El Periódico de Cataluña
PIE DE CALLE/ Viernes, 23 de diciembre del 2011
Catalina Gayà Periodista
Otra librería cierra en la ciudad
"Los nietos de los que levantaron esta ciudad la están matando"

Manuel Martínez Bravo, librero ( foto Joan Cortadellas)
(...) Manuel Martínez Bravo, bisnieto del fundador dela Librería Generalde Arte Martínez Pérez, cierra porque la crisis lo ha asfixiado.
Un espacio cultural -otro- muere por la crisis o porque la ciudad ha cambiado tanto que esos viejos románticos amantes de la tapa dura, del disco de vinilo o del olor a viejo ya no tienen lugar en esta lógica de velocidades, alquileres desorbitados y espirales cibernéticas.
(...) La librería Martínez Pérezse anuncia como «Casa fundada en 1890». Ayer Manuel Martínez imprimía lo que será -«si un ángel no lo remedia», se lamentaba- el último concierto de música clásica que se celebre en ese espacio de 500 metros cuadrados, divididos en librería y sala de arte. El hombre, más bien el caballero, se disculpaba y se concentraba por unos minutos en esa herramienta tecnológica que es el ordenador y la cronista -que había llegado tarde- disfrutaba del olor a madera, de esos libros que nunca caben en un bolso y en jugar a adivinar quién pisó este local.
«Dalí -decía de repente- era cliente nuestro. Dibujó la portada de un libro que escribió el doctor Barraquer». Así daba respuesta a la adivinanza y aparecía la faceta de editor de libros de medicina de Martínez. ¿Cómo sobrevivió una librería familiar más de 121 años en Barcelona? «Por amor a la cultura». ¿Por qué muere ahora? «Porque los nietos de los que levantaron esta ciudad la están matando».
A partir de la primera semana de enero de esta librería de modernidad austera y de mueble heredado que es sello del Eixample ya no quedará nada.
Era duro escuchar a este hombre decir que hasta había pensado en hacer suscripciones para salvarla.
«No quiero cerrar, pero no encuentro a nadie que quiera invertir el dinero necesario para volver a tener las estanterías llenas de libros». Era entonces cuando Manuel enseñaba a esta cronista la trastienda: la sala de arte. Durante los últimos seis años este espacio impresionante ha sido el escenario de conciertos, charlas, tertulias. «Esto será un supermercado o algo así». Se despedía en la puerta, corbata puesta, mano caballerosa y con ganas de ponerse un cigarro en la boca; quizá para convertir la decepción en humo. H