Lunes, 08 de octubre de 2012
Publicado por negraycriminal @ 8:07
Comentarios (0)  | Enviar

Entrevista en El Universo, de Guayaquil

Domingo 07 de octubre del 2012 Arte y cultura

Claudia Piñeiro: ‘La novela policial debe tener mayor voluntad de verosimilitud’

Alexandra Ávila | QUITO
Cuando escribo la novela negra parto de personajes que no necesariamente son criminales, después pasa algo que los enfrenta.... Claudia Piñeiro

Escribe desde niña y es de profesión contadora. Dice que su destino como novelista (además de dramaturga, guionista y columnista) se decidió cuando vio en un diario la convocatoria para escribir literatura erótica. Desde entonces Claudia Piñeiro ha escrito varios títulos y ganado premios, entre los cuales figura Las viudas de los jueves, que ya ha vendido más de 300 mil libros en Argentina. Estuvo de paso por Quito invitada por Editorial El Conejo.

¿Cómo fue el proceso de dejar ser contadora de números a ser contadora de historias?
Independientemente de la carrera siempre escribí y lo que no había pensado es que se pueda tomar como una profesión. En la familia no había escritores ni artistas, no estaba dentro del universo imaginable. Cuando tuve que elegir la carrera tenía que estudiar Sociología y ese año la dictadura militar cerró la carrera, así que tuve que elegir entre lo que había y como matemáticas también me gustaba elegí esta carrera. Pero no fue una traba no haber estudiado letras. En Argentina, hay muchos escritores que no han hecho letras porque la universidad no está orientada a la escritura, pero sí para saber mucho de literatura y para hacer crítica. Han sido matemáticos, psiquiatras, Liliana Hecker es bioquímica, Guillermo Saccomanno es publicista, vienen de distintos lugares, pero hay muchos que vienen de la universidad.

¿Y por qué elegir la novela negra?
La novela negra me tomó de camino porque quería escribir una novela, cuando empiezo a escribir tengo una imagen, los personajes y los empiezo a desarrollar y en un momento aparece el crimen, el enigma de la búsqueda de la verdad, todo eso se corre para el lado policial, pero no las pensé las novelas dentro de este género policial. Pensé a unos personajes que les pasaría estas cosas.

La única que pensé desde el origen con el género policial en una forma más protagónica es Betibú.

¿No es por influencia de autores que ha leído?
Leo muchas cosas, creo que tiene que ver porque mi literatura está ligada a la realidad y muchos de nuestros países tienen muchas cosas que tienen que ver con lo negro y lo policial.

Cuando te haces cargo de una literatura que se hace cargo de lo social va muy pegado a la literatura negra, es una literatura propicia para contar lo social.

Algunos escritores de literatura negra toman sus personajes de historias reales que se encuentran en las páginas de crónica roja. ¿A usted de dónde le surgen los personajes?
Los personajes son concebidos como en cualquier novela. A veces hay detalles de alguna investigación que se descubrió de determinada manera, alguna forma que se usó para comentar algún crimen, tal vez elementos tomo de esas crónicas, pero no un personaje. Esas crónicas presentan gente que ya cometió el crimen. Cuando escribo la novela negra parto de personajes que no necesariamente son criminales, después pasa algo que los enfrenta, parto de esta imagen anterior a la criminalidad.

Semanas después de haber sido publicada La viuda de los jueves, hubo un asesinato en un country, un barrio privado, parecido al que yo relataba en el libro. Era la primera vez que sucedía algo así y en Argentina todo el mundo me llamaba para que opinara o preguntaban si me había basado en ese crimen para escribir el libro.

¿Por qué el detective en su obra no es el típico policía?
Porque en Argentina la institución policial es observada con desconfianza por la población, lo cual no quiere decir que no existan policías que hagan bien su trabajo. Pero en general hay tantos policías relacionados con el crimen, con bandas de secuestradores, asaltantes que nosotros no tenemos la imagen del policía que nos va ayudar, sino, siempre una mirada recelosa sobre la Policía, pero han sido muchos años en que la Policía ha estado implicada en hechos criminales.

¿Por quiénes lo reemplaza?
En realidad puede ser cualquiera, los jueces, la dueña de la inmobiliaria como conoce a todo el mundo anota todo en su libreta, tiene todas las cosas, es detectivesca. En Las grietas de Jara, Pablo Simó (personaje de la novela) cuenta la obra no por su voluntad de investigar, sino porque se va enterando. En Betibú son periodistas y escritores. El periodista es el más cercano a la crónica policial, es el que está permanentemente investigando, es el más natural reemplazo de los detectives.

¿Las historias son premoniciones de algo que va a ocurrir?
La gente dice eso, pero yo digo que no es así. Los escritores tenemos como una antena parada y las vemos a lo mejor antes, la gente tal vez tarda más tiempo en verlas, otras personas tardan tiempo en ponerlas en palabras. A nosotros nos resulta más fácil porque estamos muy atentos, pero nunca estás inventando algo que sucedió, tal vez estás más atento a lo que sucede. Es una cuestión de sensibilidad.

¿Hay que escribir hechos ciertos para evitar que la novela policial no pierda la credibilidad?
A mí me parece que la novela policial debe tener una voluntad de verosimilitud mucho mayor que otros géneros porque evidentemente si vos decís que alguien mató a otro con un revólver a una distancia en la cual es imposible que lo hubieran matado, cualquier lector lee eso en el policial y se decepciona. Diría que si acá se equivocó se equivocará en todo. Me parece que es un género en el cual esos detalles hay que cuidarlos. No necesariamente tiene que ser igual a la realidad, pero tiene que ser verosímil, que no sea algo que diga no esto es algo imposible, porque en este tipo de novela a muchos lectores les hace desconfiar del relato.

¿ Y cuál es el público que se engancha con estas historias?
Creo que debe haber de todo porque son libros que han tenido mucho recorrido entre los lectores, cuando pasa eso, debe juntarse mucha gente diferente, es bastante difícil decir quiénes, hay gente adulta pero también hay chicos de colegios.

¿Esos lectores le han llegado primero por la película o por los libros?
La película Las viudas de los jueves tardó varios años en salir, muchos han leído sin ver la película. Y otros me hacen preguntas y veo que vieron la película y no leyeron el libro.

¿Cómo fue el proceso para usted como escritora que se transformen sus libros en cine?
A mí me gustó, es un proceso en el que abandono el texto al director y confío en él. Y lo que hizo Marcelo Piñeyro (director de la película Las viudas de los jueves) me gustó mucho. Pienso que este es un proceso en el cual un artista le da a otro artista un pie para empezar. El director tiene que hacer con eso lo que le parezca. El libro vendió más de 300 mil ejemplares en la Argentina.

¿No debe respetar el argumento?
No, porque él está produciendo otro hecho artístico. Y a mí me parece que eso estuvo bien.

¿Hay otros libros que van a ir al cine?
Betibú ya tiene guion hecho, el director es Miguel Cohen. Tuya fue a San Sebastián, el director Edgardo González fue allá porque el proyecto fue elegido para ser presentado en un foro de coproducción Europa-América Latina. Esas dos están encaminadas.

¿Cuáles son los proyectos nuevos?
Acabo de terminar una novela que está en proceso de corrección, que se la voy a entregar a la editorial y saldrá seguramente para marzo y abril del próximo año


Comentarios