Jueves, 31 de mayo de 2012
Publicado por negraycriminal @ 13:00
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Tomado del Diario de Navarra

El escritor José Luis Martín Nogales recrea el ambiente crispado de la Transición española en su nuevo libro, "Herederos del paraíso", una novela a caballo entre el género policíaco y la recreación de sucesos históricos en la que indaga en las herencias polémicas de la monarquía.

Publicada por Ediciones B, la novela se presentó en la Fundación Mapfre, en un acto en el que el autor, director de la UNED en Pamplona, estuvo acompañado por los escritores Luis Landero y Carmen Posadas, que coincidieron en subrayar que con este libro se recupera "la vieja pasión lectora de la adolescencia".

Tensión, intriga, "un buen ritmo narrativo y una especie de atmósfera amenazante, inquietante, como algo enfermizo, ominoso", que impregna las páginas de este libro, son algunos de los elementos que Landero destacó al hablar de "Herederos del paraíso", una novela que también recrea la corte de Felipe IV y la crisis que se vivió en ella.

El origen de la novela tiene algo que ver con la visita que Martín Nogales hizo "un día de invierno de 1984 o 1985" al Palacio Real. "Había poca gente y en un momento determinado escuché el taconeo de alguien que corría". Era un vigilante de seguridad y la prisa con que recorría las salas me hizo pensar que algo había pasado", recordó el autor de "La mujer de Roma", su anterior novela.

El escritor no recuerda los detalles de aquel día, pero sí "el sentimiento de miedo, incertidumbre e inseguridad" que le invadió.

En época más reciente le vino a la cabeza "esa misma imagen de un guardia de seguridad corriendo por el Palacio Real" y pensó que "ese era el inicio de una novela".

Quería situarla en el invierno de 1981, "quizá el más duro de la Transición española, con presiones continuas del Ejército, de la derecha, atentados de ETA casi continuos y una inestabilidad institucional casi constante". El 29 de enero había dimitido el presidente Adolfo Suárez y el 23 de febrero se produjo el golpe de Estado fallido.

En esa situación, pensó Martín Nogales, si se produce algún suceso en el Palacio Real, "todas las alarmas se desatan". Y eso es exactamente lo que pasa en la novela cuando se dan cuenta de que han robado un valioso medallón, perteneciente a la época de Felipe IV. El invierno de 1981 no era el momento más adecuado para que se supiera que había fallado la seguridad de palacio.

¿Detrás del robo había intenciones desestabilizadoras? Esa pregunta late en las páginas de esta novela, en la que el autor ha querido "transmitir el ambiente de incertidumbre y de miedo" que hubo en la Transición, "ese temor a que pasara algo en cualquier momento", como finalmente sucedió el 23 de febrero del 81.

Pero no es una novela amarga. Martín Nogales le da el ritmo propio del género policíaco a este libro en el que la Sección de Delitos contra el Patrimonio, dirigida por el comisario Héctor Monteagudo, investigará el robo, y Elena, una joven que sentía pasión por la historia, se encargará de averiguar el origen del medallón.

En el diálogo que mantuvo con Carmen Posadas, el autor aludió a la pasión que siente por Velázquez, uno de los personajes de la novela, "un hombre muy humano, lleno de contradicciones".

"Velázquez tocaba la belleza cada día con sus manos, pero al mismo tiempo estaba lleno de mezquindades. Era el aposentador mayor de palacio, responsable de las cuentas del personal, y las viudas se quejaban de que no les había pagado".

También protestaban los criados ante el rey Felipe IV por el hecho de que el pintor "se quedaba con la cera de las velas", cuando era costumbre repartirla entre la servidumbre, comentó Martín Nogales.

Tanto Velázquez, como el rey y el conde-duque de Olivares aparecen en la etapa final de sus vidas. Son personajes que "lo tuvieron todo" pero que se enfrentaron a la pérdida.

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