Eric Ambler cuenta en sus Memorias ( clásicos Gimlet) :
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Ya en Nueva York, la primera noche después de la cena con Knopf , su editor, y algunos amigos me acompañan al hotel. Al despedirse uno de ellos, Alfred, su agente, me entrega un libro. Me dijo que se trataba de un ejemplar de la primera novela de cierto autor americano de literatura barata que aún no había salido al mercado. Pero no estaba mal escrita. A los críticos les gustaba. El libro que me dio era Sueño eterno, de Raymond Chandler.”
