Viernes, 23 de marzo de 2012
Publicado por negraycriminal @ 19:24
Comentarios (0)  | Enviar

En la edición digital de El Cultural, Daniel Arjona conversa con Carlos Zanón y Carlos Salem.

 

Zanón y Salem, mano a mano

Los dos escritores de novela negra conversan de la fama, el género, la poesía y de sus últimas novelas

DANIEL ARJONA


En el cruce de caminos de la novela negra española más reciente, unos minutos antes de que se ponga el sol, nos encontramos con Carlos Zanón (Barcelona, 1966) y Carlos Salem (Buenos Aires, 1959) en Los Diablos Azules, un animado garito malasañero en el que ambos declamarán sus versos un poco después. Nada es por casualidad. Los dos Carlos comparten no sólo nombre y apellidos de cinco letras, sino también veleidades líricas, tardía entrada y éxito en la pasarela literaria e idéntica afición por el más negro y hoy Rey de los géneros. A ambos les une también sello editorial, RBA. Allí Zanón llevó bajo el brazo No llames a casa, una historia de chantajes y juego sucio en los bajos fondos barceloneses, y Salem, Un jamón calibre 45, donde persigue la aventura de un argentino "jodido pero contento" que se ve envuelto en una andanada de violencias y amores cuando decide aceptar la invitación de una desconocida. Llegan las cervezas a la mesa y se dispara la velada.

Pregunta- Sus editores afirman que son "el máximo exponente de la renovación de la novela negra en España". ¿Se sienten así? ¿Por qué y en qué sentido debiera renovarse el género en España?
Zanón- Yo no me tengo por renovador, cada uno escribe de sus películas, de sus fantasmas y del libro que le gustaría encontrar en la librería. Es al leerte y catalogarte cuando te intentan ubicar en algún sitio. Y además, como potencies esto de la renovación, de aquí a unos años corres el peligro de ser renovado.
Salem- Eso es. Creo que si tienes tu voz propia, aunque la hayas conseguido por casualidad, llega un momento que tienes un cierto público que antes no conocía tu obra y si encuentran otra voz, otra manera de hacer las cosas, pues igual es eso. Zanón escribe un realismo oscuro con un lirismo poco frecuente. No es que renueve, es que es su seña de identidad.
Zanón- Lo importante es tener personalidad y tú, Salem, la tienes, se puede identificar tus libros en cualquier sitio. El género y la renovación se adjudican a posteriori.

P.- Ustedes han desempeñado otros trabajos, Salem, de todo tipo, y Zanón, fue abogado, y ambos llegaron tardíamente a la publicación. ¿La fama tardía sabe mejor? ¿Serían otro tipo de escritor de haber triunfado a los 20?
Salem- Yo cuando triunfe te lo cuento, jajaja. A veces pienso que he perdido diez años, que podía haber empezado a publicar diez años antes porque no escribo mejor que entonces, aunque he aprendido algunas cosas. Las cosas se dan como se dan. Si hubiera triunfado a los veinte, como Mañas, y me hubiera forrado posiblemente no estaría vivo. Lo mío ha sido una carrera de fondo.
Zanón- Si tienes mucho impacto con una primera novela, te mata como autor. Si todo el mundo te dice que eres la hostia con veinte años, cuando te tienes que volver a sentar a escribir ya no eres el mismo. Creo que estás más formado después de la serie de derrotas que es la vida, como dijo Groucho: "Desde la más absoluta pobreza alcancé las más altas cotas de la miseria".
Salem- Pero oye, hay gente que escribe maravillosamente con 20 años. Como dijo alguien, nunca sabes cuántas novelas tienes dentro hasta que es demasiado tarde.

P.- ¡Y los dos son poetas! Y recitan al alimón. ¿Piensan que sus estilos, tan marcados y peculiares, beben de la poesía? ¿Se sienten más poetas narradores o narradores poetas?
Salem- Creo que soy un novelista decente y un muy mal poeta, pero hago lo que me gusta. Mi mejor poesía está en mis novelas. Ya está bien de desconfiar del poeta narrador.

P.- No, al contrario, no sólo no desconfío sino que les pregunto por la riqueza que el lirismo brinda a la narración...
Salem- Es uno más de tu abanico de recursos. Y todo el mundo lleva la poesía dentro, aunque no la escriba, así que un novelista poeta igual tiene una ventaja.
Zanón- No hago distinciones cuando escribo poemas o narraciones, mi voz sale del mismo sitio. El juego con las imágenes, la tensión, la intensidad, decir lo que no se dice... Si tu poesía no está vacía o es idiota, cambia tu prosa. Todo el mundo, el cine, la novela, la publicidad utilizan recursos poéticos, así que, ¿por qué Carlos y yo tendríamos que avergonzarnos de ser poetas?
Salem- No, si yo no me avergüenzo, jajaja. Uno no decide ponerles a una historia quince gramos de lirismo, te lo pide el personaje. Hay frases que me recitan mis lectores y yo digo: "¡Qué bonitas!" Y me responden: "¡Si son tuyas!". Y yo nos la recuerdo porque estaban incorporadas a la poética del personaje.
Zanón- Claro, es que la poesía tiene un plus de intuición, un puñetazo que le va muy bien a la novela negra. Que hay libros que se nota que los han cortado tanto para que entren en el molde que es como leerte un manual de instrucciones.

P.- Y para concluir el juego de los parecidos, llegamos a los temas. Sus respectivas novelas están transidas de malditismo: pobres diablos, delincuentes, sordidez. ¿Es ahí dónde os encontráis más cómodos contando?
Zanón- Es que se habla de determinados ambientes como lumpen y tú te das cuenta de que has vivido en ese barrio toda la vida y no sabías que era lumpen. Para ti era un día más en la oficina, era tu gente. Pero luego, además, es que yo entiendo mejor al pobre diablo que al que invierte en Bolsa todos los días. ¿Qué gente escribe, qué gente hace canciones? Cuando tienes mucho dinero no tienes nada por lo que luchar ni nada de qué escribir.
Salem- Pero Carlos, hace unas décadas el arte era precisamente la actividad de las clases acomodadas. Yo es que soy un lumpen de clase media, media alta, media baja, oscilante. Si he pasado hambre es porque me apeteció. Y mis novelas son bastante de clase media, lo que pasa es que cuando entras en el mundo de la noche una copa te cuesta lo mismo a ti y a un banquero, a ambos nos gustan las misma chicas y escuchar las mismas historias, aunque él luego se vaya en su Ferrari y yo en Metro a casa. De hecho, en mi novela el protagonista es un argentino de clase media que si no ha entrado en el sistema ha sido por pereza vital. Yo siempre me siento de visita en todas partes.
Zanón- Cierto, sólo hay que meterse en una cabeza determinada y hacerla verosímil, que tus lectores salgan de tu novela distintos a cómo han entrado. Entonces funciona.
Salem- Oye, y funciona a veces de una manera muy rara. Por ejemplo, en mis libros hasta ahora las mujeres tienen un papel secundario y sin embargo tengo mayoría de lectoras. Si eres honesto todo irá bien, un farsante honesto y amable.

P.- ¿Y hasta que punto les interesa el tópico manido del género negro como mejor escenario para la denuncia social?
Zanón- Lo mejor para los autores de novela negra es que han trabajado desde un subproducto, sin pretensiones artísticas. Así, les han salido bastardos por todas partes y hoy puedes encontrarte cualquier cosa.
Salem- Claro, si te vas a una librería en la mesa de negra puedes encontrar las nuestras y, se me ocurre, la de Calvo, pero si te vas a la mesa de novedades donde en teoría no son negras y venden, se supone más que las nuestras, hay muchas que tiran de recursos del negro. Estoy de acuerdo con Paco Ignacio Taibo II que afirma que la novela negra fue la novela política de la segunda parte del siglo pasado. Pero para mí lo fundamental de la novela negra es que sea novela de personajes.
Zanón- Exactamente, y en la novela negra, lo mejor es que todos los personajes tienen algo que ocultar y todos nosotros, también, tenemos algo que ocultar, o engañamos a la novia o hablamos mal de nuestro amigo, etc. A través del negro lo que haces es asomarte, mirar y verte tú.


 


Comentarios