Jueves, 14 de junio de 2012
Publicado por negraycriminal @ 18:36
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En ocasiones hay algunos autores que de tanto mirar a su ombligo desenfocan la mirada. Al otro lado están autores como Victor del Árbil ( y tantos otros) que hacen que el oficio de librero, el oficio de simple intermediario, entre el autor y el lector, ese momento siempre mágico donde el trabajo del novelista tiermina y comienza el duro y gratificante trabajo-placer de lector.  Ser librero es ser el espctador privilegiado del que se lleva el libro sabiendo que  el autor será "uno de los suyos".Gracias Victor. por obligarnos a ser libreros.

Muchas gracias a los dos, Paco.
En Montpellier conocí a Michel, el director de Frontignan y a algunos escritores que te conocen. Tiene mucho mérito que en estos tiempos, una pequeña librería de la Barceloneta sea un referente para tanta gente.
El domingo salió una entrevista muy extensa en el magazine de El Mundo con foto a toda página mía frente a la Modelo. Definitivamente, la gente ha decidido que el género negro puede albergar en sus límites difusos una novela como la Tristeza del Samurai. Brindo por eso.
Aquí queda mucho por hacer para que los lectores conozcan esta novela, y no sabes cómo te agradezco (a tí y a Montse) vuestra ayuda. Espero estar a la altura.
Preparo las maletas y me marcho a Frontignan.

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