Martes, 22 de noviembre de 2011
Publicado por negraycriminal @ 10:08
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Una de las cosas que al librero le resultan más inquietantes son los rastros antiguos de la lectura de un libro de los que nos llegan. Un libro léido, en el que encontramos un billete de autobus de Malaga a Algeciras, o uno de metro de Madrid de hace más de veinte años. O una nota de la tintorería, ¿recogería la Sra... el abrigo?. O una nota personal, a veces una carta desesperada o esperanzada...

 Sería bueno intentar imaginar un relato a partir de un "punto de lectura" atípico encontrado entre las páginas de un libro.

 


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