Jueves, 26 de abril de 2012
Publicado por negraycriminal @ 14:21
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En Palma, en la librería Born de LLibres, se ha creado un nuevo club de novela negrocriminal, el Club Mosqueiro. Imaginamos que como homenaje a Celso Mosqueiro, el detective creado por Antoni Serra.  Y estuvieron con Mari Jungstedt, en la primera sesión. Elena Vallés la entrevistó para Diario de Mallorca, con motivo de su visita y la publicación de su quinta novela traducida, tanto al castellano como al catalán.. En la fiesta de Continuará... nos comentó que a principios de Mayo vuela a Estocolmo a hacer la promoción de su decima novela.

Me interesa descubrir el lado oscuro de las personas´

 

M. ELENA VALLÉS. PALMA Mari Jungstedt. Escritora y periodista. La reputada autora sueca de novela negra –en el podio junto a Asa Larsson y Camilla Läckberg– inauguró ayer en Born de Llibres el grupo de lectura de género policiaco ´Mosqueiro Club´. Ha escrito su décimo y último libro en una casa alquilada en Gran Canaria. "Mi sueño siempre ha sido ser española", confiesa.

–Siendo mujer, ¿por qué los dos protagonistas [Anders Knutas y Johan Berg] de sus novelas son hombres?

–El comisario fue lo primero en lo que pensé. También quería un periodista. Finalmente opté por un hombre porque quería que el personaje guardara distancias conmigo. Ten en cuenta que yo fui periodista en la televisión sueca durante diez años. Por ese motivo, me interesaba introducir en mis libros algunas cuestiones sobre ética periodística. En Suecia se tiende al amarillismo cuando se informa de asesinatos y crímenes. Y a veces no se miden las consecuencias. También está la subcomisaria Karen, el contrapunto femenino, que cada vez va a ir tomando un papel más y más importante en los siguientes libros.

–¿En qué se diferencian Karen y Anders cuando investigan?

–Karen es más introvertida, pero tiene más sentimientos, es más temperamental en su interior.

–¿Qué le debe la novela negra al periodismo?

–La novela negra te permite hacer un retrato de la sociedad. Por otra parte, en la novela negra de Suecia existe la tradición de criticar a esa sociedad. En mi caso, uso el periodismo porque hago mucha investigación. Es importante para la credibilidad de la historia. En mis libros quiero contar una historia absorbente, emocionante, pero también quiero contar algo más profundo. En este último libro publicado en España [Un inquietante amanecer], una de las tramas gira en torno a los trabajadores ilegales, un tema sobre el que hay ahora un gran debate en Suecia. Pero lo más importante para mí no es criticar la sociedad, sino reflejar el funcionamiento interno de las relaciones entre las personas. Cómo funciona el ser humano.

–Un poco como las novelas rusas del XIX.

–En parte sí. Me interesa mucho centrarme en cómo nos afecta la infancia, la fragilidad durante la juventud también me interesa y cómo nos afecta cuando somos adultos el pasado. Ésta es la razón por la que escribo.

–¿Se hizo escritora porque el periodismo no le era satisfactorio?

–He tenido el sueño de ser autora desde niña. Los libros siempre han sido muy importantes en mi vida. He leído mucho. Pero este sueño me parecía demasiado lejano, por eso estudié periodismo. Siempre pensé que iba a escribir en un periódico, pero finalmente entré en la radio y en la televisión. Y tenía ganas de escribir algo más largo. Cuando mis hijos crecieron, empecé a escribir mi primer libro. Mi primera pregunta fue, ¿cómo se escribe un libro? ¿Cómo se hace? Y me propuse escribir una escena concreta. Reflejé un día de niebla en Gotland, un día que yo me quedé dormida en la playa. Escribir sobre ese día fue como pulsar un botón.

–¿El rey Carlos Gustavo de Suecia también caza elefantes?

–(Risas). Mata alces en los bosques de Suecia. La monarquía es muy popular en Suecia, pero lo es gracias a la reina Silvia y su hija mayor Victoria. Sobre el rey se han destapado varios escándalos. Hace dos años en un libro se revelaron las fiestas con mujeres de las que disfrutaban el monarca y sus amistades poderosas. También se hizo público que había tenido un romance con una cantante de una banda muy famosa. Ay, el rey... Decir que el rey no se sabe expresar bien es una obviedad. Puede dar gracias a Dios a que tiene a su hija Victoria. De todos modos, creo que la mayoría de gente en Suecia es monárquica. La gente cree que tener una casa real no es un problema enorme. En mi caso, yo no soy monárquica, creo que se podría usar el dinero que se le da a la monarquía de una manera mejor.

–La novelista Fred Vargas compara la novela negra con el mito de Teseo: el héroe es el comisario, el mal es el Minotauro y el laberinto, las pistas falsas.

–En mi caso, en realidad creo que podría escribir cualquier género. Me gusta que pasen muchas cosas, el suspense y todo eso, pero creo que estoy buscando los interiores oscuros de las personas. Trato de explicar cómo nos afectan diferentes cosas más que identificar un mal en concreto, como dice Vargas. Para mí lo más importante es preguntarme por qué sucede esto y no quién lo ha hecho.

–¿Las historias se escriben para evitar que ocurran en la vida?

–Sí. A veces se escribe por ese motivo. Y escribo porque creo que un mundo mejor es posible. Y no quiero que haya gente mala. Soy positiva y optimista. Creo en la bondad del ser humano.

–¿Cree que alguna vez ganarán el Nobel los escritores de novelas negras?

–No lo creo, pero nunca se sabe. Pero claro que podrían ganarlo. La novela negra ha tenido mala reputación, pero en los últimos diez años eso ha cambiado. He encontrado a autores de prestigio que en secreto me han confesado que han intentado escribir una novela negra y no han podido. Es difícil escribir una novela negra. Hay que tener cierto talento.

–¿Cabe la experimentación en el género negro?

–Sí, claro. Yo estoy desarrollando mi escritura a lo largo de las diez novelas que ya he escrito. Y voy probando diferentes maneras de escribir. Tengo algunas cosas fijas que son muy mías, como los capítulos cortos, que actúan como escenas.

–Henning Mankell ha declarado en alguna ocasión que las suyas son novelas rojas. ¿De qué color son las de Mari Jungstedt?

–Tengo que decir que rojas también. Pero no, mejor lilas. Porque la sangre del ser humano, después de vivir y padecer la historia y otra serie de cosas duras, se torna un poco más oscura, y parece lila.

–¿Jugaba a policías y ladrones de pequeña?

–Mucho. Pero también a suecos y daneses. Porque ha habido guerra durante muchos años entre ambos países, y de niños había un juego que se llamaba así.

–¿A qué tiene miedo una escritora de novela negra?

–A la oscuridad y a mis propios textos. Me han sugestionado a veces. Cuando tengo que dormir en Gotlan, en el campo, cuando estoy con mi libro yo sola para entrar en la historia con más profundidad, tengo miedo. Cumplo una serie de rituales antes de acostarme: tengo un papel al lado de la cama con el teléfono de la policía, de emergencias y de los vecinos más cercanos; pongo las cortinas; dejo la luz de la cocina encendida y la radio también; asimismo tengo el móvil en la cama. Lo último que hago es poner las botas de mi marido de la talla 45 en el porche por si viene un asesino con un cuchillo a matarme. Así se pensará que hay un hombre en la casa. A veces creo que escribo novela negra para enfrentarme a mis miedos.

 

 


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