S?bado, 31 de diciembre de 2011
Publicado por negraycriminal @ 8:35
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Publicado en la edicción digital de El Mundo.

CLÁSICOS | 'La forma en que algunos mueren'

¿Tan bueno como Raymond Chandler y Dashiell Hammett?

  • Si el autor de Spade es 'el Padre' y el creador de Marlow es el 'Espíritu Santo' de la novela negra americana... ¿Es Ross MacDonald 'el Hijo'?

Álvaro Cortina | Madrid

En una carta bastante cañera que data de 1949 (a su corresponsal James Sandoe) Raymond Chandler escribe esto sobre la primera novela de un incipiente escritor de policiaco americano: "Leí 'Blanco móvil', de John MacDonald, y estoy muy impresionado, de un modo especial. [...] He aquí un hombre que quiere al público de la novela policiaca en su violencia primitiva, y también quiere poner en claro que él, como individuo, es un personaje altamente cultivado y sofisticado. [...] No me sorprendería descubrir que el nombre es el pseudónimo de un novelista de alguna actuación en otro campo". Este John MacDonald pasaría a ser Ross MacDonald, ambos pseudónimos de Kenneth Millar. Auténtico clásico del 'hard boiled' californiano, en la estela (¡ejemm!) chandleriana. En 'La forma en que algunos mueren' (RBA, sello que lleva varias temporadas reeditándole), el detective Lew Archer suelta, sobre dos boxeadores, que son como "Jacob luchando contra el ángel" y luego dice "las novelas románticas tan pasadas de moda como los siete durmientes de Éfeso". Pero son sólo cosas puntuales, no hay de esa presunción que ve el autor de 'El sueño eterno'. Se puede decir, en general, que se trata de una narración muy sobria. No tiene mucho detalle para lucimiento del autor. Y, al fin y al cabo, también Chandler se puede poner muy finolis en muchas de sus páginas. No todo va a ser "violencia primitiva".

La saga de 18 novelas de Lew Archer (que en cine se pasaría a llamar Harper, encarnado guapamente por Paul Newman) y la firma de McDonald se despliegan en la ciudad fictica de Santa Teresa, trasunto de Santa Bárbara. Estas ficciones mcdonaldianas contienen generalmente familias desestructuradas, o disfuncionales, o mal avenidas. Son el inicio de la escala causal. 'La forma en que algunos mueren' tiene todo esto. Y otros archiclásicos ingredientes: la perversión de una belleza inocente, el hombre poderoso que maneja la ciudad, el fasto ambiental y la policía inoperante. Archer, por supuesto, da más de un corte a más de un matón y a más de un agente. Según el canon, la trama es complicada hasta el despiste. Para empezar, vayan apuntando dos nombres en la libreta: Galley Lawrence (la chica desaparecida) y el macarra Joe Tarantine. Archer va superando muchas pantallitas de bajos fondos, pegando cortes. Pero, no se preocupen, al final, como siempre, se explica todo de un modo más o menos lineal.

Él... o ¿quién?

En la reedición de otro título de MacDonald de Mondadori (Serie Roja & Negra), Rodrigo Fresán, escribe en su prólogo: "Pensar en Ross Macdonald como en el tercer hombre. El blanco móvil que sigue a las siluetas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler". El "tercer hombre" es una vieja cuestión en la novela negra americana. ¿Cuál es la alternativa a los dos padres fundadores, inevitables en cualquier charla o mesa redonda o prólogo de género? Chester Himes, Jim Thompson, James Cain o William Irish... hasta el inglés Hadley Chase se puede sumar al género (100% americano). No queda clara una trinidad. Quizá... ¿Ross MacDonald?

El corpus novelístico de este autor es muchísimos más vasto que el de los padres de Spade y Marlowe. Lógicamente, está muy en la línea de los precedentes. Influido, diríamos. Piensen que, por ejemplo, el apellido de este detective, Archer, está tomado del socio que muere al inicio de 'El halcón maltés'. Esta novela, 'La forma en que algunos mueren' de 1951, además formó parte del catálogo de publicaciones del mítico sello Alfred A. Knopf Inc.

El señor editor Knopf y su esposa son también corresponsales frecuentes de Chandler. En una carta de 1943 ala señora Blanche Knopf, el glorificado escritor escribe: "...Espero que llegue el día en que no tenga que ver mi nombre junto al de Hammett y James Cain, como un mono de organillo. Hammett está bien. Le concedo todo. Hubo una cantidad de cosas que no supo hacer, pero lo que hizo lo hizo excelentemente. Pero James Cain... ¡por favor! Todo lo que toca queda oliendo a chivo. Es en todos los detalles la clase de escritor que yo detesto, un 'faux naïf', un Proust en guardapolvo grasiento, un niñito de mente podrida con una tiza y una pared y nadie mirando". ¿Será Ross MacDonald la solución al enigma del tercer hombre? ¿Se mosquearía el picajoso Chandler en la tumba?

 


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