Martes, 18 de octubre de 2005
Publicado por negraycriminal @ 8:01
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Ser?a el a?o 1976, quiz? el 77, es lo de menos que la magia de Manolo V?zquez Montalb?n tiene el poder de alterar los a?os, el caso es que con todo y la aparente ausencia que le daba ya su fama, entr? a mi casa en el barrio de Coyoac?n en la ciudad de M?xico.
Su presencia se hizo palpable pese al tumulto de comida y tragos que regaba esa noche previa al primer gran encuentro de literatura negra que empujada por la AIEP, se daba en el Distrito Federal despu?s de haber sido constituida por un grupito de locos en el cuarto de alg?n hotel de la Habana, Cuba.
Manolo, parco en todo, poco habl? con los que alrededor de ?l buscaban ya sea una palabra o la firma de un libro, o un brindis o un mariachazo cuyas trompetas lo hac?an poner cara de sorpresa.
Venga que es toda una fiesta, - me dijo, y con eso, despu?s lo supe, manifestaba estar contento.
Porque as? siempre fue, parco, de bromas cerradas, de humor que iba por dentro, de permanente pensar, como si no dejara de escribir un libro inclusive en los momentos en que escuchaba la charla de alguien.
Por supuesto que muchas veces lo vi, tanto en ciudad de M?xico, en Guadalajara, en Gij?n, en Madrid, en Barcelona, en Mosc?, en Praga, en tantos sitios.
Andaba con su talento a cuestas, con su amor de amigo, con su inventiva como escudo, con su ense?anza sin querer ense?ar a nadie, y que a dos malditos a?os de su ausencia nos sigue ense?ando que la rectitud del escribir es lo mismo que la rectitud en la vida.

Rafael Ram?rez Heredia.

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