Viernes, 06 de julio de 2012
Publicado por negraycriminal @ 9:28
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Les traemos aqui la reseña que Juan Jose Castillo, en su blog Crónicas Literarias, ha hecho de la novela La luz muerta, de nuestro "complice" Jose Javier Abasolo, editada por Erein en su colección Cosecha Roja.

Reseña: La luz muerta, de José Javier Abasolo

Este libro está cargado de esperanza.

Esperanza por la editorial que prosigue con su encomiable labor de difundir novela negra nacional y lo hace con la serie Cosecha Roja, a la que ya se suman media docena de títulos y la mitad de autores, estando entre sus máximas la calidad, y a fe que lo consiguen. La otra esperanza es el autor de esta novela José Javier Abasolo, de quien ya habíamos leído algo y conocíamos sus mañas para con esto de la literatura, que demuestra algo tan sabido como que la novela negra goza de muy buena salud.

Existen muchos elementos, algunos humanos y otros no, que aseguran la muerte por inacción de la novela policíaca o su subgénero negra, este libro demuestra lo contrario y deja en muy mal lugar a quién dice semejantes tonterías. La novela negra seguirá con buena salud mientras existan ciudades, policías, delincuentes, mafiosos, casos sin resolver o asesinatos. Variará sus formas y su manera de presentarnos una realidad u otra pero será siempre viva, chispeante y tan cercana al lector como puede ser un periódico de tirada regional.

Abasolo nos lleva a su ciudad, Bilbao, de la mano de su detective Mikel Goikoetxea y nos introduce en la parte más oscura de la ciudad o lo que es lo mismo, tráfico de drogas, mafiosos, muertes sin resolver y ambición, mucha ambición.

El autor consigue que sea todo muy real por un método infalible que no es otro que poblar la novela de personajes de una pieza, que encajan en el engranaje de la trama de manera más que satisfactoria y nos dan una riqueza y viveza muy atrayente. Existen tópicos, imposible renunciar a ellos, como el ertzaina Eneko Goirizelaia que bien podría pasar por uno de esos sargentos de policía americanos, de mal humor perenne, mala leche vital y úlcera incipiente. También mira con cierto arrobo a algunos elementos más sórdidos de una ciudad como pueden ser los forenses, a los que verdaderamente no trata muy bien, pues tienen unas aficiones de lo más aviesas.

La prosa es cuidada, aunque siempre está en función de la trama, eligiendo la efectividad como recurso en lugar de buscar un lucimiento verbal.

Recomiendo la novela, no por ser algo que deslumbrará ni que convertirá a los ateos en creyentes sino por un hecho muy simple y muy complejo de realizar como es demostrar que la novela negra nacional permanece en la brecha, en ese lugar peligrosamente buscado que es el filo de la navaja. Será un libro que gustará a los amantes del género y a los que no tampoco disgustará, pues es siempre lectura amena y de trato muy sincero con el lector

 


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