Lunes, 09 de julio de 2012
Publicado por negraycriminal @ 7:55
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Publicado en Publico. es, una breve nota de David Torres ganador del Premio Hammett de la Semana Negra por Niños de tiza.

Punto de Fisión

Semana negra carbón

09 jul 2012

La Semana Negrade Gijón abrió sus puertas el pasado viernes cuando todo parecía decir lo contrario, cuando el festival literario con más solera de este país ha estado a punto de extinguirse gracias a los desvelos de un montón de políticos ineptos y medio analfabetos. Hay concejales en Asturias que podrían repetir aquel dicho inmortal con que nos obsequió un sargento en la mili al pedirle que nos dejara dar clase a unos cuantos reclutas que no sabían leer ni escribir: “¿Y para qué quieren leer, si yo sé y no leo?” No por nada Cascos se apellida Cascos.

Lo he dicho ya unas cuantas veces pero tendré que repetirlo otra: lo que molesta dela Semana Negrano es la cultura (amenaza lo bastante peligrosa como para hacer desconfiar al poder en cualquiera de sus formas) sino el hecho de que la cultura se viva como una fiesta e incluso como una borrachera. Esos diez días breves y gloriosos me recuerdan aquellas mañanas epicúreas enla Autónoma, cuando alcancé a descubrir que la vida y la literatura florecían no sólo en los libros sino en el césped de la facultad, en el pelo dorado de las chicas, en un sorbo de cerveza, en un trago de sol, en un trozo de tiza, en cualquier lugar excepto en el discurso amojamado de un político hablando de Cervantes y que no habría reconocido a Cervantes ni por la letra ni por el apellido, ni aun frecuentando el burdel donde ejercían sus hermanas, ni firmando la sentencia que lo envió a la cárcel.

En Gijón la literatura se siente viva por todas partes, en los bares y en la calle, entre platos de fabada y puestos de churros, y es lógico que los mandamases se asusten si ven a la gente leyendo en vez de babeando frente al televisor; no te digo nada si ven a un novelista sin corbata acodado en la barra, contando chistes o soltando verdades a pares, mimetizado entre editores y lectores. Cuando la noche se pone a hablar con acento argentino y el Cantábrico refleja fulgores mexicanos, entonces lo mejor es dejarse arrastrar por los rincones de esta pequeña república que sólo dura una semana larga.

Este año el Tren Negro se detuvo en Mieres para recibir el homenaje de los mineros asturianos en huelga, que es la acogida más noble que se pueda concebir, la que certifica el origen proletario de la literatura, su raigambre popular y artesana. Desde que Platón descendió a la caverna para desvelar el engaño esencial de la vida, hay un oscuro aire de familia entre mineros y escritores, un tizne de verdad entre el carbón de la mina y la tinta de la novela negra.

 


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