Martes, 18 de octubre de 2005
Publicado por negraycriminal @ 8:17
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Sobre Manolo.


A bote pronto, pero con toda intenci?n, quisiera recordar como sobrevivi? Manolo a dos grandes afrentas ciegamente infringidas por una adolescente cargada de letal inslencia.
Pas?bamos, mi mujer, mi hija y yo, los primeros d?as de Agosto de 1.996 en Pals cuando Ana y Manolo nos invitaron a cenar en su casa del Ampurd?n. Aunque llegamos anocheciendo, a?n pudimos notar las secuelas del esmero con el que hab?an elaborado los platos que ?bamos a saborear en aqu?lla mesa que ya estaba cuidadosamente preparada bajo la p?rgola del jard?n. En la cara el cansancio y en la cocina los cacharros reci?n recogidos, delataban la paliza que se hab?an metido nuestros anfitriones. En sus ojos se advert?an sus anhelos por alcanzar la ?nica recompensa que esperaban: nuestro agrado.
Mientras Manolo cuajaba el primer plato, a?n tuvo Ana que entretenernos cont?ndonos un ya lejano viaje por la Manga del Mar Menor en un "seiscientos" y de c?mo enternecieron a una pareja de la guardia civil haci?ndose los reci?n casados para evitar que les detuvieran por los panfletos que ocultaban en el cap?.
Por fin lleg? el crucial momento de servirnos de la sopera blanca, de un contenido casi tan blanco como ella y que Manolo nos mostr? inclinando ligeramente el recipiente. Quiso agasajar a mi hija sirvi?ndole en primer lugar y junto a la reverencia le explicaba, con m?s candor del que hubiera empleado Bisc?ter, los ingredientes de la sopa fr?a de almendras. Embelesados con la gratificante frescura de la sopa, nadie hab?a observado que la joven manten?a impoluta su cuchara. Utilizaba su recurrente maniobra de distracci?n, hablar sin parar mientras se enfriaban los platos que no quer?a engullir. Pero no contaba con que ?ste ya ven?a fr?o en origen y ante la estupefacta mirada de sus padres (o sea, su madre y yo), pas? directamente a rematar la faena desvel?ndonos a todos los comensales que ...no le gustaba, sencillamente y ?sin haberla llegado a probar!. Nos valimos de este extremo para aliviar el sofoco de Manolo como cocinero, improvisando el cuento ( sin estar seguros de que lo creyera) de que el rechazo psicol?gico de la muchacha era m?s una prevenci?n derivada de un trauma anterior producido por un gazpacho en el comedor de la escuela p?blica a la que iba, que un juicio con conocimiento de causa sobre su sopa.
Sin principio ni fin, como las cenas del Busc?n don Pablos, iba terminando aqu?lla para mi hija y sin embargo Ana y Manolo la trataban como si hubiera hecho a su mesa los honores de Gargant?a y Pantagruel juntos. Tanto palique le daban a la ni?a que torpemente guiado por los celos y procurando no poner en evidencia mis limitaciones recurriendo a comentar la actualidad pol?tica del reciente estrenado "aznarato", me aventur? por un campo del saber m?s sublime pero en el que siempre he sido un ignorante supino: el f?tbol. Pagu? cara mi osad?a...y mi estupidez. No ca? en la cuenta de que mi mujer y mi hija son del "Madrid".
A pesar del "contra-postre" final, la cena termin? entre la inconmensurable comprensi?n de Ana y la inteligente astucia de Manolo, que se gan? a la chica. Hasta ahora, que ya es una mujer de 25 a?os y le sigue admirando m?s all? de las almendras en sopa y de los confines del Camp Nou y del Bernab?u. Y a pesar de su padre, que en algunas ocasiones, como en la sobremesa de aqu?lla cena olvid? un gran aserto de Marx...Groucho : " es preferible permanecer callado y pasar por tonto a hablar una vez y demostrar que definitivamente lo eres". Hay que seguir profundizando en el marxismo, pero con la iron?a imprescindible que impregna la vida y la obra de MANUEL VAZQUEZ MONTALBAN.

Un fuerte abrazo para todos los amigos de Negra y Criminal.

Antonio Guti?rrez Vegara Madrid, 17 de Octubre de 2.005
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