Martes, 18 de octubre de 2005
Publicado por negraycriminal @ 7:58
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----- Original Message -----
From: Paco Ignacio Taibo II
To: NegrayCriminal
Sent: Sunday, September 18, 2005 10:42 AM
Subject: Re: Manolo


Una voz en el tel?fono me llega a mitad de la noche. Manuel V?zquez Montalb?n ha muerto de un ataque al coraz?n en un aeropuerto de Tailandia. Me quedo atontado. Ten?amos una cita en el pr?ximo julio que ya no se har?. La desolaci?n me invade. Saltan los recuerdos dispersos y ca?ticos del pasado reciente.
En uno de esos manos a mano tan frecuentes en los ?ltimos a?os dije en voz alta que prefer?a las novelas de Manolo V?zquez Montalb?n cuando se equivocaba que las de muchos otros cuando acertaban. Me mir? fijamente y me dijo tapando su micr?fono, que esa teor?a no le gustaba mucho.
Una vez, en mi casa del DF puso a temblar a Paloma juzgando sus crepas de huitlacoche, su huachinango a la veracruzana y su arroz a la queretana. Cuando se devor? todo lo que hab?a sobre la mesa, le dijo: ?Muy interesante, muy interesante?. Nuestra siguiente comida en Madrid, antes de una feria del libro fue pat?tica, ya le hab?a pegado el ataque cardiaco y estaba a rigurosa dieta, hab?a adelgazado terriblemente, com?a ensaladas, no fumaba y hab?a dejado temporalmente el whisky. Yo me burlaba de ?l diciendo que no ten?a mucho sentido eso de querer ser guapo a su edad.
Dijo una vez: ?No se trata de realidad, sino de credibilidad, de verosimilitud? definiendo el oficio de escritor.
Era un populista irredento. Miembro del partido comunista catal?n, el PSUC, escribi? durante muchos a?os una columna pol?tica demoledora en las p?ginas de Intervi?. Sus notas se?alando el desastre de la pactada transici?n espa?ola, conviv?an al lado de las exuberantes pechugas y las abundantes nalgas.
Alguna vez brome?bamos diciendo que como continuara farfullando en el micr?fono, le ?bamos a tener que poner un traductor del espa?ol al espa?ol. En p?blico hablaba muy r?pido, como si tuviera prisa, omitiendo las vocales.
Era el ?nico hombre en el planeta que iba a la alberca del hotel con portafolio, en traje de ba?o y con zapatos negros. En San Juan del R?o, Quer?taro, durante uno de los encuentros fundacionales de la asociaci?n de escritores policiacos se apareci? con esa vestimenta una ma?ana. Cuando le dije que parec?a una personaje de las tiras c?micas de Ventura y Nieto, me dijo que lo que parec?a, era ?un mal personaje de Graham Greene?.
En la feria del libro de Par?s ten?amos un mano a mano en el sal?n A sobre el noveau roman policier y en el sal?n B, a la misma hora estaba Salman Rushdie en la ?poca de su mayor fama period?stica, cuando hab?a sido condenado a muerte por los fundamentalistas, y Manolo y yo nos pasamos la tarde apostando cenas a que nosotros tendr?amos m?s p?blico. Poco antes de empezar Manolo se desliz? a contar a los del sal?n de al lado, mientras yo abr?a el fuego. Cuando regres? me pregunt? en un susurro:
- ?Los guardaespaldas cuentan?
- S?, que le vamos a hacer.
- Entonces, nos jodimos- me dijo.
En la Espa?a de la frivolidad, el desencanto y el pasotismo, era una singular excepci?n. Movi?ndose a escala universal estaba en Cuba discutiendo la vigencia de los restos de la revoluci?n cubana, visitaba Tailandia para hablar de los para?sos artificiales en una novela, se met?a de cabeza en la guerra de los Balcanes, viajaba a Chiapas para hablar con Marcos, visitaba san Petersburgo para recontar la revoluci?n rusa y escrib?a, escrib?a. Era un terrible graf?mano. Publicaba dos o tres libros al a?o. Con todo cinismo me dijo una vez que necesitaba una beca para leer las novelas de Paco Taibo, le contest? que se la cambiaba por una para leer los libros de V?zquez Montalb?n, pero a m? hab?a que pagarme m?s.
Una vez, en la antesala de una hotel, me confes? que en estos ?ltimos a?os, ten?a un novedoso problema, una vez que llegaba a un lugar estaba pensando en salir de ?l para irse al siguiente paso en esta carrera planetaria. ?Es como si tuviera el culo repartido en el espacio?. Lo consol? diciendo que el Che sufr?a la misma enfermedad.
Contaba el origen de sus profundos nexos con Asturias, cuando hab?a sido detenido por la polic?a franquista por estar cantando ?Asturias patria querida? durante una huelga de los mineros asturianos. Curiosamente s?lo se sab?a los dos primeras estrofas, cuando se lo reclamamos, dijo que lo hab?an detenido en ese momento y que no hab?a podido aprender la tercera. No le dije que la tercera no existe.
Me llevaba a los restaurantes de las Ramblas, y confesaba que era un momento dif?cil el que ten?a que pasar conmigo cuando les explicaba pacientemente a los chefs, todos amigos suyos, empe?ados en deslumbrarlo, que yo era un caballero mexicano que acababa de salir del psiqui?trico y s?lo beb?a cocacola. Que a pesar de eso era un buen comedor, y no escrib?a mal.
Me deja dos novelas maravillosas, ?Gal?ndez? y ?Los Mares del Sur?, quiz? la m?s lograda de la serie de Carvalho. Un librero entero en mi casa re?ne los libros que me dej? firmados: poemas, ensayos. A veces se nos olvidaba que Manolo era un genial poeta.
Mientras tecleo me va invadiendo la sensaci?n de que los homenajes apestan, que los que no lo leyeron en vida, ahora, por esta condici?n absurda de la muerte, que otorga fama al que ya no puede dar demasiado la lata, se pondr? de moda. Me alegro de haberle hecho un mont?n de homenajes en vida. Entre ellos haber organizado con Manuel V?zquez Montalb?n una mesa redonda con fabada de por medio, y un encuentro literario con cabrito a la estaca en la Semana negra de Gij?n.
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