Martes, 06 de mayo de 2008
Publicado por negraycriminal @ 13:43
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El autor Frédéric H. Fajardie murió hace pocos dias, el primero de mayo. Era uno de los autores negrocriminales franceses de la hornada post mayo 68. Autor de numerosas novelas no traducidas en nuestro país ( en Negra y Criminal solo tenemos una, Sniper ),  y creador de un personaje,
el comisario  Antonio Corrado Padovani que apareció por primera vez en su novela TUEURS DE FLICS ( 1975 )

En 
el n°3  Noviembre-Diciembre-Enero de 2005/06 de la revista virtual Europolar se publicaba una entrevista a este autor realizada por Elfriede Müller. De ella publicamos el fragmento en la que Fajardie nos cuenta " su mayo 68", el de hace ahora 40 años.

 




E.M.: ¿Fue la revolución fallida del 68 la motivación o la razón que te decidió a escribir novela negra ?

 

F. F: No, no directamente. Siempre escribí y antes escribí novelas no negras. Yo era un gran lector, sobre todo de los americanos: Goodis y Chandler, McCoy. No se me había ocurrido escribir una novela negra, pero los editores, aunque les gustaba mi estilo, que era innovador en aquella época, rechazaban mis libros con críticas como: “pero esa manera de hablar de los parados...” o “ha pasado de un registro de tristeza a un registro de alegría demasiado bruscamente”; yo les decía que lo hacía adrede, que para mí las rupturas de tono son muy importantes, que se puede querer a alguien y reír en su entierro. Y la novela negra, lo comprendí un buen día, era un género que no estaba codificado, ni tan siquiera había sección de crítica literaria en los periódicos franceses: era la libertad total. Y sin darme mucha cuenta —porque antes que yo sólo estaba Manchette, pero Manchette había adoptado una posición de rechazo al 68 y al izquierdismo (no nos entendíamos bien con Manchette), y también Vautrin, pero era un poco socialdemócrata— yo fui el primero, implicado en el 68 y procedente de organización de izquierdas, el primero al que publicaban con esa doble etiqueta de mayo del 68 e izquierdista. Cinco años después ya había más. En las primeras críticas de mis novelas se decían cosas como: “Irrupción de mayo del 68”. No fui consciente porque me divertí mucho escribiendo Tueurs de flics, por ejemplo, pero sentamos unas bases del género que duraron 25 años. Yo contribuí a ello y otros siguieron después. Creamos, codificamos sin ser muy conscientes de lo que hacíamos. El polar, que era muy reaccionario, muy de extrema derecha, cambió con Manchette, con Vautrin, conmigo, dio una vuelta de tuerca ideológica. Y ahora casi se ha pasado. Vale, todos están contra Le Pen, pero creo que no basta con estar contra Le Pen.

 

 

 

E.M.: ¿Qué hiciste en mayo del 68 ?

 

F. F: No estaba organizado, aunque ya era un poco maoísta y participaba en los Comités Vietnam de base, pero desde el 3 de mayo, hice de todo con otros compañeros al margen de las organizaciones. Salíamos todas las tardes a la calle y las peleas con la poli eran constantes. También había un comité de acción, pegábamos carteles, repartíamos panfletos, hablábamos con la gente de nuestras ideas, etc. Pero físicamente — era como una droga— todas las tardes teníamos enfrentamientos con la policía. Pensábamos que mientras duraran las revueltas no se atreverían a desalojar la Sorbona, el teatro del Odeón, todo lo que habíamos ocupado. Pensábamos: «son violentos, así que cuando decidan sacarnos de aquí va a ser una masacre ». Por eso había que mantener la correlación de fuerzas: el problema es que a veces no éramos más que 400 ó 500 peleando en las calles de París, y prácticamente todos jóvenes obreros; había gente que yo conocía, uno o dos estudiantes, pero la mayoría eran obreros jóvenes. Mayo del 68 duró porque había una correlación de fuerzas, un clima de insurrección que mantuvo la tensión en París, pero no eran izquierdistas o intelectuales, eran obreros jóvenes a los que incluso llamaban gamberros. Un ministro dijo que éramos como ratas.

 

 

 

E.M.: ¿Qué queda según tú de mayo del 68 ?

 

F. F: Yo, algunos individuos, mujeres y hombres, y también un mito. Desgraciadamente, mayo del 68 se fue al traste por culpa de los especuladores, de los traidores, de todos los que se pasaron a la socialdemocracia, que hicieron carrera en el periodismo o en otras profesiones. Somos muy pocos los que conservamos el alma de la época en literatura, pero hay muchos más entre los profes, los trabajadores sociales, gente que no está en primera línea. Las élites no son representativas de lo que es esa auténtica corriente, que es un poco de extrema izquierda, y de la gente que trató de cambiar el mundo. Esa gente está mucho más representada en la sociedad francesa que en los medios de comunicación. Lo pagamos caro porque devolvemos a los traidores una imagen muy negativa de ellos y demostramos que había una alternativa, que no era inevitable colaborar con el sistema, que podías ser escritor, incluso reconocido tener lectores y mantener tus ideas. En algunos sitios hay que pagar por haber sido consecuente.





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