Jueves, 10 de abril de 2008
Publicado por negraycriminal @ 9:30
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Al  acercarse Sant Jordi, el día del libro, nuestra pequeña librería  parece a punto de reventar. Por todos lados hay montañas de cajas. Libros para la librería y libros para nuestro puesto  frente al mercado de la  Boquería el día 23.

Hay que comprobar cada caja y poner precio a cada libro, una tarea ingrata y rutinaria.

A veces te encuentras barbaridades que te hacen pensar que los libros no tienen el mismo valor ( ¿ romántico? ) para todos los libreros ni para todos los distribuidores.

 

Los pobres libros, no tienen bastante con que los editores les den una muerte indigna e injusta guillotinándolos, sino que además ,antes de morir, están sujetos a toda clase de  vejaciones por parte de la cadena que los lleva hasta el lector.

 

 

CASO 1)

 

Un “librero” devuelve un libro al almacén distribuidor con una pegatina encima, y a su vez desde el distribuidor nos lo envía a nosotros de esta guisa.


 

 





 

CASO 2)

 

Un librero devuelve al distribuidor un libro que le llegó con la cubierta rota, con una nota: "defectuoso, llegó roto",  pero desde el almacén nos lo envían a nosotros


 

 

 



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