Un tipo que vende un millón de libros de uno solo de sus trabajos, que lleva publicados más de 50 libros y que dirige el evento hace veinticuatro, años carga sillas antes de una presentación; un médico gijonés pide diez días anuales de licencia en su trabajo para ir a trabajar gratis a un puesto de libros; un oficial de la policía del ayuntamiento hace lo mismo para colaborar con la organización y el jefe de la policía auspicia de jurado en el concurso de novela negra, el más importante del mundo. La directora de la asociación empezó vendiendo periódicos del festival hace un par de décadas; todos los participantes -choferes y periodistas, autores novatos y guionistas de Hoollywood, clásicos del género y aspirantes a su renovación, fotógrafos en la búsqueda y héroes del comic- comen con los mismos cupones, en los mismos lugares, la misma comida. Tipos que recién se conocen y disputan el mismo premio se alegran honestamente cuando el otro lo gana.
Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: la moral guevarista aplicada a la cultura.
En el cierre, el Jefe, el Capitán Taibo rebatió las ridículas críticas de la derecha reaccionaria y boba (en todo el sentido de este término, dijo) y sentó posiciones para la próxima edición: sí, se hará; preferentemente y si depende de los organizadores, en Gijón; de no ser así, en otro lugar de Asturias, pero se garantizará transporte diario para el pueblo gijonés.
Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: persistencia y lealtad
Kike Ferrari
Kike Ferrari es autor de QUE DE LEJOS PARECEN MOSCAS