido la más mínima discrepancia respecto a la fiesta; incluso la reina Isabel I asistió a ella desde las ventanas del St John’s College, donde se hospedó esos días”. Hay una cosa más: la feria de Saint Giles se celebra en pleno curso académico. La Semana Negra comenzará este año el 22 de julio para no interferir con los exámenes programados por la universidad ovetense.
Pero Watson va más allá al sostener que “la feria de St Giles sería igual que la Semana Negra de Gijón si a ésta le quitas sus actividades culturales”. Es decir, que en Oxford, en esos días, no hay escritores ni se presentan libros ni se celebran tertulias. Se trata, simplemente, de una fiesta popular, y la implicación de la universidad en la misma hace que el escritor destaque la diferencia de criterio de la institución de Oxford, una de las más importantes del mundo, respecto al rector de la Universidad de Oviedo.
El ‘Gran Muro’ de Gotor “El Gran Muro”, dice Watson en referencia a la valla que cerca la Escuela de Marina Civil, “es un insulto a la larga lista de escritores de literatura popular de género que visitarán la Semana Negra y que vienen no sólo de España, sino también de América Latina y del resto del mundo”.
El escritor inglés, uno de los nombres más reconocidos de la ciencia ficción contemporánea, utiliza luego la historia para poner un ejemplo que resume su postura respecto a lo que tanto los invitados a la Semana Negra como una parte importante de la prensa acreditada han bautizado como la valla de la vergüenza: “En su día, Shakespeare no formaba parte de la alta cultura, sino era un autor eminentemente popular. Si el autor de Hamlet estuviese en el Gijón de hoy y tuviera que colocarse a un lado de la valla, estaría con la Semana Negra, no con la Universidad de Oviedo”, sentencia.
Oxford no sólo rechaza el telón de acero impuesto por Gotor, sino que acoge entre sus muros una fiesta popular con siglos de historia.