Jueves, 01 de marzo de 2012
Publicado por negraycriminal @ 10:20
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Publicado en Canarias 7, por Carmen Delia Aranda. La última novela, de José Luis Correa es Nuestra Señora de las Nieves, la quinta protagonizada por Ricardo Blanco.

Correa, un novelista isleño apreciado en Finlandia

Carmen Delia Aranda / Las Palmas de Gran Canaria

José Luis Correa asegura que la ventaja de la novela negra frente a otros géneros es la fidelidad de sus lectores. Esa devoción es la que empuja a su editorial a demandarle nuevas entregas de las aventuras de Ricardo Blanco, un personaje cuyo universo ha ido creando durante los últimos 15 años.

José Luis Correa (Las Palmas de Gran Canaria, 1962) está muy unido a Ricardo Blanco, su vástago literario, cuya última aventura, titulada Nuestra Señora dela Luna, se presentó el martes en la sala Ámbito Cultural.

«Al principio mis amigos me decían que el detective Blanco hablaba como yo, pero ahora me dicen que hablo como mi personaje. No sé quién influye sobre quién», comenta sobre el protagonista de su serie de novela negra que en este libro resuelve su quinto caso. «Esta vez tiene que ver con el tráfico de obras de arte, conla Iglesiade por medio,  algún que otro convento y la alta jerarquía eclesiástica. Pero todo es ficción. No tiene nada que ver con la realidad», comenta el autor, que asegura que con esta última aclaración se libra de documentar exhaustivamente su relato, entre otros inconvenientes. «Decimos que todo es fruto de la imaginación y así escapamos», recalca.

De momento, le profesa bastante cariño a Blanco. «No me cansa, pero reconozco que el día que lo haga me plantearé solucionarlo. Ahora mismo estoy con la sexta entrega», señala el escritor que confiesa que la editorial Alba, con la que publica sus novelas policiacas, tampoco se lo pondría fácil para abandonar al detective canario.

La fidelidad de los lectores de novela negra convierte el género en una apuesta muy segura y gratificante. «Me leen mucho en Cataluña. En Canarias, también, porque la gente me conoce. Pero vas a Alemania y descubres que hay un montón de gente que te ha leído en alemán y que ha descubierto la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria gracias a ti».

Estos felices encuentros con sus lectores también los ha tenido en Italia, donde las dos primeras novelas de la serie de Ricardo Blanco –Quince días de noviembre y Muerte en abril– se publicaron el año pasado. «Fui a presentar las novelas a Milán, Roma, Nápoles... Fue un tour loco, como Italia», recuerda el profesor universitario.

También estas obras han sido traducidas y editadas en Finlandia, Reino Unido y Alemania. «En Finlandia» –donde también se editó su tercer título, Muerte de un violinista– «están funcionando. El finés fue el primer idioma al que me tradujeron. Van muy bien en cuanto a las ventas. Respecto a las críticas, no sé. Vienen en finlandés», comenta  con cierta socarronería.

PAISAJE. «La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria es un personaje más», dice José Luis Correa acerca de sus obras. «En la novela no solo se descubre un crimen, sino que  transcurre aquí y desentraña el alma de la ciudad: cómo funciona, cómo se despereza, cómo amanece, lo que hay debajo de las alfombras», asegura el autor sobre el ingrediente social de sus obras y, en general, del género negro. «Siempre hemos creído que el paraíso era Suecia, que era un país muy civilizado, pero la novela negra nos ha descubierto que allí, en los países nórdicos, se corrompe y se mata como en cualquier sitio. El paisaje cambia mucho. No es lo mismo una historia enla Scania de Mankell, que otra que transcurre en el París de Fred Vargas, o enLa Habana de Leonardo Padura».


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