Mi?rcoles, 03 de octubre de 2012
Publicado por negraycriminal @ 18:20
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Norte, fue de las novelas finalistas en el Premio Dashiell Hammett de la última Semana Negra de Gijón. Les hemos traducido la reseña que Carlos “No llames a casa” Zanón le hizo en el diorio El Punt-Avui. Y dejemos hablar a Carlos Zanon, que escribe mucho mejor que el librero 

Crítica de 'Norte'

A Paz Soldán (Cochacamba, 1967) lo seguiremos leyendo de aquí diez, veinte años. Seguro. (...) Después de la impresionante 'Los vivos y los muertos' nos propone en 'Norte' tres historias que conforman un collage sobre los USA que es a la vez mito, referente, sueño y agujero negro para el Sur. Una nación vertebrada y defendida/aislada por una violencia austista que la conforma y le da razón de ser. Que la destruye y la resucita al mismo tiempo. 

Las historias suceden en diferentes lugares y años del siglo XX y principios de éste. Diferentes personajes que tienen en común encontrarse en los USA con la sensación de estar donde nadie les ha llamado. Inmigrantes sudamericanos en un lugar demasiado grande, demasiado libre, con demasiado oxígeno para poder respirar de una manera natural e inconsciente. Desarraigados de familia y de emociones, cerrados con la obsesión de los recuerdos y los sueños rotos, y en cierta manera bloqueados emocional y psicológicamente. 

Cuatro son los personajes principales: tres hombres y una mujer. Todos diferentes pero unidos por la misma convulsión vital, su desconcierto al ser una improvisación jazzística a la melodia yanqui, extraviados en la barriga del Leviatán. Personajes sacados de la realidad para ser novelados. Así, Martín Ramírez, en los años 30, artista que rechaza hablar, recluído en sanatorios mentales y que se comunica con dibujos que acabarán en el Guggenheim. El terrible Jesús, The Railroad Killer, asesinando a un lado y otro de la frontera, sádico a las órdenes de la paranoia de la bestia humana. Fabián, profesor univeritario, talentoso, extremo, estúpido, niño grande, máscara sobre máscara. Y Michelle, víctima y redentora de su misión masoquista: le perdona todo a Fabián y nada a ella, inmolando su futuro a los pies de su ídolo. 

Hay muchas noticias en el libro. Todas buenas. Está escrito por un tipo con talento. Con oficio. Equilibrado. Se lee con interés. Paz Soldán es ambicioso con medida. Reflexiona. Modera la violencia y su truculento realismo onírico que bordea el trazo grueso, gore. Nunca exagera ni es glotón. Pero lo que más me gusta de él es que también sabe tocar los acordes menores. La historia casi insinuada del ranger con la puta es de nota alta. Los sentimientos de Michelle respecto a Fabián y el resto de su mundo emocional están escritos por alguien que nunca olvidará que escribe para entender qué escondemos dentro del corazón, los seres humanos. O el punto justo narrando los meses finales en el corredor de la muerte de Jesús. Un ejemplo de lo bueno que es este tío: "Wilkes le pidió que dibujara una rosa un día antes de visitar la sala de ejecución. No le salió bonita". Brazo largo, finta, uppercut y a la lona.

 


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