Martes, 03 de junio de 2008
Publicado por negraycriminal @ 17:49
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Ramón de España en El Periódico/ Ideas 2/6/ 2008

 

Si te he leído no me acuerdo

 

 

Acaba de aparecer en España, por cortesía de la editorial RBA, la penúltima novela del siempre estimulante Harlan Coben, El bosque, y yo se la recomiendo encarecidamente a ustedes porque es otra de esas montañas rusas literarias que, aunque despreciadas por los críticos sesudos, garantizan al lector una semana de diversión de la buena.

Eso sí, no me pregunten de qué va porque la leí hace un año en inglés y ya no me acuerdo. ¿Primeros síntomas del alzhéimer? Lo dudo, pues no hace ni dos semanas que me leí la última obra de nuestro hombre, Hold tight (Agárrate fuerte), y que me aspen si recuerdo de qué iba: solo sé que me lo pasé de miedo durante los escasos días que empleé en devorarla.

Como no quiero parecer inconsistente en mis recomendaciones, añadiré que olvidar las tramas del señor Coben no me parece que sea algo a utilizar en su contra. El hombre, que no aspira a entrar en la Historia de la Literatura, se limita a ofrecer a sus lectores unos divertimentos impecables, unos thrillers construidos a la perfección en los que la estructura, la carpintería o la tramoya, como ustedes gusten, es de quitarse el sombrero.

Ahora bien, como les digo una cosa les digo otra: no busquen aquí profundidades psicológicas ni personajes inolvidables, pues lo único que encontrarán en la prosa de Harlan Coben es una intriga perfectamente urdida protagonizada por una pulcras marionetas que, gracias a la habilidad de su Gepetto particular, a veces hasta parecen humanas.

¿Literatura de usar y tirar? No exactamente. Yo más bien diría de usar y guardar, pues uno no sabe nunca cuando puede llegar ese momento en el que, por el motivo que sea, el cerebro no le dé para enfrentarse a lo último de Peter Handke o de J. M. Coetzee y necesite refugiarse en un escapismo tan banal como entretenido. Un escapismo que, aunque leído unos años o unos meses atrás, no haya dejado ninguna huella en las neuronas y permita, por consiguiente, ser disfrutado de nuevo como si se tratara de la primera vez que uno lo aborda.

No tengo muy claro si lo que hace Harlan Coben es literatura o una mezcla de prestidigitación y atracción de feria, pero lo que sí sé es que cuando estoy subido a una de sus ficciones no me apearía nunca de ella.

 

 

 


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